Áreas prioritarias

Apoyar a los movimientos feministas, de derechos de las mujeres y por la justicia de género para que sean una fuerza impulsora de retos a los sistemas de opresión y para la creación conjunta de realidades feministas.

Creación conjunta de realidades feministas

Mientras soñamos con un mundo feminista, hay quienes ya lo están construyendo y viviendo. ¡Esas son nuestras realidades feministas!

¿Qué son las realidades feministas?

Las realidades feministas son ejemplos palpables de los mundos justos que estamos creando conjuntamente. Existen ahora, en las múltiples formas en que vivimos, luchamos y construimos nuestras vidas.

Estas realidades feministas van más allá de la resistencia contra los sistemas de opresión, y nos muestran cómo sería un mundo sin dominación, ni explotación ni supremacía. 

Estas son las historias que queremos descubrir, compartir y ampliar a lo largo de este viaje por las realidades feministas.

Transformar las visiones en experiencias vividas

Mediante esta iniciativa, nosotrxs:

  • Creamos y difundimos alternativas: Creamos juntxs arte y expresiones creativas se centran en celebrar la esperanza, el optimismo, la sanación y la imaginación radical que inspiran las realidades feministas.

  • Construimos conocimiento: Documentamos, demostramos y difundimos metodologías que ayudarán a identificar las realidades feministas en nuestras diferentes comunidades.

  • Promovemos agendas feministas: Expandimos y profundizamos nuestro pensamiento colectivo y nuestra organización para promover soluciones y sistemas justos que encarnen valores y visiones feministas.

  • Movilizamos acciones solidarias: Involucramos a movimientos feministas, de derechos de las mujeres, de justicia de género y aliados para que compartan, intercambien y creen juntos  realidades, narrativas y propuestas feministas en el 14º Foro Internacional de AWID.


El Foro Internacional de AWID

Aunque ponemos énfasis en el proceso que lleva al Foro y en lo que ocurre después, el evento de cuatro días es un espacio importante en el que ocurre la magia que queremos crear, gracias a la energía única que despierta y a las oportunidades que se abren cuando nos reunimos.

Esperamos que el próximo Foro:

  • Les dé fuerza a las Realidades Feministas al nombrarlas, celebrarlas y generar entusiasmo por las experiencias y propuestas que nos muestran de qué somos capaces, alimentando así nuestra imaginación colectiva.

  • Nos llene de esperanza y de energía que son combustibles tan necesarios para la resiliencia y el activismo por los derechos y la justicia

  • Fortalezca las conexiones, la reciprocidad y la solidaridad entre los diversos movimientos feministas, y entre ellos y otros movimientos por los derechos y la justicia

Aquí podrás leer más acerca del proceso del Foro

El próximo Foro de AWID tendrá lugar del 20 al 23 de septiembre de 2021 en Taipéi, Taiwán.

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Veinte años de un profundo trabajo de resistencia en Haití

En 1970, los paramilitares del ya viejo dictador François Duvalier, tomaron por asalto, saquearon y ocuparon la sede de La Ligue Feminine d’Action Sociale [La liga de mujeres para la acción social, LFAS], en Puerto Príncipe. La LFAS fue la primera organización en Haití por los derechos de las mujeres, y se creó en 1934. Tras el ataque, las organizadoras de la Liga corrieron hasta el lugar y rescataron sus archivos, que habían sido arrojados a la calle. Las mujeres limpiaron el polvo de los archivos y volvieron a entrar a la sede para reconstruir el trabajo feminista que había quedado desperdigado casi por completo.[1]


Veintisiete años después, luego del golpe de estado de 1997 en Haití, un grupo de educadorxs y abogadxs feministas iniciaron un grupo de discusión y acción, la Asociación de mujeres Fanm Soley Dayiti (AFASDA, por sus siglas en francés). El grupo tuvo el objetivo de combatir los discursos machistas en torno a las elecciones impugnadas y la construcción del Estado y también discutir las problemáticas generales y transversales a la violencia de género.

Desde 1997, AFASDA ha colaborado con diversxs asociadxs para crear programas de apoyo para las sobrevivientes de violencia a través de servicios, campañas, capacitación en derechos de las mujeres, asistencia jurídica y talleres de liderazgo, en un contexto donde el 27% de las mujeres haitianas informan haber experimentado violencia física a manos de su esposo u otra persona ya a la edad de 15 años.[2]

Creada como una forma de resistencia, la misión de AFASDA es trabajar con las mujeres y las niñas haitianas para promover su desarrollo general, el respeto de sus derechos y también para reformular el problema de la violencia de género como sistémica más que como doméstica. [3]

AFASDA, afiliada a AWID desde 2016, ha colaborado en una gran campaña de movilización de mujeres y coordinado además un programa de promoción del diálogo nacional que se llevó a cabo con la colaboración de radios comunitarias.  

Al celebrar su vigésimo aniversario y con la fortaleza que dan la experiencia y las alianzas estratégicas, la organización lleva adelante su misión y busca nuevas oportunidades para que «las mujeres ejerciten todo su potencial y contribuyan de manera significativa a la reconstrucción del país». 

«Por ejemplo, nuestro último logro fue que se investigue, acuse y condene a un policía que violó a una joven estudiante, conforme a una nueva ley recientemente sancionada» comparte Elvire Eugène, directora ejecutiva de AFASDA y residente de Cap-Haïtien, una ciudad del norte de Haití. 

A nivel nacional, AFASDA participa activamente en la creación y gestión de diversas redes y plataformas, incluyendo la Coordinadora Nacional para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CONAP),  la plataforma Nap Vanse, la Concertación Nacional de Mujeres Víctimas de Violencia, y es una de las fundadoras de REFAGNO (Red de Mujeres del Extremo Norte).

AFASDA tiene más de 18 filiales en todo el país, así como comités locales y casi 3000 afiliadxs (mujeres, niñas y jóvenes) que participan en los procesos de decisión y dirección del trabajo como parte de una asamblea general.

AFASDA está comprometida con la lucha contra la violencia de género, sobre todo proveyendo apoyo psicológico y jurídico, concienciación, etc. Para contribuir a la disminución de los casos de violencia de género, AFASDA brinda apoyo jurídico a las víctimas, ofrece hogares temporarios y organiza seminarios de debate y actividades de concienciación para el público en general. 

«El trabajo que llevamos adelante con lxs asociadxs contribuye a la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas y a la reintegración social a través de la concientización pública y de las autoridades jurídicas y demás actorxs clave sobre las dificultades de la atención a las mujeres víctimas de violencia». La organización ofrece a las víctimas de violencia atención adecuada y facilita el acceso a servicios apropiados.    

«Somos también activistas, es decir, tenemos la responsabilidad de ir a otros barrios y hablar sobre violencia. En ocasiones, damos por sentado que la gente sabe en qué consiste la violencia, pero más tarde nos damos cuenta de que en algunos barrios eso no es así. Depende de nosotrxs darnos cuenta de esto y hablar con ellxs sobre violencia, porque en la oficina recibimos muchos casos que prueban que la gente desconoce qué es la violencia. A veces la padecen y no saben a dónde acudir. AFASDA representa un punto de referencia». 

El contingente haitiano en el Foro de Feminismos Negros y en el Foro de AWID 2016 estuvo conformado por varixs afiliadxs de AFASDA, como Cathy Elvariste y Myriam Dubuisson, que condujeron una sesión titulada «Hacia una coalición sólida de organizaciones de mujeres en los países francófonos del Caribe».  

«El último Foro de AWID nos abrió nuevas puertas y nos dio la oportunidad de conocer a activistas de diversos países».

«Esperamos que el seguimiento del Foro sea efectivo, que se tomen ciertas acciones y que todos los países del mundo se involucren en la lucha por el respeto sustantivo de los derechos de las mujeres».


[1] Para leer una narración afectuosa y exhaustiva sobre el movimiento de mujeres haitianas, te recomendamos: Sanders, Grace Louise. “La voix des femmes: Haitian Women’s Rights, National Politics and Black Activism in Port-au-Prince and Montreal: 1934-1986” [La voz de las mujeres: derechos de las mujeres haitianas, política nacional y activismo negro en Port-au-Prince y Montreal: 1934-1986]. 2013. 
[2] Puedes consultar: Gender-based violence, Rapid Assessment Report. UNFPA, 2016.
[3] Para una perspectiva sobre el estado del proceso de organización feminista haitiano para poner fin a la violencia contra las mujeres en los últimos 25 años, puedes consultar: Louis, Eunide. “Violences faites aux femmes en Haïti : État des lieux et perspectives”. Haiti Perspectives. Vol. 2. no. 3. Automne 2013.

Region
El Caribe
Source
AWID

Explorando la libertad a través de la educación, la acción, unidad y solidaridad

Sentimos Diverso nació el 12 de marzo de 2006 en Bogotá, Colombia, y desde 2010 se estableció en Quito, Ecuador, lugar en el que actualmente se desarrollan las actividades del colectivo. Se definen como un  «colectivo feminista que se moviliza para crear y desarrollar proyectos y acciones que empoderen a mujeres, adolescentes, jóvenes, y personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas para la exigibilidad de los derechos humanos, sexuales y reproductivos».


Ante la discriminación acción, unión y solidaridad

Sentimos Diverso surgió de presenciar cómo eran perseguidxs dos chicxs, una noche, en localidad de Chapinero, en Bogotá, «vimos cómo eran perseguidxs dos chicxs muy jóvenes, que trataban de entrar a Teatrón, un bar gay muy de moda, por un grupo de bone-heads (una derivación se lxs skinheads con tendencias neonazis). Nunca supimos que pasó con ellxs, pero entendimos que era importante abrir un espacio de homosocialización, que fuera diferente a la rumba, que se convirtiera en un espacio de seguridad y confianza, para ser quiénes éramos. Pensamos que usar el arte y la literatura era un camino, para que lxs jóvenes pudieran expresar sus búsquedas e inquietudes, pudieran encontrarse con ellxs y con otrxs».

Cuando surge el colectivo, lo que querían era que la sociedad en donde vivían, el movimiento juvenil, el sector LGBTI de la ciudad «entendieran qué significaba ser un joven diversx, queríamos entendernos como sujetxs de derecho, queríamos transformar la idea de lo político, enfocarlo en la cotidianidad y visibilizar esas experiencias».

Sentimos Diverso cree en el trabajo en el colaborativo y creativo. Su equipo es multidisciplinario. De izquierda a derecha: Gabrielle, Cristina, Isabel, Lenyn y David.

Entonces, seis amigxs, Catalina, Nikita, Viviana, Marleny, Eduardo y Gabrielle, comenzaron a trabajar. Y la primera actividad que realizaron fue el “Canelazo Literario”, que «precisamente unía el interés por el performance y la literatura, desarrollando talleres alrededor de temáticas como el cuerpo, la ciudad y la diversidad». Convocaron jóvenes que no se definían desde lo LGBTI únicamente, o para quiénes era un peligro hacerlo; «jugamos con los nombres: heteroconfundidx, lesboflexible, bicuriosx, transindecisx, y muchos otros, para que la gente pudiera entender que no éramos tan diferentes». 

Hacia 2010, por los diferentes caminos que les llevó la vida, del grupo original quedaba una sola persona que migró a Ecuador y que se llevó la organización consigo. 

La nueva localización, el nuevo y diferente contexto implicó nuevo retos que llevaron a que el trabajo se ampliara y cubriera las temáticas de los derechos sexuales y los derechos reproductivos, focalizándose el trabajo con mujeres, adolescentes y jóvenes «con quienes además se trabaja en el empoderamiento, la concienciación sobre su contexto, sus derechos y la exigibilidad de los mismos. Este trabajo se realiza a través de metodologías de educación popular, no formal, el arte (teatro, fotografía, video, plástica) y la comunicación». 

Estrategias para llevar adelante un trabajo transformador

Sentimos Diverso lleva adelante sus tareas y compromiso con la transformación social a través de cuatro líneas de trabajo. 

El uso de productos educomunicacionales como una estrategia para abordar los derechos sexuales y derechos reproductivos. El Canguilazo, videoblog para jóvenes siendo observado por estudiantes de un colegio al norte de Quito.

Primero, la línea pedagógica, en la que estrategias lúdicas, vivenciales, artísticas como la pintura, el teatro del oprimido, la fotografía, la escritura creativa y el video les han ayudado a desarrollar metodologías de trabajo para la difusión y abordaje de temas de diversidad sexual y de género, derechos sexuales y reproductivos. Han realizado talleres con diversas poblaciones como adolescentes, jóvenes, personas LGBTIQ, mujeres, refugiadxs, migrantes, víctimas de violencia, madres adolescentes y docentes. 

Dentro de esta línea también han desarrollado publicaciones como: “De cuento en cuento me narro diverso”, producto del trabajo realizado con jóvenes en Bogotá; “12 cosas sobre mí” que es resultado de cerca de cuatro años de actividades con adolescentes en la ciudad de Quito; y “Cirila y Silbato son amigos”, material que sirve como estrategia para prevenir la violencia sexual en zonas de riesgo por desastres naturales.  

La otra es la línea de investigación, desarrollada con el fin de analizar con mayor profundidad las realidades de las poblaciones con las que trabajan. 

«Actualmente estamos en proceso de escritura de las conclusiones de la investigación "Ojos que no ven: Maternidad adolescente, violencia y estrategias de vida", en donde indagamos en las actividades que realizan las madres adolescentes, sus situaciones de explotación laboral, su trabajo en tareas domésticas y de cuidado, su presencia o no en el sistema escolar, sus relaciones familiares y de pareja y las nuevas vulnerabilidades a las que se ven sometidas». 

En esta área también están desarrollando «la creación del hacker space feminista en Ecuador, cuyo objetivo es la seguridad de lxs activistas y el desarrollo de estrategias de autocuidado en el espacio virtual. Actualmente estamos en el proceso de compartir saberes y de desarrollar herramientas para la difusión de esta información». 

La otra línea de trabajo es por medio de  la comunicación, en la que tienen mucho interés y se muestran muy activxs, ya que la página web del colectivo se actualiza de manera periódica, con artículos de análisis, entrevistas sobre lo que sucede en Ecuador y en la región en materia de derechos sexuales, reproductivos, de las mujeres y de la población LGBTIQ. «En 2017 estamos desarrollando un trabajo de periodismo en el cual analizamos estas temáticas desde una visión regional para hacerle seguimiento a los Objetivos de Desarrollo del Milenio, particularmente al relacionado con la igualdad de género. Ya publicamos nuestro primer artículo «No nos pidan que volvamos al silencio».

La cuarta línea clave del trabajo que realiza el colectivo es la de las relaciones interinstitucionales, aquí se centran en el establecimiento de redes con instituciones públicas, organizaciones sociales y activistas. «Consideramos que el trabajo conjunto hace la diferencia y por ello a través de este espacio hemos podido establecer una red de trabajo con otras organizaciones de la región, por ejemplo nos involucramos activamente en la Campaña por la Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y Reproductivos, y desarrollamos trabajos como la Escuela Audiovisual Al Borde- Ecuador, liderada por Mujeres Al Borde de Colombia. También estamos incidiendo en los espacios locales, como en el Encuentro feminista de Ecuador el cual tendrá lugar durante 2017». 

Nuestra compañera Ángela, promocionando «12 Cosas sobre mí» durante el Foro de AWID, en Brasil.

Para inspirarnos a reflexionar

El trabajo de Sentimos Diverso es un trabajo que invita a repensar y pensar cómo ir desmontando el heteropatriarcado, y su impronta más creadora parece estar dada en aquella relacionada con la educación. 

Orgullosamente hablan de una de sus publicaciones más reciente, el cuaderno “12 Cosas sobre mí”, el cual recapitula parte del trabajo que realizan con adolescentes y jóvenes en colegios y centros de acogida de la ciudad de Quito.

«El cuaderno está basado en la creatividad y la provocación de reflexiones que si bien han sido pensadas para adolescentes y jóvenes también pueden ser desarrolladas por personas de todas las edades. Partimos de la idea de los libros que proponen temáticas para la escritura creativa y le añadimos nuestra perspectiva artística y pedagógica. De esta manera tenemos 12 preguntas generadoras para reflexionar acerca de la identidad, la memoria, el género, la autoestima, el empoderamiento, la orientación sexual y el proyecto de vida. Esta herramienta educativa surgió de nuestros talleres con adolescentes, de hecho esperábamos lanzar unos manuales educativos, pero después de un proceso de creación al interior de Sentimos Diverso surgió esta idea, la cual ha tenido muy buena recepción y que lanzamos en el 13º Foro AWID. Actualmente lo estamos usando como herramienta de trabajo con adolescentes estudiantes de secundaria en la ciudad de Quito». 

Ellxs saben que la permanencia en el tiempo de una organización o colectivo, muchas veces está determinada por la movilización y obtención de recursos. 
Disfrutando del Foro de AWID: Edward, Ángela, Gabrielle e Isabel participando en los discusiones y aprendiendo en equipo sobre otras estrategias de trabajo y empoderamiento.

Ellxs saben que la permanencia en el tiempo de una organización o colectivo, muchas veces está determinada por la movilización y obtención de recursos. Al comienzo del colectivo se unieron esfuerzos y recursos de lxs miembros del colectivo para el financiamiento. Desde 2007 cuentan con el apoyo de Astraea Lesbian Foundation for Justice, «quienes han creído en nuestro trabajo, en las actividades que hacemos y han sido parte fundamental en nuestro crecimiento como organización social y como activistas, ya que no solo nos han apoyado con recursos económicos, sino con capacitaciones y encuentros que han sido muy importantes para que Sentimos Diverso siga activx». 

Desde 2014 el apoyo de Mama Cash incidió en buena medida en el crecimiento e institucionalización de Sentimos Diverso en Ecuador. «Ahora tenemos algunos proyectos que están creciendo y somos conscientes de que deben tener un presupuesto propio, así que poco a poco vamos consiguiendo gente que decide creernos y se arriesga a apoyarnos. En esas estamos ahora con la IWHC, quién ha querido apoyarnos, con un proyecto que por el momento hemos llamado “especiales Editoriales”, y que está enfocado en fortalecer nuestras habilidades y aprendizajes en el área de Comunicaciones».

Source
AWID

Al encuentro de mi voz y mi identidad como feminista de Sierra Leona

Como parte de nuestra serie de perfiles de afiliadxs de AWID, hoy Ngozi Cole comparte su trayectoria de vida y cómo forjó su identidad como feminista.


Mis recuerdos alegres más tempranos son estar sobre la espalda de mi madre. La calidez acogedora del paño de algodón con el que ella me arropaba era reconfortante. 

Hasta que tuve cinco años, siempre trepaba a su espalda y ella me envolvía con paciencia como un capullo, aunque murmurara que yo ya estaba poniéndome «demasiado grande» para eso. En aquella época, nuestras vidas cambiaron para siempre. En 1997, rebeldes del Frente Revolucionario Unido invadieron Freetown y el hogar que conocía me fue arrancado. 

Mi familia en Freetown a principios de la década de los noventa, antes de que la brutal guerra civil de Sierra Leona devastara la ciudad. Yo soy la bebé.

Mi madre huyó conmigo y mi hermana mayor a Gambia, el país vecino, donde iniciaríamos una vida como refugiadas. Tenía apenas cinco años cuando huimos y no entendía bien por qué había tenido que dejar atrás a mis amistades, primas, primos, a mi padre y mis juguetes. Intenté adaptarme a un nuevo hogar y mi madre se aseguró de que sus hijas estuvieran a salvo de las numerosas realidades de marginación y penurias que entraña ser una persona refugiada en un país extranjero. Aprendí a hablar wolof, hice amistades con rapidez y pronto muchas cosas se volvieron familiares: comencé a sentir que había aromas y sonidos que podían ser para mí un trozo de hogar.  

Al año siguiente, nos trasladamos nuevamente a Sierra Leona luego de un breve paréntesis de paz. Parecía que finalmente la paz había llegado, aunque se advertía una tensa calma. Intentamos retomar nuestra antigua vida con la esperanza de que un acuerdo de paz entre las facciones beligerantes resultaría efectivo. La vida parecía estable durante un tiempo y por momentos comencé a olvidar mi vida en Gambia, hasta ese 6 de enero de 1999, cuando los rebeldes reingresaron a Freetown. 

Volver a pasar por la inestabilidad, volver a experimentar el trauma de la guerra fue mucho peor que la última vez que nos había ocurrido. En ese momento tenía más conciencia y era un poco más grande y tenía la sensación de intentar alcanzar algo que flotaba muy lejos de mí. Volvimos a huir a Gambia y durante otros dos años más allí, parecía que había encontrado un hogar. Me apropié de mi identidad como refugiada o como «forastera», como se nos llamaba en Gambia. 

En 2002, decidimos regresar nuevamente a Sierra Leona, con la esperanza de que esta vez sería para siempre.  

Mi identidad volvió a cambiar cuando comencé el colegio secundario en Freetown, en la Escuela Annie Walsh Memorial. Desconocía el himno de mi propia nación, había olvidado algunas de las palabras de la promesa nacional y sabía que mi acento no era «del todo bueno». El primer año de la escuela secundaria, algunos de mis compañeros y compañeras me preguntaban si de verdad yo era de Sierra Leona. Aunque la seguridad del hogar y la familia había sido arrebatada y pendía frente a mis ojos, solo para que me la volvieran a arrebatar, estaba desesperada por perder esa sensación de desplazamiento, de sentirme disminuida, una ciudadana incompleta, una refugiada. 

Estaba en casa, yo era sierraleonesa, esa era mi identidad y luché para reclamarla. 

Luego de la escuela secundaria formal en Sierra Leona, obtuve una beca para asistir a una escuela panafricana, la African Leadership Academy (Academia Africana para el Liderazgo) en Johannesburgo. Posteriormente, fui a Wooster, una pequeña ciudad de Ohio, para asistir a la Universidad de Wooster, una pequeña facultad de humanidades privada, no muy lejos de Cleveland. Tomé algunas clases de filosofía y ciencias políticas que, junto con la Academia, me dieron las herramientas para articular otra parte mía, mi identidad como feminista.  

Oradoras y activistas influyentes como Roxanne Gay, autora de Bad Feminist [Mala feminista], tuvieron mucho que ver en la adopción de mi identidad feminista durante los años de formación. Aquí estoy con Roxanne Gay y una de mis mejores amigas y hermana feminista, Ainsleen Robson (izquierda).

Durante mis primeros años de adolescencia, estaba completamente convencida de que las feministas eran mujeres que albergaban ira hacia los hombres, odiadoras de hombres. 

Alrededor de los 16 años, comencé a pensar de manera muy radical sobre mi posición como chica joven, en la que consideraba (y todavía considero) una sociedad predominantemente patriarcal. Me inspiraron las activistas por los derechos de las mujeres, las mujeres que sin cesar luchaban por la igualdad política en Sierra Leona, por la igualdad de derechos económicos y patrimoniales y se manifestaban contra la mutilación genital femenina. Pero todavía pensaba que el «feminismo» era demasiado extremo. En 2013, tuve oportunidad de formar parte de una hermandad en Ghana de jóvenes africanas que vivían en el continente y en la diáspora, muchas de ellas feministas, que estaban consiguiendo cambios en sus respectivas comunidades.  

Durante esa etapa en Ghana, conocí a Leymah Gbowee y a Taiye Selasi, mujeres valientes que también habían luchado con la identidad y que se identificaban firmemente con el feminismo. A mi regreso a los Estados Unidos ese verano, comencé a escribir un blog sobre mi viaje como mujer africana que vive en el medio Oeste y sobre cómo abracé por completo el feminismo. Logré encontrar una voz propia, una voz que ya tenía timidez para debatir y discutir con mis pares sobre las cuestiones que nos afectan a las mujeres, tanto en el campus de la universidad como en el mundo exterior. El feminismo influyó en lo que escribía y participé en una emisión multimedia para hablar sobre la opresión de la sexualidad de las mujeres africanas. Mis blogs (en inglés) sobre la humillación del cuerpo y la cultura de la violación y la vergüenza tuvieron amplia difusión en las redes sociales.  

Incluso después de la universidad, continué encontrando formas de abrazar esta parte de mí misma y a medida que pasa el tiempo y la abrazo por completo sé que el feminismo no es una «parte» mía, sino que es esencial para mi supervivencia mientras hago este viaje de la vida como joven sierraleonesa. Estos días encuentro medios para escribir sobre aquellos derechos de las mujeres relacionados con la salud mental y los derechos reproductivos en Sierra Leona. 

He encontrado mi voz y finalmente estoy instalada en mi identidad como sierraleonesa y feminista. Una feminista sierraleonesa. 
Una de las tantas bellas playas de Sierra Leona, mi hogar.

 

Source
Ngozi Cole