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La construcción de alianzas para poner fin a la violencia de género en el mundo del trabajo

Tula Connell, Solidarity Center

La violencia de género es una de las violaciones a los derechos humanos más generalizada en todo el mundo y sin embargo no se está haciendo lo suficiente para prevenirla, sobre todo en el lugar de trabajo.

«Sin igualdad de género, no puede haber derechos laborales, y sin derechos laborales, no puede haber igualdad de género», dice Lisa McGowan, especialista en género del Solidarity Center [Centro de Solidaridad], en su intervención en el Foro de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo en Bahía, Brasil.

Lisa McGowan, Solidarity Center

Lisa McGowan fue una de las moderadoras de la sesión que tuvo lugar el 9 de septiembre, como parte de las iniciativas entre movimientos de AWID,  titulada «La construcción de alianzas para poner fin a la violencia de género en el mundo del trabajo» y que contó con el auspicio conjunto de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y el Solidarity Center. Maria Tsirantonaki, de la CSI, fue la otra moderadora de la sesión.

Enfrentar la violencia de género ejercida en el mundo del trabajo es fundamental, sostiene Lisa McGowan, porque constituye un obstáculo para la lucha general para alcanzar los derechos laborales y los derechos de género. La sesión, dividida en dos partes, incluyó una discusión que puso de relieve diversos ejemplos fructíferos de cómo las organizaciones por los derechos laborales combaten la violencia de género en el ámbito del trabajo y también una oportunidad para que lxs participantes trazaran estrategias en torno a una campaña para contar con una normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) impulsada por lxs trabajadorxs sobre erradicación de la violencia de género en el mundo laboral..

Lxs más de 50 participantes que asistieron a la sesión debatieron las definiciones de violencia de género en el mundo del trabajo. Definir la violencia de género en el mundo del trabajo es importante para crear estrategias orientadas a ponerle fin, dice Lisa McGowan. «El motivo por el que nos enfocamos en el ámbito laboral es que existen distintas normas que rigen en ese espacio. 

Cuando hablamos de violencia de género en el trabajo, en realidad tenemos un conjunto bastante específico —  que impacta por su tamaño —  de comportamientos que constituyen violencia de género en el trabajo», indicó. 

El listado incluye violencia sexual, abuso verbal, amenazas de violencia y hostigamiento. (Ver el listado completo, en inglés).

Junéia Batista, CUT

Los sindicatos: organizaciones fundamentales para poner fin a la violencia de género en el mundo del trabajo

Además de Lisa McGowan, el panel incluyó a una dirigente sindical y a una mujer de una central obrera en representación de lxs trabajadorxs de Brasil y Estados Unidos y entre todas discutieron estrategias que contribuyan a erradicar la violencia de género en el ámbito laboral. 

Con el apoyo de una intérprete, Junéia Batista, secretaria nacional de la Central Única de los Trabajadores (CUT) de Brasil, habló sobre cómo la Central está alentando a las mujeres a hablar de violencia en el lugar de trabajo pues es «difícil denunciar el acoso, es difícil obtener las pruebas de un acoso».

En el sector bancario de San Pablo, relató, las mujeres obtuvieron hace poco una cláusula contractual negociada por su sindicato que prohíbe el acoso moral en el lugar de trabajo, y que constituye una herramienta importante para exigir el fin del acoso.

Julia Perkins, coordinadora del programa educativo Fair Food [Alimentos Justos] en la Coalición de Trabajadorxs de Immokolee de Florida, habló sobre cómo la campaña que durante 16 años llevó adelante el sindicato para los derechos de lxs recolectorxs de tomate logró un entorno de trabajo prácticamente libre de acoso sexual. Las mujeres de las plantaciones de tomate de Immokolee, en su mayoría migrantes de América Central, con frecuencia habían sufrido agresiones físicas o sexuales. Las agresiones se daban en el bus camino a las plantaciones, con los encargados que administraban el pago del salario de las mujeres y en las propias plantaciones.

Al darse cuenta de que los productores que emplean a las trabajadoras – así como los supervisores y el personal que las acosaba — no tomarían medidas, la Coalición decidió incluir protecciones concretas y coercibles contra la violencia de género en un sistema general de derechos laborales con mecanismos de aplicación que fue desarrollado por las propias trabajadoras y al que denominaron Programa de Alimentos Justos.  

«La tolerancia cero al acoso sexual significa que ahora las trabajadoras saben que tienen derecho a defender sus derechos», afirma Perkins. 

El acuerdo con los productores y compradores estableció un centro de atención telefónica de 24 horas para que las trabajadoras puedan denunciar las violaciones a sus derechos, la obligación de investigar de inmediato y compensar a las afectadas, así como severas consecuencias económicas para aquellos productores que no actúen con rapidez y efectividad para poner fin a la violencia de género en sus plantaciones y centros de procesamiento. Los productores deben permitir la formación entre pares en horas laborales para que «mujeres y hombres hablen con otras mujeres sobre sus derechos a nombrar el acoso sexual y la agresión verbal como tales y a exigir que se les ponga fin.». 

Fish Ip

La creación de una campaña para detener la violencia sexual en el mundo del trabajo

En la parte de la sesión destinada a las estrategias, Maria Tsirantonaki describió el proceso por el cual una cuestión como la violencia de género se convierte en una normativa o «convenio» de la OIT. El mes próximo, la OIT convocará a una reunión a representantes de los sectores laboral, empresarial y gubernamental para debatir la redacción de un convenio sobre violencia de género en el trabajo. Está previsto que se arribe a una definición de violencia de género en el mundo del trabajo que incluya disposiciones para prevenir esa forma de violencia en el entorno laboral y posiblemente definir los grupos específicos de trabajadorxs que deberían estar amparadxs por el convenio.

Para ilustrar el proceso, Fish Ip, coordinadora regional de la Federación Internacional de Trabajadores del Hogar (IDWF por su sigla en inglés), describió la campaña que llevaron adelante trabajadorxs domésticxs de todo el mundo y que culminó en una norma de la OIT relativa a sus derechos (Convenio 189). Aprobado en 2011, el Convenio 189 fue producto de una campaña de cinco años de duración donde lxs trabajadorxs domésticxs establecieron contactos y se reunieron con sus pares de todo el globo para definir prioridades y describir sus experiencias de trabajo en las reuniones con el funcionariado de la OIT. Veintidós países ya han ratificado el Convenio, por lo que deben cumplir con sus disposiciones.

A partir de lo que Ip describió acerca de la efectividad de lxs trabajadorxs domésticxs relatando sus historias y su rol central en los procesos de diseño de políticas, Janet Lai, de Global Affairs [AsuntosGlobales] de Canadá y participante de la sesión, ofreció algunas sugerencias surgidas de un pequeño grupo de discusión en torno a colocar a lxs trabajadorxs en un lugar visible y clave de la campaña. 

«Se necesitan las voces de las personas que viven directamente la violencia de género«, dice. «Necesitamos una historia convincente, necesitamos un relato claro y necesitamos puntos a ser comunicados.».

La CSI ha creado un sitio de internet para que la campaña logre su objetivo de que se promulgue una normativa sobre violencia de género en el ámbito laboral y alienta a subir historias y otras informaciones a ella. 

«Las voces de las personas afectadas son las voces que deben orientar el relato y las acciones», dice Lisa McGowan, «pues de ahí vendrá el impulso para el cambio real».

Category
Análisis
Region
Global
Source
Foro de AWID