Los Peligros Del Monitoreo Y La Evaluación: ¿Nos Sirven Realmente Los Marcos Actuales?
Ofrecemos un resumen de la Parte I del ensayo “Captando el cambio en las realidades de las mujeres: Los retos de monitorear y evaluar nuestro trabajo”, escrito por Srilatha Batliwala* y Alexandra Pittman.**
Por Kathambi Kinoti y Sanushka Mudaliar
El monitoreo y la evaluación son ahora una parte integral de los programas de derechos de las mujeres y de igualdad de género a la vez que intentamos medir la eficacia de nuestro trabajo. Sin embargo, ¿pueden los marcos que utilizamos realizar esta ambiciosa tarea?
En su ensayo “Captando el cambio en las realidades de las mujeres: Los retos de monitorear y evaluar nuestro trabajo”,[1] Srilatha Batliwala y Alexandra Pittman evalúan los “si”, los “por qué” y los “cómo” del monitoreo y la evaluación (M&E) en lo concerniente a los derechos de las mujeres, el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género. Las autoras observan que “en las últimas décadas ha habido avances importantes en cuanto a desarrollar formas de captar toda una gama de realidades sociales abstractas pero vitales, y particularmente en lo que se refiere a tratar de cuantificarlas. Estos esfuerzos son el resultado de habernos percatado de que cuando las políticas, los recursos y estrategias se aplican con miras a construir sociedades más equitativas, sostenibles, afirmadoras de los derechos, inclusivas y pacíficas, tenemos que diseñar maneras de verificar si están funcionando eficazmente o no – si están produciendo los cambios que queremos ver”.
Sin embargo, las autoras plantean que el impulso para incorporar el monitoreo y la evaluación en nuestro trabajo ha conducido a suposiciones problemáticas respecto a nuestra habilidad de medir y evaluar los cambios que estamos tratando de lograr y los resultados de nuestros esfuerzos por hacerlo. Con suma frecuencia se da por hecho que las herramientas que utilizamos para medir el cambio son eficaces y se supone que la medición de éste incrementa nuestra capacidad de producir un cambio positivo o acelerarlo. Las autoras dicen que, con la creciente demanda – particularmente por donantes – de sistemas de M&E cada vez más complejos, es urgente examinar las suposiciones acerca del M&E.
Medir el cambio social es un reto, sobre todo en el contexto del trabajo a favor de los derechos de las mujeres, la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Al resumir el más grande desafío de esta medición, las autoras citan a una experimentada activista que dice:
“Cuando trabajas por los intereses de las mujeres, son dos pasos hacia delante – ¡si eres realmente lista y tienes mucha suerte! – y al menos un paso atrás. De hecho, ¡a menudo son dos o tres pasos atrás! E irónicamente, con frecuencia estos pasos hacia atrás son una prueba de tu eficacia, porque representan la amenaza que has sido para la estructura del poder y el intento de ésta de hacerte retroceder. En ocasiones incluso tus ‘historias de éxito’ no son más que las formas en que la estructura del poder está tratando, mediante pequeñas concesiones, de acomodar y contener la amenaza de un cambio más fundamental”.
Las autoras reconocen la dificultad de transformar ciertas relaciones de poder tales como las que existen entre el Norte y el Sur, la raza, la sexualidad y la casta, pero plantean que modificar las relaciones de poder entre los géneros es la última frontera del cambio social. Esto se debe a que las normas patriarcales están arraigadas y normalizadas en todas las estructuras del poder, de modo que transformarlas representa un doble reto. Además, el poder de género se ubica dentro de las instituciones y relaciones públicas y privadas, por lo cual un cambio en un ámbito puede no conducir a cambios en otro.
¿Por qué medimos el cambio?
Batliwala y Pittman inician su ensayo con una discusión acerca de esta crucial pregunta. En teoría, el monitoreo y la evaluación tienen cinco objetivos básicos:
- conocer cómo ocurre el cambio – qué funciona y qué no – a fin de refinar las estrategias para un mayor impacto;
- analizar nuestro rol en el proceso de cambio e identificar relaciones de causa y efecto;
- empoderar a nuestras membrecías de modo que puedan sostener y ampliar el cambio;
- rendir cuentas y ser creíbles ante donantes y membrecías;
- promover la gestoría y defensa a favor de la justicia social con el fin de movilizar apoyo para nuestra agenda.
La realidad, sin embargo, es que el monitoreo y la evaluación a menudo se hacen porque:
- son exigidos por los donantes;
- ayudan a tener argumentos favorables para la obtención de financiamiento; y
- apoyan el trabajo de gestoría y defensa.
Las autoras plantean que las presiones contenidas en el segundo grupo de razones “hacen que la medición pase de ser una actividad diseñada para ayudar al aprendizaje a convertirse en una que evalúa el desempeño, por lo cual distorsiona el propósito y valor potencial de nuestro trabajo de M&E”. Un enfoque feminista al monitoreo y la evaluación tendría que estar motivado por el primer grupo de objetivos, no por el segundo.
Lo que no está funcionando
Batliwala y Pittman han analizado más de 50 marcos y herramientas de M&E que organizaciones de mujeres utilizan y han evaluado sus fortalezas y limitaciones. En suma, los principales retos son los siguientes:
- Pocos marcos de M&E de hecho nos hacen posible comprender cómo ocurre el cambio o las maneras en que las relaciones de género han sido alteradas. Los marcos lineales típicamente describen metas y actividades conexas, de modo que al concluir un ciclo de proyectos sólo es posible decir si las metas se alcanzaron o no, y no si se logró el cambio. Incluso los marcos que evalúan cambios en comunidades o membrecías no nos ayudan a entender si ha habido un cambio sostenible. Tal como observó la activista antes citada, en ocasiones las estructuras del poder hacen pequeñas concesiones pero se resisten a las transformaciones sostenibles, por lo que una estrategia que funcionó en el pasado podría no funcionar una segunda vez.
- Los actuales marcos de M&E pueden no ayudarnos a saber qué se debe medir. Por lo general no brindan un medio para poner a prueba sus propias suposiciones o teorías de cambio subyacentes. Incluso medidas antiguas como el Producto Interno Bruto (PIB) están ahora siendo cuestionadas porque no ofrecen un panorama adecuado de las realidades vivas de la gente. Aunque los marcos de M&E deberían ser una ayuda de aprendizaje para futuras intervenciones, en la práctica los indicadores de M&E se convierten en un fin en sí mismos o en una herramienta para cumplimiento y rendición de cuentas.
- La mayoría de las herramientas presupone que el cambio ocurre de manera lineal; sin embargo, el cambio social es un proceso complejo que no puede reducirse a series ordenadas de relaciones causales. Lo que a menudo termina sucediendo cuando las organizaciones utilizan este tipo de marco lineal es que su enfoque se centra en la herramienta – cómo cumplir los logros esperados – y no en el panorama más amplio.
- En muchos marcos de M&E subyacen suposiciones macro políticas problemáticas. Batliwala y Pittman dicen que se supone que “los derechos democráticos, la ley y el orden, un poder judicial y una policía imparciales, medios de comunicación independientes, etc., etc., están inevitablemente presentes, rodeando los procesos de cambio en una red de seguridad más grande”. Ello está muy lejos de la realidad en la mayoría de contextos, sobre todo en el mundo en desarrollo donde abundan crisis humanitarias, económicas, sanitarias y políticas. Cualquier marco de M&E que pase por alto estos factores macro políticos es fundamentalmente defectuoso.
- La mayoría de herramientas de M&E no permite rastrear cambios, adversidades ni reacciones contraproducentes; sin embargo, a menudo ocurren retrocesos siempre que el trabajo por los derechos de las mujeres desafía seriamente las estructuras patriarcales. Es importante tener herramientas que capten la realidad de los ‘dos pasos adelante y uno hacia atrás’.
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Las actuales herramientas de M&E no miden adecuadamente el trabajo por la igualdad de género que es menos tangible pero muy importante. A las organizaciones se les dificulta medir el impacto de trabajos tales como investigación, desarrollo de capacidad o cambio de actitudes y recurren a medir sus procesos, proyección y resultados en vez del efecto de su trabajo.
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Hay falsos esquemas binarios y dicotomías en muchos enfoques de M&E: macro contra micro, cuantitativo frente a cualitativo, éxito contra fracaso, etc. En lugar de integrar valores aparentemente opuestos, la mayoría de enfoques crea una jerarquía.
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El cambio no siempre es visible en un periodo de financiamiento de seis meses o tres años. Los marcos de M&E usualmente están sujetos a un periodo particular y a menudo es muy poco lo que puede medirse de manera realista en un corto tiempo.
- Pocos de los actuales métodos de evaluación disponibles aplican una perspectiva de género o feminista. Los marcos para análisis de género no son lo mismo que una evaluación feminista.
Un enfoque feminista al monitoreo y la evaluación:
- tendría herramientas para examinar la naturaleza de las desigualdades de género y sociales;
- trataría como sistémicas las desigualdades de género y sociales y por lo tanto examinaría las maneras en que las intervenciones las abordan como tales;
- no buscaría atribuir el cambio a actores/as particulares sino comprender a las/os actoras/es y los factores que contribuyen al cambio;
- rompería la jerarquía entre la persona evaluadora y la “evaluada” y respetaría los conocimientos de ambas; y
- vería el M&E como una actividad política, no una evaluación carente de valor, y la utilizaría como parte del proceso de cambio.
Batliwala y Pittman concluyen su ensayo con el siguiente llamado a la acción: “En vista de estos múltiples y serios retos, es crucial construir nuevos enfoques y herramientas de M&E feministas que combinen las fortalezas de algunas de nuestras actuales herramientas, superen los defectos más serios de éstas y capten adecuadamente la complejidad del trabajo por la igualdad de género y la dinámica social dentro de la cual ocurre”.
El ensayo “Captando el cambio en las realidades de las mujeres: Los retos de monitorear y evaluar nuestro trabajo” es el producto inicial de la iniciativa de investigación-acción de AWID dirigida a desarrollar principios y herramientas para enfoques feministas de monitoreo y evaluación. En 2010, trabajando conjuntamente con organizaciones y redes defensoras de los derechos de las mujeres, la iniciativa publicará más herramientas y recursos sobre este tema.
Apreciaremos recibir comentarios y sugerencias acerca del análisis en este artículo. Por favor utiliza la sección de comentarios que figura abajo o envía tus opiniones a contact@awid.org.
* Srilatha Batliwala es investigadora asociada de la Iniciativa Estratégica de AWID Fortalecimiento de Movimientos y Organizaciones Feministas.
* Alexandra Pittman es consultora de la Iniciativa Estratégica de AWID ¿Dónde está el Dinero para los Derechos de las Mujeres?
[1] Nota de la traductora: Ésta es una traducción preliminar del título original del ensayo, “Capturing change in women’s realities: The challenges of monitoring and evaluating our work”.
Fuente:
Notas de los Viernes de AWID
Viernes, 4 de diciembre de 2009
Traducción del inglés: Laura E. Asturias
Título original: ‘The pitfalls of monitoring and evaluation: Do current frameworks really serve us?’



