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Bots feministas versus trolls de derecha: los movimientos por la justicia de género de Brasil cruzan nuevas fronteras

Ani Hao

El aborto ha sido criminalizado en Brasil desde hace tiempo, y casi no figura en la agenda política de la izquierda tradicional. Se trata de un tema que ha sido prácticamente abandonado por todxs, excepto los movimientos feministas.

La batalla alrededor de la criminalización del aborto es reveladora del escenario político general de Brasil. La criminalización y el control de géneros y sexualidades son el basamento moral de la ideología de derecha en auge, que es la que está conduciendo el desarrollo político del país. Con un sistema político debilitado por la corrupción y la colusión, la lucha por el aborto se está dando ahora en Internet a través de individuos, movimientos, e incluso robots de la web (programas informáticos que efectúan automáticamente tareas repetitivas, también conocidos como bots).

Actualmente en Brasil, las instituciones políticas han sido debilitadas hasta alcanzar su mayor nivel de vulnerabilidad desde que finalizó la dictadura militar hace 30 años. Las mujeres constituyen menos del 10% de lxs representantes políticxs electxs, ubicando a Brasil entre los peores países del mundo en lo que respecta a la igualdad de género en la política. La primera y única presidenta del país, Dilma Rousseff, fue depuesta en 2016 mediante un golpe político que mostró el profundo sexismo y la connivencia institucional del sistema político.

El favorito de las elecciones presidenciales de 2018 y predecesor de Rousseff, Luiz (Lula) Inácio da Silva, está siendo juzgado por corrupción*. Casi el 46% de la población brasileña cree que este juicio es injusto y que está siendo impulsado por los medios de comunicación y el poder judicial para invisibilizar su elección.

Al mismo tiempo, la violencia de género específica está aumentando. El 14 de marzo de 2018 fue asesinada Marielle Franco, una concejal de Río de Janeiro. Negra, lesbiana, habitante de la favela, su asesinato ha provocado indignación en Brasil y en el exterior. Sus políticas abiertamente feministas, negras y centradas en la favela eran una fuente de esperanza para los grupos marginados de Río de Janeiro, ciudad actualmente regida por un gobierno municipal conservador y un prefecto evangélico.

La falta de acceso a la información tiene un importante papel en la actual fragilidad de la democracia brasileña. Once familias controlan los principales canales de comunicación. Mientras tanto, las organizaciones de la sociedad civil denuncian la falta de información sobre derechos humanos y mecanismos políticos básicos, especialmente para las comunidades y los grupos más marginados. La mayoría de la población se informa a través de la televisión, que está dominada por O Globo, cadena reconocidamente tendenciosa, en especial en lo que respecta a su cobertura del juicio y la destitución de Dilma Rousseff.

Como resultado, Internet se ha convertido en el principal campo de batalla para la información y el diálogo cívico sobre política. Brasil es el mayor usuario de redes sociales en el mundo después de Estados Unidos, y en Facebook, Twitter y Whatsapp se dan con frecuencia largas, apasionadas e incluso violentas discusiones políticas. En esta nueva frontera, poco comprendida pero ampliamente utilizada, es donde lxs ciudadanxs están presentando sus reivindicaciones políticas, ya que existe una percepción generalizada de la inutilidad de su participación en el terreno de la política formal.

Pero en Brasil también están aumentando la incitación al odio y la violencia de género. El trolling (ataque a un individuo o una ideología en forma unificada y unilateral) ha crecido muchísimo en el país. Un estudio de 2016 mostró que el 84% de los comentarios en plataformas de las redes sociales referidos a política, mujeres, raza y personas LGBTQ eran negativos. De casi 50.000 comentarios que trataban sobre diferentes aspectos de la desigualdad de género, el 88% mostraban intolerancia.

El Movimento Brasil Livre (MBL) es uno de los movimientos de derecha más prominentes de los varios que han surgido con presencia en Internet. El MBL se ha manifestado con enormes protestas, eventos y campañas por la destitución de Dilma Rousseff, antes y durante su juicio, propugnando un Brasil «libre de corrupción».

El MBL ha hecho del feminismo un enemigo de su público, y lo califica como incitación al odio; con sus publicaciones en Facebook, Twitter y Youtube ataca los análisis feministas, como por ejemplo la brecha salarial, rotulándolos como «mitos».

Se especula, además, sobre la cantidad de perfiles falsos y de bots utilizados para difundir mensajes de odio de este modo, que han tenido como resultado directo denuncias constantes así como la eliminación de páginas y perfiles feministas de Facebook y de nombres de usuario feministas de Instagram. Y esto no se limita a figuras públicas brasileñas: cuando Judith Butler (una reconocida y apreciada investigadora sobre sexualidad y quien acuñó el término «queer») llegó a Brasil el año pasado para participar en una conferencia, fue acosada y casi atacada físicamente por personas brasileñas de derecha.

Como en otras partes del mundo, durante al menos la última década, la táctica política (cada vez más exitosa) de la derecha ha sido movilizar alrededor de concepciones patriarcales y heteronormativas de la familia, y referirse al género como «ideología de género». Se ha comprobado que esta estrategia es de más largo plazo, más eficaz y más insidiosa que la simple guerra contra los movimientos feministas. A partir de argumentos basados en la presunción de que la «ideología de género» es falsa y dañina, lxs políticxs han prohibido explícitamente que la palabra «género» aparezca siquiera en los programas escolares de todo el país.

El movimiento Escola Sem Partido [Escuela sin Partido], autodefinido como «movimiento por la libertad de educación», trabaja para evitar cualquier mención de género y sexualidad en las escuelas. Si bien el matrimonio homosexual es legal, el nuevo Estatuto de la Familia aprobado recientemente garantiza que el concepto de «familia» sea entendido como la unión de un varón y una mujer heterosexuales, y sus hijxs.

Lejos de ser incidentes aislados, un frente unificado de políticxs fundamentalistas que se autodenominan «Frente Evangélico» ha creado estratégicamente una agenda que ataca la libertad de género y expresión sexual en el país. Este frente se ha manifestado también contra expresiones culturales por fuera de la política organizada; por ejemplo, una exhibición llamada «Queermuseu» fue atacada y clausurada en San Pablo en 2017 debido a protestas lideradas por conservadores, con acusaciones de pedofilia. La muestra, que hablaba abiertamente sobre cuerpos, placer y sexualidad, estaba curada por artistas queer quienes a la vez presentaban allí sus obras.

Beta bot

La primavera feminista y la movilización popular dentro y fuera de Internet

Mientras tanto, en los últimos tres años, los movimientos feministas salieron de los márgenes de los movimientos sociales de izquierda, ganando fuerzas y energía. La «Primavera Feminista» de noviembre y diciembre de 2015 acusó a Eduardo Cunha (entonces presidente de la Cámara de Diputados de Brasil) de redactar e impulsar un proyecto de ley para criminalizar el aborto en casos de violación. Esta ley haría ilegal la contracepción de emergencia, e incluso prohibiría a lxs médicxs informar a sus pacientes que el aborto es una opción legal en Brasil bajo determinadas circunstancias.

Los movimientos feministas movilizaron a cientos de miles de brasileñxs para tomar las calles en decenas de ciudades en todo el país. El proyecto de ley fue desechado, y durante todo el año siguiente las continuas protestas contra Cunha, lideradas por feministas, contribuyeron enormemente a la presión popular en su contra que precedió a su juicio y expulsión.

No obstante, las intenciones de Cunha perviven en sus aliadxs políticxs, que conforman una mayoría en el Congreso brasileño y han sido autorxs, desde entonces, de leyes, programas y enmiendas constitucionales mucho peores. La Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 181 es un ejemplo actual. Si bien la enmienda propuesta se redactó originalmente para brindar licencias por maternidad adicionales y apoyo a mujeres con partos prematuros, también criminaliza el aborto, en forma potencial, bajo toda circunstancia, con una cláusula que establece que «la vida comienza en la concepción».

Si bien los movimientos feministas han trabajado para difundir información sobre esta cláusula oculta (incluyendo movilizaciones populares en más de 20 ciudades de todo el país, artículos periodísticos y activismo en línea), la PEC 181 sigue sobre la mesa. Calificada por algunxs como «ley caballo de Troya», debido a su gran atractivo incluso entre lxs brasileñxs que son favorables a los derechos de las mujeres, la cláusula oculta anulará los pocos avances logrados en Brasil en cuanto a derechos reproductivos.

Como resultado de las protestas, la votación sobre la enmienda se ha suspendido continuamente durante los últimos tres años. El 22 de marzo de 2018, la comisión especial de la Cámara de Diputados votó una vez más para suspender la votación de la enmienda por otras 20 sesiones, a pesar de que algunxs diputadxs federales han señalado que la cláusula agregada viola directamente la Constitución. Los medios de comunicación casi no han cubierto las noticias sobre la PEC 181, ni las protestas contra la enmienda propuesta, ni sus potenciales repercusiones.

Al mismo tiempo, una serie de otros proyectos de ley y enmiendas constitucionales propuestas que amenazan los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres se han estado trabajando en el Congreso. El Frente Nacional para la Legalización del Aborto (Frente Nacional Pela Legalização do Aborto) creó un llamado a la acción sobre estos ataques en agosto de 2017, que más de noventa grupos feministas en todo Brasil firmaron y compartieron en sus redes.

Por la misma época, las feministas jóvenes organizaron la primera edición de ‘Virada Feminista’, un evento en línea de 24 horas que transmitía en vivo los debates organizados por feministas para romper el estigma en torno al aborto y difundir hechos e información. ‘Virada Feminista’ se ha convertido en un movimiento con apoyo institucional y está coordinado por dos jóvenes feministas, Jéssica Ipolito y Thaís Campolino. Su objetivo sigue siendo destacar el activismo en línea que visibiliza diferentes cuestiones feministas, centrándose específicamente en los derechos sexuales y reproductivos.

Quizás la respuesta más creativa e innovadora a la PEC 181 y los demás retrocesos en los derechos reproductivos de las mujeres ha sido Beta, un robot feminista que actúa en Facebook y ha sido creado por Nossas (una red nacional de organizaciones por los derechos civiles de todo Brasil). Incluso antes de su presentación formal en Facebook, Beta llevaba acumulados orgánicamente 10.000 «me gusta», gracias a la difusión boca a boca y las recomendaciones de pares. Este bot opera a través de la función de bandeja de entrada de Facebook, informando a quienes aceptan recibir sus actualizaciones sobre leyes o proyectos políticos que estén en discusión y puedan amenazar los derechos de las mujeres.

«Beta fue importante cuando la PEC 181 se convirtió en un tema político en discusión, precisamente porque es capaz de movilizar en forma veloz y práctica a las mujeres de todo Brasil, ya sea a través de chats con ellas, o alertándolas con notificaciones, y las mujeres supieron que la PEC 181 iba a votarse y que debían entrar en acción. Como no necesitaban dejar sus bandejas de entrada de Facebook para enviar directamente correos electrónicos a las autoridades, presionándolas para que votaran contra la PEC 181, el nivel de participación fue muy alto», dijo Laura Molinari, coordinadora de cabildeo de Nossas.

Beta garantizará que lxs brasileñxs tengan acceso a la información sobre el avance de este proyecto en el Congreso, y de proyectos de legislación similares que amenazan los derechos de las mujeres en el país.

La elección más digital de la historia de Brasil

Las elecciones presidenciales en Brasil tendrán lugar este año, y el favorito de la izquierda, Lula da Silva, puede ganar las internas o no; esto dependerá de si puede evitar la cárcel. Hasta el Supremo Tribunal Federal de Brasil se ve afectado por la colusión política, ya que todxs sus ministrxs votaron a favor de la condena de Lula, a pesar de que existe un sólido argumento que indica que la evidencia presentada era insuficiente. Dos mil dieciocho puede ser el año en que Internet sea más importante que nunca antes para las elecciones en Brasil, como lo fue 2016 para Estados Unidos, en gran medida porque será la primera vez en la historia brasileña en que se permitirán los anuncios patrocinados de los candidatos presidenciales en la web.

Para combatir las probabilidades en su contra, los movimientos feministas deberán seguir siendo creativos en la forma en que se comunican y utilizan Internet. Las herramientas digitales de movilización seguirán siendo cruciales, pero las tácticas y estrategias fuera de la red serán siempre necesarias y efectivas, como se ha visto en Argentina, donde los recientes han dado inicio al diálogo político sobre la legalización del aborto, a pesar de tener un presidente de derecha firmemente contrario al aborto.

Los movimientos feministas y sus aliadxs deberán abordar activamente la violencia de género y enfrentar a quienes creen en la «ideología de género» y difunden en línea sensacionalismo, noticias falsas y odio, como hicieron lxs partidarixs de Marielle Franco, que denunciaron exitosamente la página «Cetismo Político», un sitio web de derechas que diseminó historias falsas sobre Franco después de su asesinato. También lxs abogadxs se han organizado en Internet, pidiendo a todas las personas que detecten incitación al odio, noticias falsas y calumnias sobre Franco que tomen capturas de pantalla y las utilicen para denunciar ese tipo de información y para poder así presentar demandas judiciales contra lxs culpables.

Claramente, las batallas ideológicas que libramos ya no se dan solo en los actos eleccionarios, sino también en Internet. Y estas batallas darán forma a nuestro futuro, tanto en lo inmediato como en el largo plazo.


* En el momento de la publicación, el ex presidente Luiz (Lula) Inácio Da Silva fue arrestado y se encuentra bajo custodia policial luego de perder su apelación para revocar la decisión de culpabilidad por corrupción y lavado de dinero de la Corte Suprema. El otro juicio, donde se dirimió si Lula podría esperar su segunda apelación en libertad, fue decidido por el voto de una jueza del Tribunal Supremo (6-5). A pesar de reconocer que es inconstitucional encarcelar a un acusado hasta que haya agotado todas sus apelaciones, la jueza, sin embargo, votó a favor del encarcelamiento continuo de Lula.


Sobre la autora

Ani Hao es investigadora y escritora feminista.

Category
Análisis
Source
AWID