La memoria como resistencia: Un Tributo
El Tributo de AWID es una exhibición de arte que honra a feministas, a activistas por los derechos de las mujeres y de la justicia social de todo el mundo que ya no están con nosotrxs.
En 2020, hacemos un cambio
El Tributo de este año cuenta y comparte las historias y narraciones de quienes crearon conjuntamente realidades feministas, ofrecieron visiones de alternativas a los sistemas y actores que nos oprimen, y propusieron nuevas formas de organizarnos, de movilizarnos, de luchar, de trabajar, de vivir y de aprender.
Se agregan a la galería 49 retratos nuevos de feministas y defensorxs de derechos humanos. Aunque muchxs feministas y defensorxs han fallecido debido a edad avanzada o enfermedad, muchísimxs han sido asesinadxs debido a su trabajo y por ser quienes eran.
Esta violencia creciente (de parte de Estados, empresas transnacionales, crimen organizado, sicarios no identificados, etc.) no se dirige solo a activistas individuales sino a nuestro trabajo común y a las realidades feministas.
Al compartir las historias de lxs activistas en este Tributo, mantenemos vivo su legado y nos inspiran para el trabajo futuro de nuestros movimientos.
Visita nuestra exhibición en línea
Lors retratos de 2020 fueron diseñados por la ilustradora y animadora galardonada, Louisa Bertman.
En AWID nos gustaría agradecer a las familias y organizaciones que nos compartieron sus historias personales, y así haber contribuido a este memorial. Nos unimos a ellxs para continuar el extraordinario trabajo de estxs activistas y defensorxs, y en el esfuerzo para asegurarnos de que se logre justicia en los casos que permanecen en la impunidad
"Ellos trataron de enterrarnos pero no sabían que éramos semillas."‐ Proverbio Mexicano
Presentamos el Tributo por primera vez en 2012
Primero tomó forma como una exposición física de retratos y biografías de feministas y activistas que habían fallecido, en el 12º Foro Internacional de AWID, en Turquía. Ahora vive como una galería en línea, que actualizamos cada año.
Desde 2012 hemos presentado más de 467 feministas y defensorxs.
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Upasana Agarwal



À propos d’Upasana Agarwal

A Joy to the World: Six Questions with Naike Ledan | Small Snippet ES
Un gozo para el mundo: Seis preguntas a Naïké Ledan
Lo que me ayudó fue que me gustó mucho la tarea de andar por el país y documentar lo que la gente sabía. Entonces, dejé la comodidad de lado...

Snippet - COP30 - Social Media
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Anti-Rights Tactics, Strategies, and Impacts
Chapter 5
Anti-rights actors adopt a double strategy. As well as launching outright attacks on the multilateral system, anti-rights actors also undermine human rights from within. Anti-rights actors engage with the aim of co-opting processes, entrenching regressive norms, and undermining accountability.

Photo-OP // the first anniversary of the EU signature to the Council of Europe Convention to prevent and combat gender-based violence and domestic violence, the so-called Istanbul Convention
Anti-rights actors’ engagement in international human rights spaces has a principal purpose: to undermine the system and its ability to respect, protect and fulfill human rights for all people, and to hold member states accountable for violations. Some anti-rights tactics operate from outside the UN and include delegitimization and political pressure to defund the UN, or to withdraw from international human rights agreements. In recent years, anti-rights actors have also gained increasing influence inside the UN. Their inside tactics include training of delegates, distortion of human rights frameworks, watering down human rights agreements, infiltrating NGO committees, applying for ECOSOC status under neutral names, infiltrating youth spaces, and lobbying to place anti-rights actors in key positions.
Table of Contents
- Institutionalization of Anti-rights Actors in UN Mechanisms
- Opting-out and Delegitimization
- Lowering HR Standards
- Co-optation - Building a Parallel HR Framework
- Exercise: Yes, they are strong, but so are we!
- Exercise: Holding Governments Accountable
Moving Conversation | Small Snippet FR
Une conversation qui émeut
« Pour moi, ce genre de discussion compte parmi les expressions d’amour dont la vie me permettait de profiter depuis peu. Je ne savais pas que cette autre forme d’amour – que l’on trouve en dehors d’ateliers de formation, d’espaces d’activisme, de classes ou de lieux de travail – était possible... »
Phyllis Ntantala-Jordan
Snippet - COP30 - Ecozine card - EN
📰 Feminist Transnational Solidarity: an Antidote to Ecocide
This collaborative zine originated from a series of sharing circles that brought together feminists from around the world throughout 2022. The purpose was to exchange ideas and mutually learn how communities are responding to the climate crisis in various local contexts.
La historia de Crear, Résister, Transform por Coumba Toure
Una experiencia mágica de narración feminista conducida por la feminista panafricana Coumba Toure, quien actuará en la antigua tradición de lxs griots de África Occidental.
Y nos reunimos nuevamente
Juntamos nuestras historias, nuestra fuerza
nuestras canciones
nuestras lágrimas
nuestra ira
nuestros sueños
nuestro éxito
nuestros fracasos
Y lo colocamos todo junto
en un gran cuenco para compartir
durante una luna de pensamientos
Y nos mantenemos en contacto
nos sacudimos las mentes unas a otras
nos acariciamos las almas
mientras nuestras manos siguen atadas
y nuestros besos y abrazos están prohibidos
Sin embargo, nos hacemos más fuertes cada hora
entretejiendo juntas nuestras voces
cruzando las barreras del sonido
mientras hablamos en lenguas
Nuestras voces son cada vez más altas
Sabemos lo que nos diferencia de otras personas
y entre nosotras, de modo que
estamos bordando nuestras bellezas en un mosaico de pensamientos
desde nuestros aprendizajes más profundos, desde nuestros poderes
A veces nos rodea el terror
la confusión, la deshonestidad
pero nos lavamos en el océano de amor
Somos tejedoras de sueños
para vestir nuestro nuevo mundo
hilo por hilo
tan pequeñas como somos
como pequeñas hormigas construyendo nuestro movimiento
comopequeñas gotas construyendo nuestros ríos
Damos pasos hacia adelante y pasos hacia atrás
bailando nuestro camino de vuelta a la cordura
Sostenemos el ritmo de nuestros corazones: sigan
latiendo, por favor, no se detengan
Y aquí estamos, transmisoras de generosidad olvidada
gota tras gota creciendo como el océano
creciendo como el río que fluye de nuestras almas
mostrando nuestra fuerza para ser el agua
que limpiará este mundo
y nos estamos reuniendo nuevamente ¿pueden sentirnos?
Mentiría si dijera que para mí
está bien no verlas, extraño a mi gente
Extraño su contacto y
sus voces sin filtro y sin registro
Extraño nuestros susurros y nuestros alaridos
nuestros gritos de la revolución abortada
Solo queremos parir nuevos mundos
Entonces luchemos para borrar las fronteras entre nosotras
Por favor, no se detengan
Snippet Kohl - Panel | Liberated Land & Territories | AR

حلقة نقاش | الأرض والمناطق المُحرَّرة: محادثة عموم أفريقية
مع لوام كيدان ومريامة سونكو ويانيا صوفيا غرسون ڤالنسيا ونوسمة سيزاني
Dorothy Stang
Rapport Annuel 2013

Notre rapport annuel 2013 retrace les temps forts du travail que nous avons réalisé au cours de l'année, afin de contribuer à l'avancement des droits des femmes et de l'égalité des genres à travers le monde.
Clone of Clone of Clone of Clone of Clone of Snippet - Intro WITM - FR
Where is the Money for Feminist Organizing? Survey Results
Thanks to our global feminist community! From May to August 2024, nearly 1,200 organizations working for Women's rights, gender justice, and LBTQI+ equality shared their experiences in the WITM survey. The results offer a unique picture of how feminist movements are resourced and where gaps remain.
Stay tuned for the upcoming report for more analysis!
MANGO
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Jurema Araújo is a teacher-poet from Rio de Janeiro. She contributed to the magazine Urbana, edited by the poets Brasil Barreto and Samaral (RIP) and to the book Amor e outras revoluções (Love and Other Revolutions) with several other writers. In collaboration with Angélica Ferrarez and Fabiana Pereira, she co-edited O livro negro dos sentidos (The Black Book of Senses), a creative anthology on black women’s sexuality in Brazil. Jurema is 54-years-old; she has a daughter, three dogs, a cat, and many friends. |

Suck it with me?Mango is my favorite fruit. |
Chupa Comigo?A fruta que eu mais gosto é manga! |
Introducing The Black Book of Senses
I’ll admit it: when Angélica and Fabi invited me to curate a collection of erotic texts by black women, I didn’t know what curatorship was. I understood the erotic well, but curatorship... I smiled, feeling shy and flattered. I think I thanked them – at least I hope I did – and thought to myself: what the fuck is it?! This fancy word I’ll have to learn the meaning of while doing it, what is it?
Now at this point, I know what it is to be a curator: it is making love with someone else’s texts, with someone else’s art, with the intention of putting a book together. And that is exactly what I did. I undressed each text of every author of this book with a literary lasciviousness. And I got involved in the words and senses of others. I was penetrated by poems I didn’t write; tales I didn’t even dare to imagine turned me upside down, messing with my feelings, with my libido. And it was a wonderful and unusual orgasm: ethereal, corporeal, sublime, at once intellectual and sensitive.
These texts pulsated like a clit hardened by desire, drenched, dripping joy in every reading. Words that swallowed me with their naughty significance, making me dive deeper into this wet universe.
These black women went to the bottom of their arousals and turned their deepest erotic fantasies into art. These works are impregnated with each writer’s own way of experiencing sexuality: freely, blackly, for ourselves, in our own way, empowered.
I chose to spread the texts throughout different parts of the book, each one organized according to the most delicate, explosive, evident, or implicit content they presented.

To open the door to this “invulved blackessence,” we have our Preliminaries section, with texts that introduce readers to this world of delights. It is a more general, delicate caress to acknowledge the subjects addressed by the texts in the rest of the book.
Then comes the heat of Touch, addressing what the skin can feel. That energy which burns or freezes our bodies, makes our hormones explode and starts to awaken the other senses. And although there are many of us who are voyeurs, the contact of skin with a wet and warm mouth is exciting, like wandering through the softness of whomever is with you. We are seduced by the firm or gentle touch that gives us goosebumps and that lovely discomfort that runs from the neck down to the back and only stops the next day. And the warmth of the lips, the mouth, the wet tongue on the skin – oh, the tongue in the ear, hmmm – or skin on skin, clothes moving over the body, almost like an extension of the other’s hand. If there is no urgency, that wildest arousal of the pressure of a tight grab, a bit of pain – or a lot, who knows?
The Sound – or melody? – section shows us that attraction also happens through hearing: the voice, the whispers, the music that enables the connection between the bodies and can become the theme of desire. For some of us, someone with a beautiful voice would only need their vocal cords, because that harsh or heavy or melodious sound would be auditory sex. Their loud swearing or sweet words whispered in the ear would be enough to give us hair-raising shivers from neck to coccyx.

In Flavor, we know the tongue does a good job tasting the most hidden places and wandering through the body to delight itself. Sometimes this organ is used, boldly, to taste the other’s nectar. The idea of someone sharing their strawberry or a delicious, juicy mango through bites and licks – or licks and bites – melts us. But nothing is more delicious than tasting the caves and hills of the person you are with. Stick your tongue deep inside to taste a piece of fruit... or spend hours tasting the head of a cock in your mouth, or suck on a delicious breast to taste the nipples. This is all about memorizing someone by their Flavor.
There are texts in which the nose is what triggers desire. The Smell, my dear readers, can awaken us to the delights of desire. Sometimes we meet a person who smells so good, we want to swallow them right through our nose. When you run through the other person’s body with your nose, starting with the neck – wow, that delightfully uncomfortable shiver that runs down the spine and undresses the soul! The shameless nose then moves to the back of the neck and captures the scent of the other in such a way that in the absence of that person, smelling their same scent evokes, or conversely, invades in us olfactory memories that bring the arousing smell of that person back.
We then get to Look – for me, the betrayer of senses – in which we perceive desire from a point of “view.” It is through sight that the texts present desire and arousal, through which the other senses are brought about. Sometimes a smile is all it takes to drive us crazy. The exchange of glances? That look that says “I want you now.” That look of possession that comes to an end when you stop fucking, or not. That one is very particular; it draws the other who won’t be able to look away for long. Or the sidelong glance – when one looks away when the other turns their head, like a cat-and-mouse game? Once we are caught red-handed, there’s nothing else to do besides breaking into a wide smile.
Finally, the explosion. Wandering through All senses, the texts mix feelings that seem like an alert, so there is the greatest pleasure, that orgasm.
Of course, there is nothing explicitly separating these poems and tales. Some are subtle. Arousal engages all our senses and, most importantly, our heads. That’s where it happens, and it connects our whole body. I organized the poems according to how they came to me in each reading. Feel free to disagree! But to me, there is a sense through which desire goes and then explodes. Realizing which one it is, is delightful.
Being able to turn arousal into art means freeing ourselves from all the prejudice, prisons, and stigma this white-centric society has trapped us in.

Every time a black writer transforms the erotic into art, she breaks these harmful racist chains that cripple her body, repress her sexuality, and turn us into the object of another’s greed. Writing erotic poetry is taking back the power over her own body and roaming fearlessly through the delights of desire for herself, for others, for life.
The literary erotic is who we are when turned into art. Here we show the best of us, our views of love drenched by pleasure, seasoned by the erogenous, spread through our bodies, and translated by our artistic consciousness. We are multiple and we share this multiplicity of sensations in words dripping with arousal. Yes, even our words drip with our sexual desire, drenching our verses, turning our sexual urges into paragraphs. To come, for us, is a breakthrough.
It is necessary to make our minds, bodies, and sexuality black, to reestablish our pleasure, and take back our orgasms. Only then will we be free. This whole process is a breakthrough, and it happens painfully. But there is happiness in finding ourselves to be very different from where we had been placed.
I feel like I am yours, I am ours. Taste, delight yourselves, feast on these beautiful words with us.
This text is adapted from the introductions to “O Livro Negro Dos Sentidos” [The Black Book of Senses], an erotic collection of poems by 23 black female writers.

Explore Transnational Embodiments
This journal edition in partnership with Kohl: a Journal for Body and Gender Research, will explore feminist solutions, proposals and realities for transforming our current world, our bodies and our sexualities.

التجسيدات العابرة للحدود
نصدر النسخة هذه من المجلة بالشراكة مع «كحل: مجلة لأبحاث الجسد والجندر»، وسنستكشف عبرها الحلول والاقتراحات وأنواع الواقع النسوية لتغيير عالمنا الحالي وكذلك أجسادنا وجنسانياتنا.
#8 - Sexting like a feminist Tweets Snippet AR
الغزل عند اللقاء الأول

دعونا لا نتسرّع فالوصول الى الرعشة الجنسية تشبه مسار الحركة النسوية: طويل وبحاجة إلى قليل من النباهة
AngélicaMiriam Quintanilla
2018: Supporting feminist movements to thrive and disrupt
This report looks back and celebrates the first year of AWID’s new strategic plan as we took our first steps towards our desired outcomes of supporting feminist movements to thrive, challenging anti-rights agendas and co-creating feminist realities.

We worked with feminists to disrupt anti-rights agendas, achieving important victories fought and won within the United Nations system when ground-breaking language on structural discrimination, sexual rights, and states’ obligations were included in a number of resolutions. Yes, the multilateral system is in crisis and in need of serious strengthening but these victories are important as they contribute to the legitimacy of feminist demands, providing feminist movements with more pressure points and momentum to advance our agendas.
We tried and tested different ways to build knowledge with feminist movements through webinars, podcasts and ‘live’ conversations. We developed facilitation guides with popular educators to reclaim knowledge in the interest of social and gender justice, even about a topic as seemingly opaque as illicit funding flows. We commissioned blogs and opinions about how feminist groups fund and resource themselves and threw light on the threats facing our human rights systems.
Within AWID, we practiced and learned from our shared leadership approach, and told the story of the trials and tribulations of co-leading a global, virtual organization. We don’t have a definitive answer to what feminist leadership looks like, but we know, a year on, that a continued commitment to collective experimentation and learning has enabled us to keep building an organization that we are all excited to contribute to.
As we look back on this year, we want to thank all our friends and supporters, colleagues and companions, who have given their time and shared their wealth of knowledge and wisdom with us. We want to thank our members who helped frame our strategic plan and joined us to make feminist demands. We could not do this work without you.
Snippet 7 - What's happening at HRC61 Intro
- Interactive dialogue with the Special Rapporteur on Myanmar
Report on the situation of human rights in Myanmar - Interactive dialogue with Special Rapporteur on Occupied Palestinian Territory
- Special Rapporteur on human rights defenders
Report on Defending dignity and claiming rights: human rights defenders hold firm to universal values as others desert them - Special Rapporteur on housing Guiding Principles on Resettlement
Con-versandamos
Gracias, Ángela y Pilar.

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Yannia Sofía Garzón Valencia: Soy Mujernegra y tejedora comunitaria. Vivo en Santander de Quilichao, Cauca, Colombia. Me interesan los procesos creativos que producen organización para sostener la vida colectiva. Me gusta conversar y cocinar, investigar y analizar, sembrar y aprender de plantas, leer y jugar. Actualmente coordino el Observatorio sobre violencia basada en género contra personas Afrodescendientes en Colombia. (@VigiaAfro). |


Las tres “compartíamos” la tarde en un barrio del sur de Bogotá.
Como pocas veces ocurre, había una amplia área verde para jugar y nos sentamos en unos banquitos de madera bajo un árbol de sauco. Por fin experimentábamos la sensación de otras formas del amor – estar por el gusto de estar y el placer de escucharnos. Estas conversas para mí hacen parte de las más recientes expresiones de amor que la vida me ha permitido. Formas que no sabía que eran posibles, que se quedan afuera de un taller o de un espacio militante, de un salón de clases o de una oficina de trabajo. Pasamos la tarde entre amigas donde el color de piel de las tres no fuese un tema para hacernos las ciegas y sí una experiencia para intimar sobre los parecidos y diferencias entre nuestras experiencias de infancia y juventud.
Hasta hoy me resultan nutritivas y resignificadoras aquellas charlas que se eximen de alguna tarea pendiente del movimiento negro en Colombia con la cercanía tejida del encuentro, de reconocernos, y en ese reconocernos, de identificar las particularidades que tiene liberarnos. Y de que no hay un solo camino sino muchos caminos de liberación – caminos que habitamos cada vez que dijimos no y nos rebelamos, y que lejos de incomodarnos, nos encontramos en nuestra autenticidad hecha de debilidad y fortaleza, que en lugar de separarnos, nos junta.
Nuestro propósito para hacer esa hermosa tarde fue estar. Ser conscientes de estar entre nosotras. Transitamos para que los recuerdos que quedaran sean aquellos que imaginamos por decididos, sean nuestros y no los que el miedo filtra, acomoda y permite. Recordamos fragmentos exactos de programas; cantamos coros de canciones y a lxs artistas que nos educaron en qué iba eso de amar bien, odiar bien, insultar como la mejor villana, sufrir como la mejor protagonista. Nos contamos travesuras en el colegio, lo que nos quedaba dentro del inconsciente después de la exposición a tantas formas mediáticas de decir lo mismo: durante la época del colegio, desde las maestras y las religiosas, la sobreexposición se nos hace a las mujeres para que nos identifiquemos en la aspiración de cenicienta, la conducción y apropiación para nuestras vidas del drama de la muchacha empobrecida y disminuida que precisa completar el valor de ella misma en el acto redentor de nuestra condición, y del que solo es capaz la mirada de un hombre, que como mínimo ha de ser blanco, merecedor de nuestra entrepierna – su supuesta “máxima aspiración” – y la “perfecta realización de nuestros sueños” la que debe ser nuestra.
Aquella tarde éramos tres, y cada una de nosotras criadas en diferentes lugares del país, pero era fascinante coincidir al repetir de memoria frases y situaciones de canciones y novelas, que a veces – nos dimos cuenta hablando, conociéndonos – mantuvieron algunos códigos, símbolos que se reprodujeron con algunas variaciones en nuestras casas, en nuestras relaciones primeras dentro del barrio y en el colegio. Educadas en y para el “drama” – ¿así se llama al género taquillero? – que llega a ser más drama y mayor merecimiento, el tema de “cómo y en qué situaciones es válido y legítimo sufrir” se transforma también – y esto es importante – en cómo debe ser la actitud, cómo debe verse y cómo debe hacer y ser quien sufre. Por tanto, algunas conseguimos sacarnos de nosotras mismas, y por todo significado de amor “aprendimos” que aquel que nos toca a nosotras, solo lo podíamos aprender adultas, rompiendo las ilusiones, aceptando el pecado natural, el conocimiento de la producción industrial de una virgen maría a la que no queremos parecernos, a la que no nos cabe dentro de lo que entendemos, y los desengaños que esta alineación nos reserva.
Luego de cantar, pasamos por las exploraciones sexuales tempranas. Nunca pensé que la mayoría de personas pasamos por ahí antes de los nueve años, y que aún en la adultez, hoy esas experiencias, esos recuerdos, son carga pesada y que incluso hoy, en miles de lugares, millones de niñas y niños son cercenados en su inocencia por la ausencia de confianza y la ignorancia que les ofrecemos para que reconozcan sus cuerpos. Culpar la curiosidad, valiosa fórmula de control. Retomamos conversas breves que habíamos tenido derivadas de nuestro rehacernos la historia de nuestra vida desde nuestro ser maldecido negro y por nosotras renacido. Recordamos que muchas de nuestras tías y primas fueron saliendo de sus casas, de ombligo, de su arraigo, para buscar un futuro afuera, en otro lugar.

El futuro exige el precio de reacomodar las relaciones que nos han hecho desde la infancia y colocarlas en un cuarto de olvido, fundantes, pero no relevantes para avanzar. Progresar fue para nosotras memorizar qué nos hacemos a nosotras mismas con las oportunidades que encontramos en otro lugar, que el otro lugar y no nosotras es dónde habita la oportunidad, que estamos disponibles, que hay que estar afuera. Sin embargo, para muchas de nuestras tías y primas, a cambio de la oportunidad que pocas veces llegaba de ser matriculadas y mantenidas en el colegio nocturno o un sabático por su trabajo doméstico, lo que sí llegaba con puntualidad de factura de servicio público, era la de convertirse en la primera experiencia sexual de parientes que vivían en ese futuro por el que ellas mismas y otrxs antes de ellas ya habían pagado y cuyo precio habían olvidado. Ese legado no lo seguiremos.
"Aprendió que el cuidado del vientre es un asunto de mantener sus tejidos en calor, de evitar los fríos que entran por la molleja encima de la cabeza, por los pies, por las orejas, para que no doliera especialmente en tiempos en que la luna baja, que para eso hay que cuidar lo que se come y no se come, cómo se viste y cómo se camina, que esto tiene que ver en todo momento con la salud de las niñas."
En Colombia y en América Latina se implementó con mucho éxito un manual de conducta llamado “La Urbanidad de Carreño.” Hasta la década de los 90’s y tanto en colegios públicos como privados fue de obligatoria lectura. Mi mamá que fue recogida por monjas carmelitas, lo conocía de pe a pa: el manual efectivamente condicionaba la mirada sobre los cuerpos. La primera vez que lo leí tuve que parar varias veces para sobarme el estómago que me dolía de tanto reír. Tiene instrucciones tan ridículas como la de ducharse con los ojos cerrados y apagar la luz al momento de ponerse la ropa de dormir. Los capítulos hacían referencia a cómo estar en la casa, en la calle, en una cena, en una comida – en otras palabras, las normas del buen gusto y de la etiqueta. El deber ser de la ciudadanía de bien, la civilidad que permitía distanciarse de los valores de la vida en el campo. El mismo manual indicaba que saludar de grito a alguna persona conocida que se encontrara al otro lado de la calle era indecoroso; la buena educación es cruzar la calle, así como los hombres deben quitarse sus abrigos, para ponerlos en los charcos de agua toda vez que fueran acompañados de mujeres que no debían mojarse el calzado. Pensaba en los saludos de un lado al otro lado del río, y en el calor que hace en los lugares donde hacemos la vida que no nos pide abrigo.
Este señor Carreño se contrasta grandemente con el abuelo de otra mujer mayora oriunda de Turbo. Ella compartió una vez que su abuelo era un sabio, que de él aprendió a partiar, a cuidarse el cuerpo. Aprendió que el cuidado del vientre es un asunto de mantener sus tejidos en calor, de evitar los fríos que entran por la molleja encima de la cabeza, por los pies, por las orejas, para que no doliera especialmente en tiempos en que la luna baja, que para eso hay que cuidar lo que se come y no se come, cómo se viste y cómo se camina, que esto tiene que ver en todo momento con la salud de las niñas. La mayora dice que de su abuelo devoto aprendió que los cólicos se hicieron más comunes cuando las casas dejaron de tener piso de tierra y/o madera. Cuando llegó el concreto y la baldosa, cuando el material de la casa permitió que el frio entrara por los pies, con ellos aumentó la tensión en el tejido de los vientres.
Sorprendidas de nuevo. La distancia entre la consciencia de la vida de Don Carreño y la del sabio abuelo, es la misma distancia entre lo que se dicta para el comportamiento adecuado, y cómo se ven incapacitados el impulso y los sentidos, incluso el sentido común que gusta de la salud. En ese momento podía entender otra de las tantas maneras en cómo el cemento obstruye nuestra forma de respirar de la tierra, y de nosotras como parte de ella. No había dimensionado que hubo, y aún hay, arquitecturas y materiales pensados para el cuido de nuestros cuerpos. En Colombia como en muchos otros países, el material del que está hecha la vivienda hace parte de los indicadores del índice de pobreza multidimensional: la vivienda que está construida en cemento aleja al hogar de ser leído como pobre, y así podríamos seguir rastreando el desaliento con el que el progreso nos arrastra en abandonar la relación de nuestro entorno con nuestro cuerpo. El buen gusto y la civilidad nos encamina hacia afuera: avanzar – mienten – está allá afuera.
Nos molestó un poco caer en cuenta juntas de cómo nuestras mamás o nuestros papás no nos dijeron palabra alguna de la menstruación, salvo cuando la mancha marrón ya había embadurnado los calzones. Ni nos alejaron de la vergüenza que se supone era apenas natural sentir una vez estuviera allí, acompañada de los retortijones en el vientre muchas veces acallados por las labores de faena, que se llaman quistes, miomas, hematomas – asesinaron y olvidaron a nuestras abuelas que habían averiguado y olvidaron los tratamientos para sanarlos. Que su aliento, enfriado cada vez más por ese afuera, heló la familiaridad y en lugar de calentar nuestros vientres, sentenció consejos parecidos más a las advertencias sobre lo único que les importa a los hombres. Generalizando a todos los hombres – legitimando el rol saqueador del pene, y que la única opción para esos cuerpos con pene es tomar aquello que tenemos entre las piernas. La inmutable e instalada naturalización de las múltiples variaciones de esta verdad. Y generalizar para todas las mujeres que debemos preservarlo para uno, el que lo meta primero, el que dé algo a cambio, y que somos mujeres únicamente por eso, por aspirar a/y dejarlo meter. De niña exploré penesitos y clitorisitos, y entre juegos la pregunta al oído que en esas ocasiones hacía cuando era entre mujeres fue: ¿esta vez a quién le toca hacer de hombre y a quién hacer de mujer? Por respuesta: principios de orgasmitos independientemente de con quién. Supongo que ocurre parecido entre los cuerpos de los hombres también.
"Podía entender otra de las tantas maneras en cómo el cemento obstruye nuestra forma de respirar de la tierra, y de nosotras como parte de ella. No había dimensionado que hubo, y aún hay, arquitecturas y materiales pensados para el cuido de nuestros cuerpos."
Experiencias y exploraciones de nuestras tías, primas y conocidas se volcaron hacia el cuerpo y su desnudez como tabú. Evadieron expresarla, enunciarla, hasta el punto de encubrirla, asignando nombres para sus funciones, de excretar, de expulsar, de procrear, y para nosotras de recibir. A propósito, compartí una reflexión que salió de escuchar una mayora en un taller; ella decía que, en el tiempo de vivir con su abuela, la recordaba durmiendo con un ojo abierto y otro cerrado y con una escopeta al lado del colchón. Al menor ruido en la noche, la accionaba sin chistar, situación no poco habitual en algunos territorios del pacífico colombiano donde hay un comportamiento nocivo y normalizado; y es que hombres casados y solteros que sienten gusto por una joven, se le meten en la habitación de noche – “gateada” entendemos, “gateada” decimos. El asunto de hacerle justicia a la joven, era un cálculo de riesgo: si las autoridades de la casa se daban cuenta y había o no abuso, podían herirlo y hasta matarlo.
Una práctica de justicia propia y directa, que tiene consecuencias que hasta hoy no han acabado con el gateo. En ese mismo taller – seguía compartiendo con mis hermanas – otras participantes dijeron que ni ellas ni sus mamás dejaban a sus hijas con sus padres a la hora del baño, a menos que llevaran ropa interior. En esas recordé la voz de mi papá diciéndome cuando yo tenía siete años, su mamá nunca ha dejado que yo la bañe. Les compartí esto y, todo lo contrario, una de ellas nos compartió que en cambio su papá la bañaba desnudita en el patio de su casa de infancia hasta que tuvo siete años, y que luego hasta los nueve lo hacía su hermano mayor. Ella nunca sintió un dejo de mirada extraña por parte de ellos; para ellos, decía, era parte de las tareas del cuidado con la consentida. Recuerda ser vista como lo que era: una niña hija, una niña hermana peleada con el agua.
De nuevo la infancia, ayer y hoy. Nos sorprendió escucharla, me consoló saberlo. Ya había sido diferente en otros lugares y el padre de mi hija hasta casi los dos años la bañó en la tina. Incluso antes de que cumpliera dos años le pegaba un poco en las nalgas hacia arriba, según él, para hacerlas más grandes. Acá se pueden conversar sobre otras dimensiones de cómo hacemos los cuerpos, pero es para otro cuento. Para mí, se trataba de una tarea de cuidado entre tantas del reparto que acordamos antes de que ella naciera. Y la decisión de no ver en cada hombre un violador al acecho, no significa que no lo sean, sino que también pueden dejar de serlo. También hay hombres y cuerpos de hombres que por crianza nunca lo han sido.
También pasa ahora. Le pasó a nuestra amiga y a mi hija. Me quedé pensando: ¿cómo puede ser que algunas mujeres pudieran formar una pareja en la que no les pueden dejar el cuidado de sus hijas? Estoy segura que mi mamá amó a mi papá. Y aunque pocas veces hablamos sobre la mujer que fue antes de ser mi mamá, sé que sus experiencias de abuso no se comparan en brutalidad y permisividad como las de ahora y sin embargo es una decisión – de muchas mujeres en muchos lugares. Lo que me lleva a otras preguntas: ¿Qué tan frecuente, tan reiterados los casos de abuso que en nuestra familia extensa fueron, que las madres prohibieron perceptible o imperceptiblemente a sus parejas bañar a sus hijas?, ¿Tiene que ver con toda esa sobreexposición mediática a la que somos expuestxs casi desde el nacer?, ¿Qué hace posible el desdibujamiento del lazo familiar y lo deja solo en un lazo de satisfacción corporal?, ¿Es la proximidad a los valores de la urbanidad que con tanto celo cuida de las correctas formas de los cuerpos femeninos como objetos de deseo, e impulsa a los cuerpos masculinos a actuar como poseedores y conquistadores, cumpliendo el mandato que debe ser imitado de la representación a la que mediáticamente les exponen para sentirse tranquilos en su identidad?, ¿Es el cemento y otros códigos como el de la urbanidad de Carreño el que lo soporta?, ¿El olvido de las relaciones que establecemos en función de obtener progreso, lo que lo provoca, el insistente hacer para afuera?, ¿Qué pasa con los aprendizajes de nuestra época, de quienes a escondidas o no, tuvimos exploración sexual infantil?, ¿Anulados por la culpa?, ¿Germen de la desconfianza y la vergüenza hacia la desnudez?, ¿Germen de la desconfianza y la vergüenza hacia estar adentro de si mismx? ¿No son estos aprendizajes, posibilidades para confiar en abordar la desnudez de los cuerpos dentro del respeto a sí mismx y otrxs? Estas preguntas nacen porque hay espacios de confianza, donde el miedo a decir cómo se piensa y siente está espantado por el propósito de acompañarnos. Imagino cuantas hay en tantos rincones de este planeta y estoy muy segura que no son preguntas nuevas, que hay mensajes repetidos en ellas y que nos encontramos viviendo sus respuestas.


Explorar Corporalidades Transnacionales
Esta edición en alianza con Kohl: una publicación para Body and Gender Research analizará soluciones, propuestas y realidades feministas para transformar nuestro mundo actual, nuestros cuerpos y nuestras sexualidades.

التجسيدات العابرة للحدود
نصدر النسخة هذه من المجلة بالشراكة مع «كحل: مجلة لأبحاث الجسد والجندر»، وسنستكشف عبرها الحلول والاقتراحات وأنواع الواقع النسوية لتغيير عالمنا الحالي وكذلك أجسادنا وجنسانياتنا.
#MeToo en Chine
#MeToo en Chine
L'exposition #MeToo en Chine a été organisée pour la première fois en 2019 et a effectué une tournée dans 5 villes. L'objectif de l'exposition est de mettre davantage en avant les expériences personnelles des victimes et des activistes et, en prenant part à ces histoires, d'inspirer notre public à se joindre à la lutte. L'exposition est elle-même devenue une partie de la lutte #MeToo; elle a fait face à d’innombrables défis lors de sa tournée à travers la Chine et a même risqué la fermeture à plus d'une occasion.

