Laura Agustín
Laura Agustín ha trabajado mucho tiempo en investigación y educación popular en distintos países de América Latina y el Caribe con migrantes latinos en Norteamérica y Europa, en programas dedicados a la alfabetización, la prevención del SIDA, la promoción de salud, y la concientización. Por Ana Elena Obando, WHRnet. Agosto 2003
Lo siguiente es un resumen de algunas de sus publicaciones sobre la migración y la industria del sexo.
Su preocupación sobre las disparidad de concepciones entre lo que dicen los agentes sociales del primer mundo (gubernamentales, de ONGs, activistas) sobre las mujeres migrantes y lo que éstas dicen sobre sí mismas, la llevó a investigarlas. Laura se ubicó en la frontera entre ambos grupos-los migrantes y los agentes sociales-en Europa, donde los únicos trabajos generalmente disponibles para las mujeres se ofrecen en los servicios domésticos, del cuidado y sexual.
Esta activista no se cuestiona el porqué de la 'prostitución', no la define ni la juzga. Tampoco entra a analizar si se 'elige' o no al ejercerla. Su trabajo es la deconstrucción del concepto tradicional de la 'prostitución', que perpetua la idea que la mayoría de las mujeres son empujadas, obligadas, coaccionadas o forzadas cuando salen de sus países por la misma razón que los hombres: para progresar mediante el trabajo y sacar adelante a sus familias. En varios de sus escritos ella reitera que tan arraigada está la idea de la mujer como elemento esencial de la casa, que se les niega sistemáticamente el protagonismo que implica la decisión de emigrar. El discurso de 'la trata' o 'el tráfico' de mujeres supone que para las mujeres es mejor quedarse en casa que abandonarla y meterse en 'problemas'. Sus investigaciones realizadas entre mujeres migrantes en los sectores domésticos y sexuales revelan pocas diferencias sustanciales en sus proyectos migratorios y demuestran que las migraciones que pueden haberse iniciado como un desplazamiento (la sensación de haber sido echadas, de no tener opciones razonables) no están destinadas a ser siempre experiencias tristes. Aún las más pobres y las parcialmente engañadas buscan y encuentran lugares para desarrollarse: se escapan, cambian de trabajo, aprenden a utilizar amigos, clientes, patrones y delincuentes. Es decir, hacen lo mismo que otros migrantes y, salvo en el peor de los casos, logran crearse condiciones más satisfactorias, ya sea por encontrar una buena familia para trabajar como doméstica, un dueño honesto de un bar o los contactos adecuados para trabajar de forma independiente.
Laura no niega los abusos de agentes que venden formas de ingresar al primer mundo para migrantes que trabajan en el servicio doméstico, las maquiladoras (fábricas en zonas libres de impuestos), las minas, la agricultura y la industria del sexo, sean los migrantes mujeres, hombres o transexuales. Pero según ella, las historias más trágicas no constituyen la realidad de la mayoría de ellas.
Debido a diversos motivos sociales y legislativos, entre los que se destacan las políticas represivas de la policía y las autoridades de inmigración de toda Europa, las trabajadores sexuales tienden a seguir movilizándose, yendo de ciudad en ciudad y de país en país. Según sus datos, muchas personas-mujeres, homosexuales, transexuales-están huyendo de prejuicios provincianos, trabajos sin perspectivas, calles peligrosas, padres autoritarios y novios violentos. En muchas culturas del tercer mundo, sólo los hombres tienen permiso total para disfrutar de estos placeres, ocupar estos espacios, mientras en Europa todo el mundo tiene tal permiso y las trabajadoras sexuales lo perciben como un derecho.
Con la idea de abrir un espacio para las personas que participan en proyectos dirigidos a quienes ejercen el trabajo sexual, Laura creó hace dos años la lista de correo 'Industria del Sexo', utilizando muchas de las direcciones que había recogido durante sus viajes por América Latina y luego por Europa. La idea que las trabajadoras sexuales son todas pobres y víctimas, que no tenían interés o no entendían la tecnología, no detuvo a Laura para conectarlas virtualmente. Precisamente uno de los objetivos del proyecto es fomentar la independencia de las trabajadoras sexuales de una dependencia de las ONGs, por lo menos respecto a una lista de correo.
Para contactar con Laura Agustín: laura@nodo50.org



