Jóvenes Feministas Comentan “Cambiando El Mundo”
Srilatha Batliwala, investigadora asociada de AWID, ha escrito un ensayo decisivo denominado “Cambiando el mundo”, sobre los conceptos y prácticas de los movimientos de mujeres. En esta edición de Notas de los Viernes, Mariam Gagoshashvili* y Mozn Hassan, jóvenes feministas de Georgia y Egipto respectivamente, comparten su reacción al documento.
Por Kathambi Kinoti
AWID: Respecto a la definición ofrecida en el ensayo, ¿qué piensan ustedes que el feminismo significa en la actualidad?
MARIAM GAGOSHASHVILI: La definición que da Srilatha Batliwala de los acontecimientos contemporáneos del feminismo es sin duda muy adecuada, ya que reflexiona en torno a sus múltiples direcciones y retos. En mi opinión, actualmente el feminismo es muy diverso y multifacético - tal vez más que nunca - y abre espacios a nuevas identidades feministas, se funde y alinea con diferentes identidades, grupos, movimientos y enfoques. Hoy día es difícil dar una sola definición unificada del feminismo pues se ha tornado más complejo y diverso. Al mismo tiempo, presenciamos conflictos internos, luchas de poder y divisiones que marcan a los movimientos feministas. A menudo, cuando pienso en organizaciones y movimientos feministas, lo que me impresiona es la falta de solidaridad, la competitividad y dinámicas de poder un tanto patriarcales. Éstos son los asuntos que continuamente se deben abordar y trabajar.
MOZN HASSAN: El feminismo es una manera de vida. Las mujeres pueden vivir independientemente y tienen derechos plenos. No necesitan ser activistas para que se las considere feministas. Cada mujer que lucha por su libertad es una feminista.
AWID: ¿Consideran ustedes que su activismo es parte de un movimiento feminista?
MH: Pienso que mi trabajo es parte de un movimiento feminista. Me identifico como feminista y quiero luchar por aquello en lo que creo, utilizando varios medios, pero al mismo tiempo creo que las mujeres, sobre todo las jóvenes que están luchando para tener más libertad y por espacios en la esfera pública, contrario a lo que mandan los roles tradicionales, son parte de este movimiento. No son activistas ni se están identificando a sí mismas como feministas, pero son una excelente imagen para las jóvenes. En los movimientos feministas tenemos que trabajar con estas mujeres e incorporar sus necesidades a nuestras metas.
MG: Para mí es difícil sentirme parte de un movimiento feminista cuando no tenemos uno en mi país. Aunque soy consciente de que no existe un único movimiento feminista global monolítico, siento que en el mundo hay mucha gente que está luchando por la misma causa que yo aquí y eso me da la sensación de que soy parte de algo grande e importante. Este sentimiento es muy inspirador y alienta mi activismo.
AWID: El documento señala que las teorías del cambio feministas se han modificado a lo largo de las décadas y que no hay respuestas simples y estáticas a cómo hemos de construir movimientos feministas. ¿Qué podemos aprender de las feministas jóvenes sobre la construcción de movimientos? ¿Existe una diferencia en la manera en que las mujeres jóvenes se están organizando, en comparación con las estrategias organizativas de las feministas mayores?
MG: Srilatha Batliwala escribe en su ensayo que una de las características de un movimiento es su continuidad en el tiempo. Esto se refiere a la experiencia que se acumula con el paso de los años y da una fortaleza particular a los movimientos. Sin duda, la importancia de la experiencia de las feministas mayores es innegable; sin embargo, esto nunca debería negar la visión de las feministas jóvenes. Las estrategias y teorías del cambio siempre se basan en la realidad - y la realidad no puede entenderse plenamente sin reconocer distintas perspectivas y experiencias. Las mujeres de diferentes generaciones podrían aprender muchas cosas de sus respectivas realidades y compartirlas puede ser una experiencia valiosa y útil. Las feministas mayores podrían conocer nuevas herramientas que las activistas jóvenes estamos utilizando para nuestra organización, recaudación de fondos y activismo, incluyendo tecnologías de la información y la comunicación, herramientas para articulación social y otras.
AWID: Las personas jóvenes suelen ser vistas como “la tropa de talacha” de un movimiento, o como el grupo al cual convocar cuando se necesita mucha gente para una campaña o actividad. ¿Cuáles medidas prácticas pueden adoptar las organizaciones feministas a fin de asegurar que las personas jóvenes dentro de sus movimientos cuenten con oportunidades para contribuir al análisis y al pensamiento estratégico?
MH: Es necesario que las organizaciones feministas documenten y analicen todo el trabajo de las feministas mayores. También debemos apreciar los contextos diferentes y a veces más complicados que ellas han enfrentado. Las feministas jóvenes deberíamos dejar de quejarnos de la segregación por parte de las mayores y, por el contrario, crear nuestras propias estrategias, identificar nuestros retos y centrarnos en nuestras herramientas. Tenemos diferentes herramientas para trabajar en nuestros asuntos; contamos con espacios en Internet; tenemos movimientos en los cuales apoyarnos y en ocasiones recibimos reconocimiento internacional, pero debemos reconocer que no todo ‘lo joven’ es bueno. Algunas jóvenes son de mentalidad conservadora. El hecho de que las feministas jóvenes estemos usando nuevas herramientas no significa necesariamente que éstas sean innovadoras.
MG: No es una exageración decir que las jóvenes a menudo somos vistas como “la tropa de talacha” de los movimientos feministas en todo el mundo. Esta tendencia demuestra claramente la división entre las diferentes generaciones de activistas; la división y la lucha por el poder. Se necesitan las iniciativas y voces de las mujeres jóvenes, así como nuestro activismo bien organizado y nuestro liderazgo, para que reclamemos nuestro espacio en un movimiento. Esto puede propiciar que las jóvenes activistas rompamos los marcos rígidos de las actuales estructuras del poder y afirmemos nuestras posiciones dentro de los movimientos. Por otro lado, las organizaciones feministas tienen que aprender a confiar en las jóvenes y en nuestra visión, además de reconocer nuestra experiencia y aportes. Junto con la inclusión de las mujeres jóvenes, un equilibrio de poder entre diferentes generaciones y grupos de mujeres es crucial para construir y sostener un movimiento feminista que refleje la diversidad y luche eficazmente por los intereses de sus mandantes. Éste es un modelo del poder colectivo que hace a un movimiento.
* Mariam Gagoshashvili es la Coordinadora de Programa del Fondo de Mujeres en Georgia, una organización donante que apoya el trabajo por los derechos de las mujeres en este país.
** Mozn Hassan es feminista egipcia, fundadora y presidenta de la junta de Nazra para Estudios Feministas, una organización con sede en El Cairo que trabaja para incrementar la participación de mujeres y hombres jóvenes en el debate sobre el género en Egipto y Medio Oriente.
Leer “Cambiando el mundo: Conceptos y prácticas de los movimientos de mujeres” en: http://www.awid.org/esl/Acerca-de-AWID/Iniciativas-de-AWID/Fortalecimiento-de-Organizaciones-y-Movimientos-Feministas/Que-hay-de-nuevo-en-esta-iniciativa/Cambiando-el-Mundo
Fuente:
Notas de los Viernes de AWID
Viernes, 17 de abril de 2009
Traducción del inglés: Laura E. Asturias
Título original: Young feminists on “Changing their World”
http://awid.org/eng/Issues-and-Analysis/Issues-and-Analysis/Young-feminists-on-Changing-their-World



