Entrevista A Sandra Morán
Sandra Morán es una activista política guatemalteca, artista, y miembra del equipo de seguimiento del Sector de Mujeres. Noviembre 2004
WHRNET:¿ Cómo fue que las mujeres pudieron participar en el proceso de paz ? ¿ Qué pactos hicieron entre ustedes como movimiento y hacia fuera ? ¿ Cómo hicieron la agenda que se propondría para que fuera incluyente ?
SM: El sector de mujeres se formó dentro de un espacio definido entre las partes en negociación. Durante 1989 la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG)1 tuvo reuniones con diferentes sectores de la sociedad civil. Con dichos sectores se conformó la Asamblea de la Sociedad Civil, en donde estaban los religiosos, pueblos indígenas, partidos políticos, y sectores populares, entre otros. En la primera reunión de la Asamblea, una compañera cuestionó la falta de un sector específico de las mujeres. Quien dirigía la Asamblea era Monseñor Quezada Toruño, quien dio un plazo de una semana para ver "si las mujeres podíamos ponernos de acuerdo". Las mujeres que estaban presentes en ese momento convocaron a las otras y aceptando el reto propuesto, comenzamos las reuniones para organizarnos.
En medio de la guerra y la represión la desconfianza estaba siempre presente; sin embargo, nos convocamos dos grandes sectores, las mujeres que pertenecíamos a organizaciones populares (sindicatos, campesinos, maestras, organizaciones de mujeres, centros de investigación, entre otros) y las académicas, que tenían mucha más experiencia de estar en el Estado y hacer propuestas hacia al Estado.
La organización del sector consistía en la elección "por consenso", según acordamos, de diez delegadas a la discusión de los cinco temas sustantivos de la negociación: los derechos de las poblaciones desarraigadas, identidad y derechos de los pueblos indígenas, aspectos socioeconómicos y situación agraria, papel del ejército en una sociedad democrática, y reformas constitucionales.
Desde el grupo de las organizaciones del movimiento popular, al cual yo he pertenecido, sabíamos que el tema de reformas constitucionales era muy complicado. Por lo tanto, no teníamos propuestas y les dejamos a las académicas que ellas nombraran a dos de sus organizaciones. En el tema de las desarraigadas ya habían dos compañeras que le estaban dando seguimiento y la propuesta era continuar con ellas. El tema de identidad no tenía discusión más que conocer los nombres de las compañeras que asumirían la responsabilidad. Los temas difíciles para los dos grupos eran: el de aspectos socio-económicos, porque nosotras considerábamos que representábamos los intereses de las mayorías, mientras el otro grupo podía representar los intereses de la oligarquía, los sectores poderosos de este país y el ejército.
Cuando nombramos nuestras delegadas para conformar el sector, se tomaron los acuerdos de procedimiento, como el consenso, y a falta de éste la votación. Para el tema socioeconómico nosotras quedamos con una titular y ellas con una suplente, y en el tema del ejército nosotras pusimos dos representantes nuestras. Finalmente logramos consensuar el listado y con el llegamos a la Asamblea. También pedimos una representante en la comisión coordinadora de la Asamblea, hecho que no se dio.
Nosotras no pudimos decidir los temas, ya que estaban dados por la negociación. Tampoco decidimos la forma organizativa pues estaba pactada. Lo que hicimos fue luchar por estar en esos mecanismos y juntarnos entre nosotras con las otras para lograr hacer propuestas desde la visión multisectorial y multiétnica de las mujeres.
WHRNET:Qué impacto tuvo esa participación en los acuerdos y en sus resultados al día de hoy, tanto hacia adentro del movimiento como hacia el gobierno ?
SM: Los acuerdos de paz los vimos como una oportunidad de lograr algo positivo, luego de tanta lucha y sufrimiento. Por tanto, no los vimos como la gran ganancia, sino como un nuevo instrumento para continuar la lucha en la que estábamos, que pretendía resolver las problemáticas estructurales y coyunturales de la sociedad y las mujeres.
El haber incidido en el contenido de los acuerdos fue el primero logro, pues sino lo hubiéramos hecho, no tendríamos base para trabajar. Por otro lado, la presencia articulada de organizaciones de mujeres hablando desde la especificidad era algo muy nuevo. Ello abrió espacios para la presencia y la construcción del movimiento de mujeres. En el movimiento de mujeres se toman en cuenta los acuerdos como punto de partida para nuevas luchas, aunque nosotras somos las que le damos seguimiento cercano ya que es parte de nuestra naturaleza.
Luego de 1996, año en que se firmó la paz, las mujeres hemos logrado, una política pública de igualdad de oportunidades que contiene nuestros aportes. Es decir, los acuerdos luego de la firma se trasladaron a las discusiones sectoriales, y las mujeres logramos avanzar en la política pública.
Uno de los impactos fue la presencia articulada de las organizaciones, en donde ya se perfilaba el movimiento de mujeres, pues no sólo visibilizamos la problemática género específica, sino además nuestra capacidad de organización, propuesta y discusión. Asimismo, contribuimos al trabajo de la Asamblea de la sociedad civil no solo aportando nuestros intereses específicos sino también una visión de nación que finalmente era lo que queríamos que los acuerdos de paz tuvieran. Por último, ello abrió un sendero para interlocutar con los gobiernos, que a la fecha se mantiene vigente.
WHRNET:Qué consideras hace falta para que se cumplan los acuerdos ?
SM: Voluntad política, recursos y mayor presión de la sociedad civil. Ocho años después, los acuerdos de paz se tocan poco. Nosotras, junto a otras organizaciones, pertenecemos a un colectivo multisectorial que se llama Colectivo de Organizaciones Sociales cuya función es revitalizar el proceso de cumplimiento de los acuerdos de paz. Ahora estamos en la discusión de una nueva institucionalidad, retomando y reimpulsando el cumplimiento de los acuerdos para revitalizarlos como instrumentos valiosos que nos guían en el avance de los cambios que necesita nuestro país. En el caso de las mujeres, necesitamos presupuesto y voluntad política para que la política de las mujeres se tranversalice y todas las instituciones del Estado puedan contribuir al cumplimiento total de la misma.
Sabemos que las estructuras patriarcales dominan el Estado y mantienen la discriminación. Ello trae como consecuencia falta de voluntad política para la implementación de la política y además una falta de conocimiento para saber cómo hacerlo.
WHRNET:Se están creando mecanismos de monitoreo, están sirviendo ?
SM: Los mecanismos de monitoreo aún son muy débiles. Me parece que es algo que debemos fortalecer, conocer y definir cómo hacerlo. Nosotras comenzamos con un ejercicio de este tipo, pero nos encontramos con que no hay acceso a la información de las instituciones. Todavía hay una cultura del secreto y por supuesto esto contribuye a la impunidad y la corrupción. Por ello, estamos tratando de conocer experiencias y formas de cómo hacerlo, aunque no es nada fácil.
WHRNET:Lecciones positivas y negativas aprendidas, qué les dirías a otras mujeres de otros países ?
SM: Lo primero es analizar la realidad que viven y las posibilidades reales de la incidencia en los espacios de poder. Me parece que la voluntad política de alcanzar la paz entre los que están en contienda es fundamental, pues si ellos no quieren acabar la guerra o no les conviene, no lo harán, por más lucha que demos.
En las guerras se mueven muchos intereses. En Guatemala, luego de acabar con el conflicto, salieron a luz los negocios corruptos de los militares, que amparados por la guerra y su presencia en el Estado, se hicieron ricos vendiendo armas, traficando mercancías y droga. Los militares no están dispuestos a dejar el negocio que les presentó la guerra y creo que encontrarán la forma para mantener sus privilegios económicos y otros poderes.
Nosotras nos enfocamos mucho en la propuesta de un país diferente, pero no miramos cuando se acabaría la guerra, y no nos preparamos para la transición. Hemos hablado de un período de transición, sin tener claro transición hacia dónde. Tenemos entonces el fin de un proceso histórico, estamos en un período de paso hacia otra cosa, pero no sabemos donde terminará esta transición y tampoco estamos definiendo nosotras hacia dónde llegaremos.
Otra cosa es que los nuestros procesos de paz se dan bajo el neoliberalismo, y esto aporta nuevos elementos, pues mientras queremos construir un país para todas las personas, desde nuestra identidad, que potencialice nuestras riquezas naturales y humanas, nos encontramos en un contexto que desdibuja los Estados y la soberanía, se apropia de nuestros recursos, uniforma la identidad mundial y se basa en la explotación de las personas, la ganancia y el comercio. Entonces es una contradicción completa, pues esas fuerzas van decidiendo. Ya ni siquiera la burguesía nacional decide, y al verse en desventaja se vende y da cualquier cosa para no quedarse afuera del sistema capitalista. Por lo tanto, tenemos que estar claras que estamos enfrentando al imperio, a los intereses de los grupos militares y paramilitares y a otros tipo de intereses de un sistema que nos discrimina por ser mujeres.
Por último te quiero compartir que con todo y sus dificultades es muy importante la visión, la presencia y la lucha de las mujeres, pues son oportunidades claves para tomar nuestra voz y hacerla valer. Tenemos que lamentar la muerte, la violación y la esclavitud de mujeres. Por eso y por nuestras ganas de vivir tenemos que estar allí aún en los espacios en donde no nos llaman, y convencer de alguna manera a la sociedad de que sin nuestra presencia y propuesta las cosas no están completas.
Finalmente, creo que el trabajo de las mujeres no sólo tiene que estar dirigido al Estado y sus posibilidades, sino que tenemos mucho que hacer entre nosotras y con los otros. Cuando se habla de terminar la guerra, hay que pensar en lo que vas a construir, en los sueños que tenemos, en cómo es un país diferente, pero no sólo con las ideas de las mujeres, sino de toda la diversidad de grupos. Me parece que tenemos que encontrar lo positivo, recuperarlo aún en lo doloroso de nuestra realidad y ver los signos de lo nuevo, de lo que nos puede dar vida. En medio de la muerte tenemos que recobrar la vida y la vida la tenemos nosotras. Somos la mitad del cielo y la mitad del mundo.
Fuentes
1La URNG agrupaba 4 organizaciones: Organización del Pueblo en Armas (ORPA), Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).



