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La Otra Plaza Tahrir: Continúan Ataques Contra Defensoras De Los Derechos Humanos En Irak

La otra Plaza Tahrir: Continúan ataques contra defensoras de los derechos humanos en Irak

Photo credit: OWFI

NOTAS DE LOS VIERNES: Las mujeres han estado al frente de las manifestaciones en Oriente Medio y Norte de África (OMNA) en los recientes levantamientos populares que han atraído mucha atención internacional y de la prensa. Por el contra rio, la cobertura de los ataques contra defensoras de los derechos humanos durante las manifestaciones en la Plaza Tahrir de Irak ha sido limitada. AWID pregunta por qué.

Por Amanda Shaw 

Ya sea al frente de manifestaciones o tras bambalinas como organizadoras que saben mucho de tecnología, las mujeres han jugado roles centrales en las recientes revoluciones y levantamientos democráticos en la región de OMNA. Su activismo y organización en Túnez, Egipto, Bahréin, Yemen y Libia ha obtenido una sustancial atención internacional. Sin embargo, pese a varios ataques – que incluyen violencia sexual – contra mujeres activistas iraquíes y sus organizaciones desde febrero, los roles que ellas han jugado en las manifestaciones en la Plaza Tahrir de Irak han recibido menos cobertura de prensa. Y la violencia en su contra se ha intensificado desde junio, uno de los meses más letales hasta la fecha en 2011 para el pueblo iraquí

La Organización para la Libertad de las Mujeres en Irak (OWFI) es una de las líderes de las manifestaciones en la Plaza Tahrir de Irak, ayudando a organizar a activistas jóvenes y abogando por los derechos de las mujeres. AWID da una mirada al trabajo de OWFI y la situación de las defensoras de los derechos humanos en Irak, preguntando por qué la otra Plaza Tahrir está recibiendo tan poca atención internacional. 

Los derechos de las mujeres y las defensoras de los derechos humanos en Irak 

Desde que Estados Unidos invadió  Irak en 2003, centenares de miles de civiles iraquíes han muerto a consecuencia del conflicto, casi 4.8 millones de personas han sido desplazadas forzadamente y casi 750,000 mujeres quedaron viudas. Aun antes de la invasión, y como resultado de años de sanciones económicas y guerra, en Irak había altas tasas de violencia, desplazamiento, exilio, viudez, desempleo y analfabetismo. Hoy día, las mujeres iraquíes sufren violencia desde todos los frentes: desde ejércitos y fuerzas de seguridad, líderes sectarios y tribales hasta contratistas de seguridad privados que no rinden cuentas ante el derecho internacional.[1] 

Diversos grupos políticos, incluyendo movimientos de oposición y resistencia, también han puesto en la mira a las mujeres y las relaciones de género en sus proyectos políticos, a través de medidas que van desde la legislación hasta el uso de violencia física.[2] Según el Informe Anual de 2010 de OWFI, las mujeres en Irak sufren formas específicas de violencia por motivos de género que incluyen los llamados ‘crímenes de honor’, trata y violencia contra mujeres acusadas de prostitución, de no ponerse el velo y de usar maquillaje.[3] 

Es dentro de este contexto de militarización, fragmentación religiosa, sectaria y política, violencia generalizada (incluidas diversas formas de violencia contra las mujeres) y visiones cada vez más conservadoras de las relaciones de género que las defensoras de los derechos humanos iraquíes se organizan. Ellas enfrentan la misma negación de derechos civiles y políticos que el resto de la población – incluso a la asociación pacífica, a expresión, la vida y la seguridad – pero con consecuencias específicas debido a su sexo. Algunas participan en grupos o movimientos sociales mixtos de derechos humanos, mientras que otras denuncian la desaparición de familiares o trabajan directamente en agendas de derechos de las mujeres. 

El contexto de la invasión y ocupación de Irak por tropas extranjeras ha conducido a una dinámica particularmente problemática para quienes trabajan en torno a los derechos de las mujeres, que pueden ser etiquetadas como “occidentales” o “traidoras” por su labor, lo cual algunos islamistas también pueden asociar a la agenda supuestamente laica del régimen de Saddam Hussein.[4] En vista de este difícil contexto, las defensoras de los derechos humanos en Irak pueden ser forzadas a abandonar sus actividades políticas, salir al exilio o centrarse sólo en sobrevivir y cuidar a sus familias. 

Sin embargo, a pesar de estos enormes retos, las defensoras de los derechos humanos en Irak continúan su trabajo afrontando la violencia, oponiendo resistencia al militarismo y organizándose para el cambio democrático. Los principales logros de los movimientos de mujeres iraquíes incluyen campañas contra una ley discriminatoria que rige el matrimonio, el divorcio y la custodia infantil; por la inclusión de cuotas de mujeres en la representación política a nivel tanto del gobierno central como de los gobiernos regionales y locales; y para limitar el rol constitucional del islam a fin de incluir garantías constitucionales de que la legislación cumpla lo estipulado en convenciones internacionales tales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).[5] 

La otra Plaza Tahrir 

Desde las elecciones sin resultados concluyentes en 2010, el gobierno de coalición iraquí ha estado plagado de luchas internas y escándalos financieros, mientras que muchas personas del país todavía carecen de servicios básicos y las oportunidades de empleo son escasas.[6] Inspirándose en parte en acontecimientos en la región, ciudadanas y ciudadanos iraquíes se han reunido cada viernes desde febrero en la Plaza Tahrir de Bagdad para protestar contra la corrupción, un gobierno y servicios básicos deficientes, las altas tasas de desempleo y la falta de libertad de expresión. 

Las autoridades han respondido duramente, prohibiendo manifestaciones callejeras e intentado confinar grandes reuniones en estadios de futbol.[7] Como resultado de ello, ha habido numerosos enfrentamientos entre manifestantes por la democracia y las fuerzas de seguridad y manifestantes a favor del gobierno, lo cual ha provocado por lo menos 125 muertes, centenares de personas heridas, así como el arresto y detención de decenas de activistas.[8] Entre las personas activistas que han sido atacadas hay varias asociadas a OWFI, que ha jugado un rol clave y ayudado a incrementar la visibilidad de las mujeres en las manifestaciones de la Plaza. 

La actual Presidenta de OWFI, Yanar Mohammed, co-fundó la organización durante la invasión estadounidense de 2003 colocando un rótulo que decía “Libertad de las Mujeres en Irak” en un banco calcinado de Bagdad. OWFI aboga por cambios en las estructuras que permiten que se cometa violencia contra las mujeres con toda impunidad, implementando programas que fortalecen la participación política de las mujeres y promueven una vida libre de violencia. OWFI estableció una red clandestina de casas seguras para mujeres que escapan de la violencia, aboga por mujeres encarceladas y se organiza contra la trata con fines sexuales, además de tener un periódico y una estación de radio. Desde sus tres primeras integrantes, el tamaño de la organización ha crecido o disminuido dependiendo de la situación de seguridad en el país; hoy día OWFI tiene casi 60 activistas, centenares de simpatizantes en persona y por internet y trabaja activamente en cuatro ciudades del centro, occidente y sur de Irak. 

OWFI y otras activistas iraquíes en la mira 

Desde que las manifestaciones de los viernes empezaron en la Plaza Tahrir en febrero de este año, activistas de OWFI han sufrido ataques violentos y sexualizados, intimidación y acoso que les impiden llevar a cabo su trabajo. También ha habido represalias contra sus aliadas jóvenes, incluyendo detenciones y secuestros. En una entrevista publicada en el sitio web de la organización, la Presidenta de OWFI, Yanar Mohammed, dice que el trabajo que hacen en cuanto a organizar a jóvenes en la Plaza Tahrir es una de las principales razones por las que activistas de OWFI están siendo seleccionadas. 

El viernes 10 de junio, después de que expiró una fecha límite de cien días fijada por el Primer Ministro, Nouri Al-Maliki, para mejorar los servicios básicos, las personas manifestantes se reunieron en la Plaza Tahrir pues no había habido ningún cambio notable en la provisión de electricidad, agua y empleos o en poner fin a la corrupción.[9] En esta manifestación, cuatro mujeres de la delegación de 25 integrantes de OWFI sufrieron ataques, abuso sexual y golpizas a manos de manifestantes pro-gobierno que destruyeron sus mantas, las golpearon con palos de madera y manosearon sus cuerpos. A criterio de OWFI, el ataque tenía la intención de avergonzar a las activistas en el espacio público. 

Activistas de OWFI se reunieron en la primera semana de julio para discutir una estrategia frente a esta violencia y el 8 de julio un autobús lleno de mujeres activistas y jóvenes simpatizantes regresaron a la Plaza Tahrir con mantas que decían “Las golpizas a las mujeres de Tahrir aumentaron nuestra determinación por el cambio” y “En vez de cumplir la promesa de los cien días, ellos nos lanzaron a sus matones”.[10] Las activistas Jannat Basim, Aya Al Lami y Yanar Mohammed fueron entrevistadas por la prensa y usaron un megáfono para anunciar su determinación de continuar desafiando a las autoridades pese a la represión. Pero cuando la delegación se retiró de la plaza, simpatizantes del gobierno intimidaron y agredieron físicamente a jóvenes activistas que acompañaban a la delegación de OWFI, rodearon su autobús y les atacaron a través de la puerta y las ventanas. Una joven simpatizante fue secuestrada y más tarde puesta en libertad. Los simpatizantes del gobierno no cejaron sino hasta que periodistas extranjeros fueron llamados a la escena. 

MADRE, organización de derechos de las mujeres con sede en Estados Unidos, describió la represión contra OWFI como “un intento de aterrorizar a mujeres que han sido las catalizadoras de manifestaciones que exigen un nuevo Irak”. Tal como Yanar Mohammed explica en una entrevista con MADRE, “cuando la humillación es sexual, en una sociedad como la de Irak, ellos saben que doblegarán a las mujeres”.[11] 

El rol de la solidaridad internacional 

En gran medida, los medios de comunicación regulares han ignorado estos sucesos y el reciente brote de violencia en Irak, algunos mencionando la “fatiga iraquí” del público lector para justificar su falta de cobertura.[12] Según Yanar Mohammed, la cobertura de prensa juega un rol esencial en ayudar a proteger a las defensoras de los derechos humanos: “En estos días, si eres una feminista franca en Irak y estás haciendo una manifestación en la Plaza Tahrir, de hecho no tienes protección. De modo que [la cobertura de] la prensa es la mejor protección”. Además, los esfuerzos de la solidaridad internacional – campañas y otras formas de atraer atención hacia el trabajo de las defensoras de los derechos humanos – se hacen más difíciles debido al complejo terreno de un Irak abrumado por la intervención extranjera. Al mismo tiempo, Mohammed hace una importante distinción: 

En efecto, una solidaridad internacional de base amplia (y no sólo de Estados Unidos) hacia las defensoras de los derechos humanos en Irak sigue siendo importante para ayudarlas a continuar su trabajo. A medida que las activistas ocupan un lugar central en el resto de revoluciones y levantamientos democráticos de la región, también se debería contar entre ellas a las activistas en la Plaza Tahrir de Irak. 

Firma aquí la petición de MADRE que condena los ataques contra OWFI y otras activistas. 

Notas: 

  1. Fondo Global para Mujeres (s/f), ‘Surviving War and Occupation: The Impact of Militarism on Women in The Middle East & North Africa’ [Sobreviviendo a la guerra y la ocupación: El impacto del militarismo sobre las mujeres en Oriente Medio y Norte de África].
  2. Al-Ali, N. y Pratt, N. (2008), ‘Women’s organizing and the conflict in Iraq since 2003’ [Organización de mujeres y el conflicto en Irak desde 2003], Feminist Review 88, pág. 1.
  3. OWFI (2010), Prostitution and Trafficking of Women and Girls in Iraq [Prostitución y trata de mujeres y niñas en Irak], págs. 6 y 7.
  4. Al-Ali, N. y Pratt, N., pág. 9.
  5. Ibíd., págs. 3-4.
  6. McEvers, K., ‘Dispute Over Key Jobs Stalls Iraq’s Government’ [Disputa por empleos clave frenan al gobierno de Irak], 11 de julio de 2011.
  7. Human Rights Watch, ‘Iraq: Widening Crackdown on Protests’ [Irak: Contención cada vez más represiva de las protestas], 21 de abril de 2011.
  8. Tawfeeq, M., ‘Activists: Protesters beaten in Baghdad’ [Activistas: Golpizas a manifestantes en Bagdad], CNN, 8 de julio de 2011.
  9. Ver: IRIB, ‘Pueblo iraquí protesta contra situación económica y de seguridad’, 10 de junio de 2011.
  10. Comunicación personal con Yanar Mohammed, 20 de julio de 2011.
  11. Ver también: MADRE News, ‘Mujeres alrededor del mundo condenan el ataque a manifestantes pacíficos en Irak y llaman a un alto a los ataques sexuales hacia mujeres manifestantes’, 13 de junio de 2011.
  12. Denselow, J., ‘Iraq’s Arab Spring: the forgotten frontier’ [La Primavera Árabe de Irak: la frontera olvidada], NewStatesman, 15 de julio de 2011.
  13. Stites, J., ‘Iraqi Feminists Sexually Assaulted During Pro-Democracy Protests’ [Feministas iraquíes atacadas sexualmente durante manifestaciones por la democracia], Ms., 13 de junio de 2011.

Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 26 de agosto de 2011. Traducción del inglés: Laura E. Asturias. Título original: ‘The Other Tahrir Square: Attacks Continue on Women Human Rights Defenders in Iraq’.

Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: AWID

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