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Solo el 1% del financiamiento para la igualdad de género va a las organizaciones de mujeres ¿Por qué?

Kasia Staszewska

Tenzin Dolker

Kellea Miller

Ha habido un aumento de mil millones de dólares en financiamiento en los últimos dos años, pero solo pequeñas cantidades de dinero están llegando a grupos feministas.


Solo en los últimos dos años, los gobiernos y las instituciones internacionales han anunciado más de mil millones de dólares (£ 0.800 millones) en nuevos compromisos para apoyar la igualdad de género a nivel mundial.

Estos incluyen:

Canadá anunció CAD $ 490 millones (£290m) para tres programas: liderazgo de mujeres ($150m), el Fondo LGBTQ2 ($40m) y el Fondo por la igualdad (Equality Fund, $300m). Este fondo fue uno de los casi $ 600 millones invertidos para mujeres y jóvenes mujeres en junio en la conferencia Women Deliver.

Cuando el gobierno holandés creó el fondo MDG3 de 77 millones de euros en 2008, fue uno de los primeros y más grandes fondos jamás creados para la igualdad de género. Ahora este sería uno de los más pequeños.

Celebrando con cautela

Debemos celebrar esta magnitud de compromisos sin precedentes, y especialmente, los movimientos feministas y aliados que se han organizado durante décadas para hacer posible estos recursos. Pero lo celebramos con cautela.

Cada vez hay más pruebas de que los movimientos feministas están impulsando la igualdad de género y cada vez más donantes están de acuerdo. Sin embargo, a menudo vemos que esas declaraciones audaces de los gobiernos se vuelven ineficaces y solo pequeñas cantidades de dinero se destinan a organizaciones feministas en el sur global.

También sabemos que, si bien los recientes compromisos gubernamentales pueden ser grandes, palidecen en comparación con el gasto que implican la desigualdad para mujeres, las jóvenes y personas LGBT, como el aumento de la militarización, el crecimiento basado en recursos naturales y un sistema económico injusto.

Por ejemplo, en 2017, los gobiernos comprometieron $ 4.6 millones en apoyo para la igualdad de género como objetivo principal, pero gastaron $ 1.7 billones en militarización. Las disparidades masivas de riqueza significan que el 1% más rico posee el 82% de la riqueza mundial, gran parte de la cual se acumula a expensas del trabajo de las mujeres, tanto remuneradas como no remuneradas.

La nueva afluencia de fondos tiene el potencial de cambiar la dirección con relación a la injusticia de género. Pero solo si el dinero apoya las soluciones feministas a las causas fundamentales de la desigualdad de género. Para hacer eso, lxs donantes deben transformar su poder, políticas y prácticas para centrar los movimientos feministas que impulsan el cambio a nivel local, nacional y mundial.

Así es como se puede hacer esto.

En primer lugar, el dinero debe enviarse directamente a los movimientos feministas en el sur global.

Con los nuevos compromisos gubernamentales, se podría pensar que los fondos de los movimientos están creciendo. Pero no. Las últimas cifras de 2016-2017 muestran que un escaso 1% de todo el financiamiento enfocado en género se destinó a las organizaciones de mujeres. La mayor parte de este dinero se destinó a organizaciones internacionales con sede en los países donantes, en lugar de destinarlo a grupos feministas que lideran sus propias soluciones específicas a su  contexto.

En segundo lugar, trabajar con movimientos requiere un enfoque transformador no transaccional.

Escuchamos una y otra vez que lxs donantes quieren apoyar los movimientos, pero que esos movimientos no se ajustan a sus requisitos burocráticos: sus presupuestos son demasiado pequeños, las finanzas no están auditadas o sus sistemas de evaluación no están lo suficientemente desarrollados.

Lo que necesitan los movimientos feministas locales son recursos que sean grandes, ágiles, de temas múltiples y de largo plazo. Eso significa que hay que cambiar algunos de los modelos de financiamiento establecidos por lxs donantes desde hace mucho tiempo, y eso no es imposible.

Si no pueden alcanzar los movimientos feministas con su dinero, adopten nuevos modelos y prácticas de financiamiento feminista. Liderando desde el Sur, por ejemplo, es un modelo de financiamiento de 40 millones de euros liderado por fondos de mujeres en Asia, África y América del Sur, creado por el gobierno holandés en respuesta al cabildeo realizado por  los movimientos después de que su emblemático programa de Financiamiento de liderazgo y oportunidades para las mujeres no logró alcanzar a los grupos por los derechos de las mujeres.

En tercer lugar, lxs donantes deben usar su poder para transformar sus propias políticas, pares y sectores.

La financiación no es un solo gesto caritativo separado del mundo exterior.

Para efectuar el cambio, lxs donantes no solo deben invertir ambiciosamente en movimientos, sino también reflexionar críticamente sobre sus políticas y prácticas.

Los compromisos son buenos, pero ahora es tiempo de actuar. Lxs donantes deben involucrar a los movimientos feministas como socixs iguales, trabajar para transformar sus propias instituciones y hacer campaña para construir un ecosistema de financiamiento feminista interdependiente y coherente que desbloquee recursos para los derechos humanos y la justicia de género.

Esta no es solo manera de gastar mejor mil millones de dólares, es la manera de liberar el poder de un cambio social feminista con recursos suficientes y resilientes.


Este artículo fue publicado originalmente en The Guardian

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Análisis
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Global