El Fondo Global Para Mujeres Apoya A Mujeres Que Desmantelan El Militarismo
Shalini Nataraj, Vicepresidenta de Programas del Fondo Global para Mujeres (GFW), conversa acerca del militarismo y de los impactos que éste tiene sobre las mujeres, como también de lo que el GFW y mujeres de diversas partes del mundo están haciendo para suprimirlo y desmantelarlo por completo. Por Masum Momaya
AWID: ¿Qué es el militarismo?
Shalini Nataraj (SN): Militarismo es la creencia de que un país debe mantener una fuerte capacidad militar y uso de la fuerza para defender o promover agresivamente sus intereses nacionales. Esto incluye control, por medios violentos, sobre recursos humanos y naturales tales como el agua, el petróleo y los minerales. La guerra es sólo una de numerosas manifestaciones del militarismo. La ideología militarista domina a muchas culturas. A menudo resulta en corrupción, impunidad, falta de voluntad política y desvío de recursos humanos, financieros y naturales de las necesidades humanas, con el fin de apoyar la militarización. Los derechos humanos de las mujeres son ignorados, desvalorizados e incluso criminalizados.
En el año 2007, a nivel mundial, las naciones estaban destinando a presupuestos militares la impresionante suma de 1,339 mil millones de dólares estadounidenses; es decir, casi cuatro mil millones cada día, y sólo Estados Unidos gastaba dos mil millones diarios.
Numerosos Estados-nación tienen muchos más soldados que médicos o docentes. La mayoría obliga a jóvenes a servir en el ejército y con frecuencia los ejércitos nacionales o milicias locales ofrecen las mejores oportunidades de trabajo a personas jóvenes, despojándoles de un futuro alternativo y productivo. Además de los daños directos que ocasiona, el militarismo es uno de los principales obstáculos para avanzar hacia la democratización, el desarrollo sostenible y la justicia de género.
AWID: ¿Cuál ha sido el impacto del militarismo a nivel mundial, tanto generalmente como sobre las mujeres?
SN: Los costos económicos, políticos, ambientales y culturales de la militarización tienen repercusiones para toda la gente, pero las mujeres son afectadas en formas específicas. Las prioridades nacionales de financiamiento han favorecido el militarismo a costa de la inversión en cuidados de salud, educación y otros servicios sociales. Las mujeres sufren y se ven obligadas a compensar el recorte de los servicios.
En regiones en situación post-conflicto, la violencia por motivos de género precede a la guerra, es exacerbada durante el conflicto activo y no termina cuando se declara la paz. La movilidad de las mujeres es severamente restringida por los hombres de sus comunidades debido a razones de seguridad durante tiempos de conflicto o previo a éstos. Los ejércitos a menudo utilizan la violencia contra las mujeres como una estrategia de combate, seleccionándolas para violarlas o infligirles otros tipos de abuso sexual con el fin de “deshonrar” a los hombres del grupo enemigo. Por ejemplo, más de 20,000 mujeres musulmanas fueron violadas en Bosnia en 1992 y en Ruanda la mayoría de las mujeres que sobrevivieron a la guerra había sido sometida a violencia sexual.
Bajo las ocupaciones militares, como en Iraq, Palestina y Chechenia, la violencia contra las mujeres es utilizada para controlar a las poblaciones ocupadas. Una prolongada ocupación también fomenta el resurgimiento de extremismos religiosos y sociales que emergen como una fuerza de resistencia frente a los ocupantes pero se manifiestan en formas que a menudo resultan opresivas para las mujeres.
El militarismo también provoca que las mujeres queden viudas y complica sus vidas. Cuando los padres y esposos son asesinados o arrestados, las mujeres se convierten en las únicas proveedoras para sus hijas e hijos. A menudo sin medios que les posibiliten obtener un ingreso, ellas pueden verse forzadas a involucrarse en relaciones sexuales de supervivencia a fin de comprar alimentos para sí mismas y sus familias.
Además, el militarismo convierte a muchas mujeres en refugiadas. Mujeres, niñas y niños conforman más del 75 por ciento de los 50 millones de personas que han sido forzadas a huir de sus hogares debido a guerras y conflictos violentos. Como refugiadas o personas desplazadas al interior de sus países, son extremadamente vulnerables a violencia y acoso sexuales, incluso a violencia perpetrada por sus supuestos “protectores” tales como las tropas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.
AWID: ¿Puedes contarnos más sobre otras manifestaciones del militarismo aparte de la guerra?
SN: Muchos lugares están militarizados, aun cuando no hay guerras activas. Las bases y áreas militares con una fuerte presencia de tropas son “sitios calientes” donde se somete a las mujeres a trata para el comercio sexual. Personal militar del más alto rango ha utilizado las industrias del sexo para su propio beneficio y ha ayudado a promoverlas. Por ejemplo, Estados Unidos negocia acuerdos con gobiernos “anfitriones” a fin de que permitan que los soldados estadounidenses disfruten “descanso y recreación”, lo que se traduce en intoxicación y actividad sexual. Otros países tienen políticas que protegen a sus fuerzas militares contra las restricciones y ramificaciones de dicha conducta. Un resultado es la propagación del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, especialmente a las mujeres.
Las comunidades también llegan a militarizarse a través de la proliferación de armas permitida en la sociedad. Ya se trate de suburbios de inmigrantes pobres en Francia, guetos de bajos ingresos en Estados Unidos, villas miseria en Haití o favelas en Brasil, el nexo entre la desigualdad económica, la pobreza y el crimen es profundizado por la presencia de armas livianas y otras de mayor calibre, como también por los altos niveles de violencia sexual contra las mujeres. En tiempos recientes, actores no estatales – milicias, nacionalistas militantes, sectas, tiranos bélicos y otros – han seguido el modelo militar con una desconsideración similar hacia la propiedad, la comunidad y los cuerpos de las mujeres.
También es muy preocupante el desvío de recursos crucialmente necesarios que son invertidos en el fomento del militarismo. Alrededor del mundo, los países destinan miles de millones de dólares a construir su poderío militar, en lugar de asignar recursos a la educación, la salud y otros servicios sociales.
AWID: ¿En qué consiste la iniciativa del Fondo Global para Mujeres encaminada a abordar el militarismo?
SN: La meta final es apoyar los esfuerzos de las mujeres dirigidos a oponer resistencia a la violencia y al militarismo, recobrar la paz y la seguridad y restaurar los derechos humanos y la dignidad.
En los últimos 22 años hemos otorgado subsidios por más de $31 millones a 1,847 organizaciones de mujeres en más de 141 países para que aborden diversos aspectos del conflicto y el militarismo. Esperamos poder proporcionar otros $10 millones durante los próximos cinco años a través de esta iniciativa. Muchos de los grupos a los cuales apoyamos brindan servicios y apoyo para ayudar a las mujeres a recuperarse del trauma y la violación de la guerra, incrementar sus capacidades de generación de ingresos tras la guerra y construir comunidades devastadas. Queremos darles los recursos que les hagan posible llevar su trabajo al siguiente nivel y que de hecho afronten los asuntos sistémicos que permiten que el militarismo amenace sus vidas y el desarrollo sostenible pacífico.
AWID: ¿Puedes decir algo más acerca de las estrategias que los grupos de mujeres están utilizando?
SN: Recientemente llevamos a cabo un estudio interno sobre algunas contrapartes que están trabajando en torno al militarismo y el conflicto, y nos percatamos de que la mayoría de ellas usaba estrategias de servicios directos para influir en cambios a nivel individual, de grupo y comunitario. La mayoría de las organizaciones estaba respondiendo a situaciones posteriores al conflicto y sólo una pequeña minoría trabajaba en prevención del conflicto y construcción de la paz. Creemos que muchas de estas organizaciones cuentan con valiosos conocimientos sobre las causas fundamentales del militarismo y el conflicto armado, pero las presiones de sus preocupaciones y necesidades inmediatas – es decir, sanar a la gente devastada por la guerra y el conflicto armado – han hecho muy difícil que ellas se centren en los asuntos subyacentes.
Aun así, además de su trabajo críticamente necesario en la provisión de servicios directos, los grupos de mujeres están generando conciencia respecto a violaciones a los derechos humanos en situaciones de conflicto y post-conflicto, afrontando la devastación del medio ambiente producto de la guerra y del militarismo, tendiendo puentes para resolver diferencias entre líneas de división y presionando por un nuevo liderazgo que incluya a las mujeres a fin de que se prevenga la recurrencia del conflicto. Muchos grupos también están incorporando en su trabajo la gestoría y defensa políticas a nivel nacional o internacional, incluyendo campañas encaminadas a asegurar que las partes en conflicto cumplan las leyes y tratados cuyo objetivo es proteger los derechos de las personas no combatientes.
AWID: ¿Qué tipos de grupos y estrategias esperan ustedes poder apoyar en el futuro?
SN: Nuestro objetivo es poner dinero en las manos de mujeres activistas y grupos de mujeres que trabajan en diversas maneras para frenar la perpetuación del militarismo. Además de apoyar el trabajo de provisión de servicios directos, brindamos apoyo para gestoría y defensa políticas, como las acciones dirigidas a modificar los presupuestos de modo que se dé prioridad a los servicios sociales y humanos y la reducción del comercio de armas más que al servicio militar. También apoyamos la generación de conciencia en cuanto al alcance del militarismo como sistema y a la necesidad de encaminar las prioridades culturales, políticas y económicas hacia un sistema más humanizado que priorice una genuina seguridad humana. Finalmente, apoyamos a grupos que aseguran el liderazgo y la participación activa de las mujeres en todos los aspectos de la construcción de sociedades pacíficas, lo cual incluye abordar las violaciones, liderar negociaciones de la paz y ser punta de lanza en la reconstrucción posterior al conflicto.
AWID: Además de financiamiento, ¿habrá otras actividades que sean parte de la iniciativa?
SN: Sí. Continuaremos aprovechando nuestras asociaciones para mayor gestoría, defensa y construcción de movimiento en torno a este asunto. También estaremos utilizando los medios de comunicación a fin de impulsar mensajes y alentar al público a que forme parte de estos esfuerzos, además de facilitar la participación de grupos defensores de los derechos de las mujeres en reuniones regionales e internacional para discutir estrategias y compartir análisis y éxitos. Asimismo, seguiremos educando e involucrando a donantes con el objetivo de que se conviertan en agentes de gestoría y defensa y de una filantropía orientada al cambio social, incluso en torno a este tema.
AWID: ¿Cómo y dónde puede la gente obtener más información y solicitar fondos?
SN: Los grupos pueden solicitar apoyo financiero como siempre lo han hecho – tenemos materiales de solicitud en varios idiomas en nuestro sitio y obtener más información contactando por correo electrónico a nuestros equipos regionales.
La autora agradece a Iris García, del Fondo Global para Mujeres, por su apoyo a esta entrevista, como también a la entrevistada.
Lecturas adicionales:
- AWID, ‘Eyes on the Future, Ears to the Ground: Women Workers and Community Activists Affected by Mining Operations Share Strategies, Lessons and Challenges’ [‘Ojos hacia el futuro, oídos sobre el terreno: Mujeres trabajadoras y activistas comunitarias afectadas por operaciones de minado comparten estrategias, lecciones y retos’]. Activistas de Bolivia, Ghana, Papúa Nueva Guinea e India debatieron acerca de las repercusiones locales y globales de diferentes tipos de minado para los géneros y compartieron perspectivas de género y estrategias de resistencia frente a esos impactos. Uno de los planteamientos más pertinentes en este evento fue la urgencia de iniciar un debate global en torno al impacto de la economía neoliberal insostenible, la violencia contra las mujeres, las políticas de las instituciones financieras internacionales y la militarización que están destruyendo las vidas de las mujeres. 17 de diciembre de 2008.
- AWID, ‘How Can You Tell If You’re Becoming Militarized? Some Feminist Clues’ [‘¿Cómo puedes saber si te estás militarizando? Algunas claves feministas’]. A través de sus investigaciones, Cynthia Enloe, Profesora de Estudios de la Mujer y Ciencias Políticas de la Universidad de York en Canadá, se ha percatado de que no sólo a los gobiernos les interesa lo que puede lograrse que las mujeres hagan “naturalmente”, sino que esto también se aplica a escuelas, empresas, iglesias e incluso familias. 12 de febrero de 2008.
- AWID, ‘Masculinidad, procesos de paz, impunidad y justicia’, 12 de febrero de 2008,
- Bell, Emma y Narayanaswamy, Lata, ‘Género y conflictos armados – Colección de recursos de apoyo’, BRIDGE / Instituto de Estudios sobre el Desarrollo (IDS), agosto de 2003, disponible en español, francés e inglés.
- El Jack Amani, ‘Género y conflictos armados – Informe general’, BRIDGE / Instituto de Estudios sobre el Desarrollo (IDS), agosto de 2003, disponible en español, francés e inglés.
- Jones, Rochelle, ‘Gender equality, the military and the state’ [‘La igualdad de género, el ejército y el Estado’], Notas de los Viernes de AWID, No. 242, septiembre de 2005.
- Suárez Toro, María, ‘Mujeres: No estamos solas por la paz’, Radio Internacional Feminista, 4 de mayo de 2006, .
Fuente:
Notas de los Viernes de AWID
Viernes, 28 de agosto de 2009
Traducción del inglés: Laura E. Asturias
Título original: Global Fund for Women Supports Women Dismantling Militarism



