A general view of participants at the 16th session of the Human Rights Council in Geneva, Switzerland.
Análisis Especiales
AWID es un organización feminista internacional de membresía, que brinda apoyo a los movimientos que trabajan para lograr la justicia de género y los derechos de las mujeres en todo el mundo.
El Consejo de Derechos Humanos (CDH) es el cuerpo intergubernamental del sistema de las Naciones Unidas responsable de la promoción y protección de todos los derechos humanos en todo el mundo. El HRC se reúne en sesión ordinaria tres veces al año, en marzo, junio y septiembre. La La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) es la secretaría del Consejo de Derechos Humanos.
El CDH trabaja de la siguiente forma:
Debate y aprueba resoluciones sobre cuestiones mundiales de derechos humanos y el estado de los derechos humanos en determinados países
Examina las denuncias de víctimas de violaciones a los derechos humanos o las de organizaciones activistas, quienes interponen estas denuncias representando a lxs víctimas.
Nombra a expertos independientes que ejecutarán los «Procedimientos Especiales» revisando y presentado informes sobre las violaciones a los derechos humanos desde una perspectiva temática o en relación a un país específico
Participa en discusiones con expertos y gobiernos respecto a cuestiones de derechos humanos.
A través del Examen Periódico Universal, cada cuatro años y medio, se evalúan los expedientes de derechos humanos de todos los Estados Miembro de las Naciones Unidas
Se está llevarando a cabo en Ginebra, Suiza del 30 de junio al 17 de julio de 2020.
AWID trabaja con socios feministas, progresistas y de derechos humanos para compartir conocimientos clave, convocar diálogos y eventos de la sociedad civil, e influir en las negociaciones y los resultados de la sesión.
Con nuestrxs socixs, nuestro trabajo será:
◾️ Monitorear, rastrear y analizar actores, discursos y estrategias anti-derechos y su impacto en las resoluciones
◾️ Desarrollar conjuntamente una labor de promoción conjunta para contrarrestar a los actores anti-derechos y debatir más a fondo las conclusiones del Informe de Tendencias de OUR de 2017
◾️ Apoyar, coordinar y desarrollar de manera colaborativa el Caucus feminista emergente en el CDH
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Snippet - CSW68 Intro - FR
Récuperer Notre Pouvoir Féministe
Cette année, aux côtés de militant.e.s féministes du monde entier, nous serons à la CSW68 à New York. Nous serons là pour contester les discours capitalistes et néolibéraux et les fausses solutions autour de la pauvreté, du développement et de la finance. À travers des événements en présentiel, des lives sur nos réseaux sociaux, un stand d'exposition et bien plus encore, nous visons à nous rassembler, amplifier et soutenir les voix et la participation de nos membres et allié.e.s.
Apprenez-en davantage sur notre programme cette année ci-dessous.
Andaiye' en swahili significa 'una hija vuelve a casa'. Nació como Sandra Williams el 11 de septiembre de 1942 en Georgetown, Guyana, y cambió su nombre por el de 'Andaiye' en 1970, cuando los movimientos del Black Power [Poder Negro] arrasaron en su país y en la región del Caribe.
Andaiye fue considerada una figura transformadora al frente de las luchas por la liberación y la libertad. Fue una de lxs primerxs integrantes y líder activa de la Working People’s Alliance [Alianza de la Gente Trabajadora] (WPA, por sus siglas en inglés), un partido socialista de la Guyana que luchó contra el régimen autoritario existente y continuó, a lo largo de su vida, centrando su activismo en la justicia para la clase trabajadora y los derechos de las mujeres rurales, y en la superación de las barreras étnicas entre las mujeres Indo y Afro-Guyanesas.
Andaiye fue cofundadora de la Red Thread Women [Hilo Rojo Mujeres], una organización que aboga para que el trabajo de cuidados de las mujeres fuese remunerado justamente, también trabajó en la Universidad de West Indies y con el CARICOM. Andaiye señaló, sin ningún temor a desafiar a los gobiernos, los desequilibrios de género en las juntas estatales, la discriminación de lxs trabajadorxs sexuales en las leyes existentes, reclamó el derecho al aborto en Jamaica, y se pronunció abiertamente contra los acuerdos comerciales como el Caribbean Single Market and Economy [Mercado y Economía Únicos del Caribe] (CSME, por sus siglas en inglés) que permitía la libre circulación de las trabajadoras domésticas migrantes, pero no otorgaba esos mismos derechos a sus hijxs.
Andaiye publicó varios ensayos académicos, escribió columnas de prensa y también editó los últimos libros de Walter Rodney, un activista político guyanés y líder de la AMP, que fue asesinado en 1980. Andaiye sobrevivió a un cáncer y fue una de lxs fundadorxs de la Guyana Cancer Society [Sociedad de Guyana Contra el Cáncer] y del Cancer Survivors’ Action Group [Grupo de Acción de Sobrevivientes del Cáncer]. También fue integrante de la Junta Directiva de la Caribbean Association for Feminist Research and Action [Asociación Caribeña para la Investigación y la Acción Feminista] (CAFRA, por sus siglas en inglés), y Directora del Help and Shelter [Ayuda y Refugio] e integrante de la Junta Directiva de la Guyana National Commission on Women [Comisión Nacional de Guyana sobre las Mujeres]. Andaiye recibió varios premios a lo largo de su vida, entre ellos, la Flecha de Oro de los Logros de Guyana (el cuarto premio nacional más importante del país).
Andaiye falleció el 31 de mayo de 2019 a la edad de 77 años. Los homenajes que posteriormente le rindieron activistas, amigxs y personas inspiradas por su vida dan cuenta, elocuentemente, de su asombroso legado y su hermosa humanidad.
Algunos ejemplos:
"Andaiye tuvo un profundo efecto en mí... fue tantas cosas: una educadora, una luchadora; me enseñó a ser autocrítica, a pensar con más claridad, me enseñó sobre la supervivencia, sobre lo increíble que puede ser el coraje, sobre la compasión, a ir más allá de las apariencias externas y a tratar a la gente como personas y no dejarse distraer por su estatus, clase, raza... o cualquier otra cosa". Peggy Antrobus, activista feminista, autora, académica, Barbados.
"El tipo de idealismo convencido que Andaiye expresó, su voluntad de confrontar el mundo y su creencia obstinada en que realmente lo puedes cambiar... Esa política de la esperanza... ¿De qué otra forma podemos rendir homenaje a su vida, legado y memoria si no es haciendo nuestro trabajo de forma ética y con una autocrítica continua? Y situando el trabajo de cuidados de las mujeres en el centro de todo esto." - Tonya Haynes, Barbados.
"Puedo escuchar sus ocurrencias en nuestro entusiasmo colectivo. Así, a través de las lágrimas, puedo reír. Mis más profundas reverencias a ti, querida Andaiye, gracias por todo. Te deseo amor y luz para el viaje de tu espíritu. Saluda a Walter y a todxs lxs ancestrxs". - Carol Narcisse, Jamaica.
Tshegofatso Senne is a Black, chronically-ill, genderqueer feminist who does the most. Much of their work is rooted in pleasure, community, and dreaming, while being informed by somatic abolitionism and disability, healing, and transformative justices. Writing, researching, and speaking on issues concerning feminism, community, sexual and reproductive justice, consent, rape culture, and justice, Tshegofatso has 8 years of experience theorising on the ways in which these topics intersect with pleasure. They run their own business, Thembekile Stationery, and their community platform Hedone brings people together to explore and understand the power of trauma-awareness and pleasure in their daily lives. Tshegofatso believes deeply in the individual and collective potential of regenerative and sustainable change, pleasure, and care work.
The body. The most permanent home we have.
The body, not the thinking brain, is where we experience most of our pain, pleasure, and joy, and where we process most of what happens to us. It is also where we do most of our healing, including our emotional and psychological healing. And it is where we experience resilience and a sense of flow.
These words, said by Resmaa Menakem in his book My Grandmother’s Hands, have stayed with me.
The body; it holds our experiences. Our memories. Our resilience. And as Menakem has written, the body also holds our traumas. It responds with spontaneous protective mechanisms to stop or prevent more damage. That is the power of the body. Trauma is not the event; it is how our bodies respond to events that feel dangerous to us. It is often left stuck in the body, until we address it. There’s no talking our body out of this response – it just is.
Using Ling Tan’s Digital Superpower app, I tracked how my body felt as I travelled around different parts of my city, Johannesburg, South Africa. The app is a gesture-driven online platform that allows you to trace your perceptions as you move through locations by logging and recording the data. I used it to track my psychosomatic symptoms – physical reactions connected to a mental cause. Whether that be flashbacks. Panic attacks. Tightness in the chest. A fast heartbeat. Tension headaches. Muscle pain. Insomnia. Struggling to breathe. I tracked these symptoms as I walked and travelled to different areas in Johannesburg. And I asked myself.
Where can we be safe? Can we be safe?
Psychosomatic responses can be caused by a number of things, and some are not as severe as others. After experiencing any kind of trauma you may feel intense distress in similar events or situations. I tracked my sensations, ranked on a scale of 1-5, where 1 were the instances I barely felt any of these symptoms – I felt at ease rather than on-guard and jumpy, my breath and heart rate were stable, I was not looking over my shoulder – and number 5 being the opposite – symptoms that had me close to a panic attack.
As a Black person. As a queer person. As a genderqueer person who could be perceived as a woman, depending on what my gender expression is that day.
I asked myself.
Where can we be safe?
Even in neighbourhoods one might consider “safe,” I felt constantly panicked. Looking around me to make sure I wasn’t being followed, adjusting the way my T-shirt sat so my breasts wouldn’t show up as much, looking around to make sure I knew multiple routes to get out of the place I was should I sense danger. An empty road brings anxiety. A packed one does too. Being in an Uber does. Walking on a public road does. Being in my apartment does. So does picking up a delivery from the front of the building.
Can we be safe?
Pumla Dineo Gqola speaks of the Female Fear Factory. It may or may not be familiar, but if you’re someone socialised as a woman, you’ll know this feeling well. The feeling that has you planning every step you take, whether you’re going to work, school, or just running an errand. The feeling that you have to watch how you dress, act, speak in public and private spaces. The feeling in the pit of your stomach if you have to travel at night, get a delivery, or deal with any person who continues to socialise as a cis man. Harassed on the street, always with the threat of violence. Us existing in any space comes with an innate fear.
Fear is both an individual and a socio-political phenomenon. At an individual level, fear can be present as part of a healthy well developing warning system […] When we think about fear, it is important to hold both notions of individual emotional experience and the political ways in which fear has been used in different epochs for control. - Pumla Dineo Gqola, in her book Rape: A South African Nightmare
South African women, femmes, and queers know that every step we take outside – steps to do ordinary things: a walk to the shops, a taxi to work, an Uber from a party – all of these acts are a negotiation with violence. This fear, is part of the trauma. To cope with the trauma we carry in our bodies, we develop responses to detect danger – watching the emotional responses of those around us, reading for “friendliness.” We’re constantly on guard.
Day after day. Year after year. Life after life. Generation after generation.
On the additional challenge of this learned defence system, author of The Body Keeps Score, Bessel Van Der Kolk, has said
It disrupts this ability to accurately read others, rendering the trauma survivor either less able to detect danger or more likely to misperceive danger where there is none. It takes tremendous energy to keep functioning while carrying the memory of terror, and the shame of utter weakness and vulnerability.
As Resmaa Menakem has said, trauma is in everything; it infiltrates the air we breathe, the water we drink, the foods we eat. It is in the systems that govern us, the institutions that teach and also traumatise us, and within the social contracts we enter into with each other. Most importantly, we take it with us everywhere we go, in our bodies, exhausting us and eroding our health and happiness. We carry that truth in our bodies. Generations of us have.
So, as I walk around my city, whether an area is considered “safe” or not, I carry the traumas of generations whose responses are embedded in my body. My heart palpitates, it becomes difficult to breathe, my chest tightens – because my body feels as though the trauma is happening in that very moment. I live hyper vigilant. To the point where one is either too on-guard to mindfully enjoy their life, or too numb to absorb new experiences.
For us to begin to heal, we need to acknowledge these truths.
These truths that live in our bodies.
This trauma is what keeps many of us from living the lives we want. Ask any femme or queer person what safety looks like to them and they’ll mostly share examples that are simple tasks – being able to simply live joyful lives, without the constant threat of violence.
Feelings of safety, of comfort and ease, are spatial. When we embody our trauma, it affects the ways we perceive our own safety, affects the ways we interact with the world, and alters the ways we are able to experience and embody anything pleasurable and joyful.
We have to refuse this burdensome responsibility and fight for a safe world for all of us. Walking wounded as many of us are, we are fighters. Patriarchy may terrorise and brutalise us, but we will not give up the fight. As we repeatedly take to the streets, defying the fear in spectacular and seemingly insignificant ways, we defend ourselves and speak in our own name. - Pumla Dineo Gqola, in her book Rape: A South African Nightmare
Where can we be safe? How do we begin to defend ourselves, not just in the physical sense, but in the emotional, psychological, and spiritual senses?
“Trauma makes weapons out of us all,” adrienne maree brown has said in an interview conducted by Justin Scott Campbell. And her work, Pleasure Activism, offers us multiple methodologies to heal that trauma and ground ourselves in the understanding that healing, justice, and liberation can also be pleasurable experiences. Especially those of us who are the most marginalised, who may have been raised to equate suffering with “The Work.” The Work that so many of us have gone into as activists, community builders and workers, those serving the most marginalised, The Work that we struggle in order to do, burning ourselves out and rarely caring for our minds and bodies. The alternative is becoming more informed about our trauma, able to identify our own needs, and becoming deeply embodied. That embodiment means we are simply more able to experience the world through the senses and sensations in our bodies, acknowledging what they tell us rather than suppressing and ignoring the information it is communicating with us.
Being constantly in conversation with our living body and intentionally practising those conversations connects us to embodiment more deeply; it allows us to make tangible the emotions we feel as we interact with the world, befriend our bodies, and understand all that they try to teach us. When understanding trauma and embodiment paired, we can begin to start the healing and access pleasure more holistically, healthily, and in our daily lives without shame and guilt. We can begin to access pleasure as a tool for individual and social change, tapping into the power of the erotic as Audre Lorde described it. A power that allows us to share the joy we access and experience, expanding our capacity for happiness and understanding that we are deserving of it, even with our trauma.
Tapping into pleasure and embodying the erotic gives us the expansion of being deliberately alive, feeling grounded and stable and understanding our nervous systems. It allows us to understand and shed the generational baggage we’ve been carrying without realising; we can be empowered with the knowledge that even as traumatised as we are, as traumatised as we potentially could be in the future, we are still deserving of pleasurable and joyful lives, that we can share that power with our people. It is the community aspect that is missing from the ways we care for ourselves; self-care cannot exist without community care. We are able to feel a deeper internal trust, safety, and power of ourselves, especially in the face of future traumas that will trigger us, knowing how to soothe and stabilise ourselves. All this understanding leads us to a deep internal power that is resourced to meet any challenges that come your way.
As those living with deep generational traumas, we have come to distrust and perhaps think we are incapable of containing and accessing the power we have. In “Uses of the Erotic: The Erotic as Power,” Lorde teaches us that the erotic offers a source of replenishment, a way to demand better for ourselves and our lives.
For the erotic is not a question only of what we do; it is a question of how acutely and fully we can feel in the doing. Once we know the extent to which we are capable of feeling that sense of satisfaction and completion, we can then observe which of our various life endeavours brings us closest to that fullness.
I don’t say any of this lightly – I know that this is easier said than done. I know that many of us are prevented from understanding these truths, from internalising or even healing them. Resistance comes with acts of feeling unsafe, but is not impossible. Resisting power structures that keep the most powerful safe will always endanger those of us shoved to the margins. Acknowledging the traumas you’ve faced is a reclamation of your lived experiences, those that have passed and those that will follow; it is resistance that embodies that knowledge that we are deserving of more than the breadcrumbs these systems have forced us to lap up. It is a resistance that understands that pleasure is complicated by trauma, but it can be accessed in arbitrary and powerful ways. It is a resistance that acknowledges that our trauma is a resource that connects us to each other, and can allow us to keep each other safe. It is a resistance that understands that even with pleasure and joy, this is not a utopia; we will still harm and be harmed, but we will be better equipped for survival and thrive in a community of diverse care and kindness. A resistance that makes way for healing and connecting to our full human selves.
Healing will never be an easy and rosy journey, but it begins with the acknowledgment of the possibility. When oppression makes us believe that pleasure is not something that we all have equal access to, one of the ways that we start doing the work of reclaiming our full selves — our whole liberated, free selves — is by reclaiming our access to pleasure.
Leah Lakshmi Piepzna-Samarasinha has said in her article in Pleasure Activism (to which she contributed),
I know that for most people, the words “care” and “pleasure” can’t even be in the same sentence. We’re all soaking in ableism’s hatred of bodies that have needs, and we’re given a really shitty choice: either have no needs and get to have autonomy, dignity, and control over your life or admit you need care and lose all of the above.
The power that this has? We understand our traumas, so we understand those of others; we embody the sensations we experience and tend to them rather than distract and avoid. We access pleasure in ways that make us want to share that joy with those in our communities. When we are trauma-informed, we give ourselves more room to experience all this and give ourselves, and others, permission to heal. Imagine, a community in which everyone has access, resources, and time to live pleasurable lives, in whichever way they want and deserve. In which spatial traumas are lessened because the people that occupy them are trauma-aware, are filled with a tender care. Isn’t that healing? Is that not working through generational traumas? Does that not build and sustain healthier futures for us all?
It is time we reconnected with the ancestral knowledge that we deserve to live full lives. We need to get back in touch with our natural right to joy and existing for ourselves. To feel pleasure simply for the sake of it. To not live lives of terror. It sounds radical; it feels radical. In a world where we have been socialised and traumatised to numb, to fear, to feel and remain powerless, to be greedy and live with structural issues that lead to mental illness, what a gift and wonder it is to begin to feel, to be in community with those who feel, to be healthily interdependent in, to love each other boldly. Feeling is radical. Pleasure is radical. Healing is radical.
You have permission to feel pleasure. You have permission to dance, create, make love to yourself and others, celebrate and cultivate joy. You are encouraged to do so. You have permission to heal. Don’t bottle it up inside, don’t try to move through this time alone. You have permission to grieve. And you have permission to live. - adrienne maree brown, “You Have Permission”
Somatic embodiment allows us to explore our trauma, work through it and make meaningful connections to ourselves and the collective. Doing this over time sustains our healing; just like trauma, healing is not a one-time only event. This healing helps move us toward individual and collective liberation.
In “A Queer Politics of Pleasure,” Andy Johnson speaks about the ways in which the queering of pleasure offers us sources of healing, acceptance, release, playfulness, wholeness, defiance, subversion, and freedom. How expansive! When we embody pleasure in ways that are this holistic, this queer, we are able to acknowledge the limitation.
Queering pleasure also asks us the questions that intersect our dreaming with our lived realities.
Who is free or deemed worthy enough to feel pleasure? When is one allowed to feel pleasure or pleased? With whom can one experience pleasure? What kind of pleasure is accessible? What limits one from accessing their full erotic and pleased potential? - Andy Johnson, “A Queer Politics
of Pleasure”
When our trauma-informed pleasure practices are grounded in community care, we begin to answer some of these questions. We begin to understand the liberating potential. As pleasure activists, this is the reality we ground ourselves within. The reality that says, my pleasure may be fractal, but it has the potential to heal not only me and my community, but future bloodlines.
I am a whole system; we are whole systems. We are not just our pains, not just our fears, and not just our thoughts. We are entire systems wired for pleasure, and we can learn how to say yes from the inside out. - Prentis Hemphill, interviewed by Shar Jossell
There’s a world of pleasure that allows us to begin to understand ourselves holistically, in ways that give us room to rebuild the realities that affirm that we are capable and deserving of daily pleasure. BDSM, one of my deepest pleasures, allows me a glimpse into these realities where I can both feel and heal my trauma, as well as feel immeasurable opportunities to say yes from the inside out. While trauma keeps me stuck in a cycle of fight or flight, bondage, kneeling, impact, and breath play encourage me to stay grounded and connected, reconnecting to restoration. Pleasure that is playful allows me to heal, to identify where traumatic energy is stored in my body and focus my energy there. It allows me to express the sensations my body feels through screams of pain and delight, to express my no with no fear and revel in the fuck yes. With a safety plan, aftercare, and a deeper understanding of trauma, kink offers a place of pleasure and healing that is invaluable.
So whether your pleasure looks like cooking a meal at your leisure, engaging in sex, having bed days with your people, participating in disability care collectives, having someone spit in your mouth, going on accessible outings, having cuddle dates, attending an online dance party, spending time in your garden, being choked out in a dungeon,
I hope you take pleasure with you wherever you go. I hope it heals you and your people.
Recognising the power of the erotic within our lives can give us the energy to pursue genuine change within our world. - Audre Lorde, “Uses of the Erotic: The Erotic as Power”
ExploreTransnational Embodiments
This journal edition in partnership with Kohl: a Journal for Body and Gender Research, will explore feminist solutions, proposals and realities for transforming our current world, our bodies and our sexualities.
نصدر النسخة هذه من المجلة بالشراكة مع «كحل: مجلة لأبحاث الجسد والجندر»، وسنستكشف عبرها الحلول والاقتراحات وأنواع الواقع النسوية لتغيير عالمنا الحالي وكذلك أجسادنا وجنسانياتنا.
Asegurar la defensa de los derechos humanos y los derechos de la Naturaleza a través de la construcción de alianzas con actores y organizaciones locales, nacionales, regionales y globales.
Desarrollo Sostenible
Garantizar que todas las actividades económicas, culturales y ambientales contribuyan al desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria y la generación de ingresos, respetando la libre determinación y el autogobierno de las comunidades afrodescendientes.
Educación y formación
Capacitar y empoderar mujeres para que defiendan sus derechos en diferentes espacios políticos, sociales y económicos.
¡Para obtener más información, puedesver más aquí!
« C’[elle] était une personne qui se caractérisait par son travail acharné en faveur de la défense des droits humains et la construction de la paix à Nariño, notamment dans la municipalité de Samaniego-Nariño » - Jorge Luis Congacha Yunda pour Página10
Paula Andrea Rosero Ordóñez était avocate au sein du bureau du Ministère public à Samaniego, Nariño, l’agence principale qui défend les droits des citoyen·ne·s en Colombie.
Elle s’est concentrée sur les droits civils et politiques, les enjeux d’impunité et de justice, et a contribué à dévoiler les abus de pouvoir, dont la corruption. Elle a également participé à des projets de construction de la paix dans sa ville natale, Samaniego, comme le Conseil municipal pour la paix et le Bureau municipal de femmes.
Paula a reçu des menaces de mort après avoir exposé une gestion irrégulière des ressources, de même que porté plainte contre des actes de corruption au sein de l’Hôpital Lorencita Villegas dans la municipalité de Nariñense. Elle a été assassinée le 20 mai 2019, lorsque deux hommes se sont approchés d’elle et l’ont abattue à bout portant.
40 Years of AWID: The Scrapbook
Gather, Seed, and Disrupt.
In 2022, AWID celebrates 40 years since our founding. We’re using this moment to reflect on our past and learn from the road traveled as we prepare to look forward, and to forge the journey ahead. As we move through cycles of progress and pushback, we know that struggles for women’s rights and gender justice are iterative and non-linear. In collaboration with artist Naadira Patel, we created a scrapbook that highlights a handful of snapshots from AWID’s last four decades of feminist movement support.
We have not done all this on our own. We share this with deep appreciation for the constellation of feminist activists and groups that have made this work possible. In this context of so many converging crises, we embrace the opportunity to celebrate the power and resilience of feminist movements around the world.
En vous promenant dans le quartier du Raval à Barcelone, vous croiserez peut-être Metzineres, une coopérative féministe par et pour les femmes et personnes trans et non-binaires qui consomment de la drogue.
Imaginez un endroit sans stigmatisation, où les femmes et personnes trans et non-binaires peuvent consommer des drogues en toute sécurité. Un lieu qui offre sécurité, soutien et accompagnement aux femmes et personnes trans et non-binaires dont les droits sont systématiquement bafoués par la guerre contre la drogue et qui subissent violence, stigmatisation et répression en conséquence.
Juste à l'extérieur de l'entrée, les passant·es et les visiteur·euses sont accueilli·e·s par un immense tableau noir où figurent des conseils, des astuces, des souhaits et des dessins de personnes qui consomment de la drogue. Il existe également un calendrier qui présente une série d'activités auto-organisées par la communauté Metzineres. Qu'il s'agisse d'ateliers coiffure et cosmétique, des émissions radio, des pièces de théâtre, de repas communs offerts à la communauté ou des cours d'autodéfense, il y a toujours quelque chose à faire!
La coopérative offre des sites de consommation sûrs ainsi que des services qui couvrent les besoins de base des gens. Il y a des lits, des casiers, des douches, des toilettes, des machines à laver et une petite terrasse extérieure où les gens peuvent se détendre ou jardiner.
Metzineres opère dans un cadre de réduction des méfaits, qui tente de réduire les conséquences négatives de la consommation de drogue. Mais la réduction des méfaits est bien plus qu'un ensemble de pratiques: c'est une politique ancrée dans la justice sociale, la dignité et les droits des personnes qui consomment des drogues.
À travers des événements en présentiel, des lives sur nos réseaux sociaux, un stand d'exposition et bien plus encore, nous visons à nous rassembler, amplifier et soutenir les voix et la participation de nos membres et allié.e.s.
Ensemble, nous allons Récuperer Notre Pouvoir Féministe et centrer les alternatives et visions féministes autour d'économies basées sur les soins des personnes et de la planète.
Suivez-nous sur les réseaux sociaux pour plus de détails sur la façon de participer ! Participez aux conversations en utilisant les hashtags #AWIDatCSW68 et #RécupererNotrePouvoirFéministe
Magaly Quintana was known by many in Nicaragua as ‘La Maga’ (meaning wizard). She was a feminist historian, activist, and an unyielding defender of women’s rights demanding justice for the victims of femicide.
Magaly was committed to documenting and building statistics on women and girls who were killed as a result of sexual violence in the country.
“She rebuilt the life of each one, of their families, to show those lives that had been torn away.” - Dora María Téllez
Magaly also criticized the government for reforming Law 779 addressing violence against women. A product of the hard work of Nicaraguan women’s movements, this law included important provisions to criminalize femicide before its reform. She argued that legislative reforms weakened the law and limited the definition of femicides to homicides, as a result invisibilizing violent crimes against women.
Magaly’s feminist organizing began in the early 1980s. She was the director of Catholic Women for the Right to Choose, advocating for the right to therapeutic abortion after it was banned in 2006. In 2018, she supported the protests against Daniel Ortega’s government.
Magaly was born in May 1952 and passed away in May 2019.
“See you later, my dearest Magaly Quintana. Thanks so much, thanks for your legacy. We’ll see you again, as strong and powerful as ever.”- Erika Guevara Rosas (American Director of Amnesty International)
Los placeres como clave para la libertad personal
Por Nkhensani Manabe
El título de la conversación «¿Pansexual, ginosexual o abrosexual? Una exploración de lo queer, el placer y la positividad sexual» da mucho para pensar. Tiffany Kagure Mugo (escritora, educadora y curadora de HOLAAfrica) comienza la sesión con una lectura de Touch [Tocar/Tacto], una compilación recientemente publicada de ensayos de ficción y no ficción sobre sexo, sexualidad y placer. En este fragmento, la autora propone la idea de que el placer es constante y continuo, que está presente en las actividades cotidianas, y que no se circunscribe a las relaciones sexuales.
Esta idea de que el placer es parte de la vida diaria (al igual que tantas otras cosas) atraviesa la conversación, que también abarca temas sobre el deseo, la atracción y la orientación sexual.
Desde el comienzo, existe una sensación de esperanza y posibilidad. Tiffany presenta opciones y explica alternativas, dándonos un nuevo lenguaje para hablar sobre quiénes somos, qué nos gusta, y cómo lo queremos. Esto se refiere al deseo y al sexo, pero se trata primordialmente de autoconocimiento y empoderamiento. Tiffany habla apasionadamente sobre tomar decisiones desde un lugar de poder: aprender sobre la propia identidad para poder elegir lo mejor para unx mismx.
En una conversación abierta y libre, que representa la actitud que Tiffany propone que todxs adoptemos, aprendemos que el conocimiento sobre sexo y sexualidad está en permanente cambio, que los límites se están desplazando. Lo que podemos haber aprendido o, más fundamentalmente, aquello que se nos ocultó durante la infancia o la adultez es exactamente el lugar desde donde deberíamos comenzar a desaprender y reprogramarnos. Tiffany señala que, actualmente, las personas jóvenes necesitan herramientas para comprender las experiencias que ya están teniendo, un recordatorio para no subestimar jamás lo que lxs niñxs y adolescentes saben sobre la clase de placer/es que quieren procurarse en la vida.
La conversación abrió mi mente a esto: conocerme a mí misma me ayudará a desarrollar mi confianza; podré encarar relaciones con cuidado no solo de mí misma sino de otras personas también. Aprender el lenguaje de orientación, atracción, deseo y placer contribuirá a profundizar mis futuras conexiones. Valoré el espacio para pensar sobre este aspecto de mi vida: las partes privadas e íntimas a las que no accedo habitualmente. El entusiasmo de Tiffany sobre el placer y la identidad desplazó mis propias barreras, permitiéndome considerar nuevas posibilidades personales.
La idea de aprender a establecer conexiones holísticas no es algo común todavía. En general, vivimos en una cultura de conexiones instantáneas y pasajeras. Casi no hay tiempo para reflexionar verdaderamente sobre cómo y por qué buscamos relaciones o parejas... al menos, no hasta que llega un momento de crisis.
Por supuesto, existen espacios privilegiados que están abiertos a preguntas y conversaciones, tales como el festival «Crear Résister Transform» de AWID y otras plataformas o publicaciones en línea que promueven la libertad de pensamiento. Pero el acceso a la información de fuentes útiles y sin prejuicios es algo que todavía debe ser descifrado. Esto puede deberse en parte al hecho de que la gente no se siente segura en el lenguaje de la sexualidad y el placer.
La idea del lenguaje y las herramientas se repite durante toda la presentación de Tiffany. Ella y sus colegas están haciendo el trabajo de hablar, enseñar y nutrir, viendo qué es lo que cada persona necesita, dónde están esas personas, qué quieren para sí mismxs, y caminando junto con ellxs mientras construyen sus mundos ideales, brindándoles nuevas palabras y definiciones para ayudarlxs a configurar sus identidades en las diferentes etapas de sus vidas.
Esta es la clase de conversaciones que se necesita, incluso en una sociedad que permanentemente difunde un sinfín de mensajes sobre el cuidado de la salud, con diferentes grados de detalle. A veces la gente debe retrotraerse de las instancias de perspectiva global, y sentirse alentada a aprender sobre sus opiniones y deseos individuales. Esto es lo que hace la ponencia de Tiffany: genera un espacio para cada persona, dentro del rompecabezas general.
Un punto culminante de la ponencia de Tiffany fue la sección sobre los diferentes tipos de atracción:
Sexual: el deseo expreso de tener relaciones sexuales con una o varias personas Sensual: el deseo de tocar a una o varias personas, de estar físicamente cerca, sin necesariamente incluir una relación sexual Romántica: el deseo de salir con una o varias personas, o de estar en una relación con una o varias personas Platónica: el deseo de construir amistades profundas Estética: el deseo de mirar a una o varias personas, sintiendo placer por su apariencia
Estos cinco tipos o niveles de atracción ofrecen una forma abreviada para definir el deseo y el placer, y ayudan a contextualizar las distintas clases de placer que pueden experimentar las personas.
Pensar la atracción más allá de lo físico o sexual ofrece una nueva perspectiva sobre la conexión. Es una oportunidad para restar presión a las relaciones, abriendo oportunidades para asociaciones diferentes, más esclarecidas y satisfactorias.
Esta libertad y este conocimiento que propone Tiffany configuran una hoja de ruta hacia el futuro. La presentación ofreció una nueva perspectiva sobre aquello que es posible.
Tal como lo expresa el fragmento de apertura, el placer es continuo. A la luz de la ponencia de Tiffany, también resulta claro que el placer es dinámico y apasionante. Siempre hay más para aprender.
Esto puede parecer abrumador al comienzo, pero del otro lado del titubeo se encuentran la esperanza, el potencial y la libertad.
Nous sommes ensemble depuis plus de 20 ans, et je chéris toujours autant votre amour et votre soutien. Il est intéressant de remarquer que vous parvenez à la même étape que l’AWID en tentant toutes, de manière synchrone, de définir comment mobiliser et soutenir la communauté. Aux mères du mouvement : votre leadership et votre orientation sont sans égal. Je pense particulièrement à Prudence Mabele, Kate Thompson, Darien Taylor, Patricia Perez, Martha Tholanah, Deloris Dockery, Iris De La Cruise, Doris Peltier, Cecilia Chung, et bien d’autres encore. Bien que vous ne soyez pas parfaites (comme aucune de nous ne l’est), vous faites toujours passer la communauté en premier et défendez l’inclusion de TOUTES les femmes vivant avec le VIH dans les sphères féministes.
J’aime la manière dont vous m’avez tenue lorsque personne d’autre ne pouvait le faire, et plus important encore, la manière dont nous nous tenons mutuellement. Vous comprenez la stigmatisation, la discrimination, la violence et la douleur, mais également la joie, l’amour et le pardon. En tant que féministes vivant avec le VIH, nous sommes glorieuses et puissantes dans notre intersectionnalité. Nous comprenons que le féminisme inclut et est mené par les communautés - nos sœurs noires, racisées et autochtones, les communautés de personnes trans et de genres divers, queer et lesbiennes, de travailleureuses du sexe, de celles qui ont été incarcérées et celles qui consomment des drogues - comme défini dans le principe GIPA (une participation accrue des personnes vivant avec le VIH). Votre féminisme englobe tout. Nous parlons des questions difficiles et des communautés criminalisées, parce qu’en tant que personnes vivant avec le VIH, nous sommes nous-mêmes criminalisées.
Je manquerais à mes devoirs si je n’envoyais pas plein d’amour aux jeunes femmes vivant avec le VIH, le pouls de notre mouvement. Je parle de vous, Kia Lebejia, Keren Dunaway, Liz Onyango, Faith Ona, Sara Thapa Maga, Doreen Moraa, Yana Panfilova et les millions d’autres activistes incroyables vivant avec le VIH. Vous êtes ce pouvoir qui continuera à nous propulser vers l’avant et permettra que les mouvements féministes traditionnels reconnaissent toute notre importance. Merci de faire progresser notre mouvement, de TOUJOURS inclure les personnes trans et de genres divers, de parler des liens entre changements climatiques et santé des droits sexuels reproductifs.
Je vous aime, vous aime, vous aime, vous aime tellement. Pour le meilleur et pour le pire, continuons à avancer ensemble, parce que c’est notre communauté - c’est ma communauté.
« La vie... c’est vivre dans la joie, se lever avec un but, sentir son énergie créative, répondre à son appel. » – Sylvia Robinson
Sylvia Robinson, infatigable leader et organisatrice communautaire, fut la fondatrice et directrice générale de l’Emergence Community Arts Collective (ECAC) à Washington, D.C.
Cet espace de performances créatrices foisonnantes rassemblait des initiatives d’éducation, d’engagement citoyen, d’arts, de services sociaux et spirituels et de pratiques de développement durable. Sylvia considérait cet endroit comme une maison où « il existe un équilibre et une synergie avec les activités dont les gens ont besoin pour entretenir la vie ».
Elle comptait également parmi les membres fondateur·trice·s du Georgia Avenue Community Development Taskforce, dans le nord-ouest de la capitale, un groupe de quartier actif dans le domaine de la justice sociale et de l’organisation qui veillait à ce que la communauté ait son mot à dire dans le redéveloppement et l’embourgeoisement du secteur.
« Nous demandons des logements abordables. Nous demandons que les petits commerces qui sont ici depuis longtemps ne soient pas balayés par de nouvelles enseignes. Nous demandons des espaces verts et des lieux où les gens peuvent se rencontrer. Nous demandons à ce que le paysage urbain soit amélioré, avec des rues en meilleur état et des éclairages publics. » – Sylvia Robinson, à propos du travail de la Taskforce
Avant de devenir organisatrice, et après avoir obtenu son diplôme en informatique, Sylvia avait travaillé dans le domaine des systèmes de contrôle du trafic aérien pendant plus d’une décennie. Elle s’est ensuite orientée vers le conseil relatif à la consommation d’alcool et de drogue, s’impliquant davantage dans le travail communautaire.
« Cette implication dans la communauté, c’était ma vocation. » – Sylvia Robinson
Née à Washington D.C. le 14 août 1961, Sylvia est décédée le 18 septembre 2017 après avoir lutté contre le cancer.
« L’esprit et l’héritage de Sylvia continueront d’inspirer cette communauté pour de nombreuses années. » – ECAC