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¿Acaso No Soy Una Mujer? Los Derechos De Las Trabajadoras Del Sexo Son Derechos De Las Mujeres

Del 12 al 14 de marzo de 2009 se llevó a cabo en Bangkok, Tailandia, un diálogo entre trabajadoras del sexo comercial y activistas contra la violencia hacia las mujeres. La reunión, ‘¿Acaso no soy una mujer?’, tuvo el propósito de forjar vínculos más sólidos entre las trabajadoras del sexo y los movimientos de lucha contra la violencia hacia las mujeres.

Por Kathambi Kinoti

A los movimientos de mujeres se les ha llamado constantemente a ser más inclusivos y acogedores de la diversidad. En 1851, Sojourner Truth, ex esclava afroestadounidense y activista contra la esclavitud, pronunció su famoso discurso ‘¿Acaso no soy una mujer?’ durante la Convención de Mujeres realizada en Akron, Ohio, Estados Unidos. En aquellos tiempos, como ella lo señaló en su alocución, los caballeros ayudaban a las mujeres - blancas, no negras - a subir a los carruajes y pasar sobre zanjas. Sojourner se preguntaba por qué sus brazos fuertes, su capacidad de trabajar en los campos, de aguantar latigazos y sobrevivir luego de que sus trece hijos fueran vendidos la convertían en algo menos que una mujer.[1]

Desde entonces han progresado las ideas feministas acerca de lo que las mujeres tienen derecho a tener, pero dentro de los movimientos feministas persiste la marginación de ciertas categorías de mujeres.

Este año, del 12 al 14 de marzo, tuvo lugar un singular diálogo denominado ‘¿Acaso no soy una mujer?’ entre trabajadoras del sexo y activistas que luchan por eliminar la violencia contra las mujeres. El encuentro, que se llevó a cabo en Bangkok, Tailandia, congregó a 30 participantes provenientes de muchas partes del mundo, como Australia, Birmania, Canadá, Estados Unidos, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Nigeria, los Países Bajos, Pakistán, Polonia, el Reino Unido y Tailandia. Fue organizado por CREA (Creando Recursos para el Empoderamiento en Acción)[2] y el Centro de Gestoría y Defensa contra el Estigma y la Discriminación (CASAM) de SANGRAM,[3] ambas organizaciones con sede en India.

El diálogo ‘¿Acaso no soy una mujer?’ ayudó a que las activistas contra la violencia hacia las mujeres identificaran la violencia continua en la vida de una mujer dedicada al trabajo sexual, así como la perpetrada por el Estado y la sociedad, que margina a quienes desempeñan este trabajo. También resaltó el hecho de que entre trabajadores del sexo hay hombres y personas transgénero.

La idea para el nombre de la reunión fue de Shabana Kazi, de la organización VAMP,[4] quien se preguntaba por qué los derechos de las trabajadoras del sexo no son considerados derechos de las mujeres y la violencia contra estas trabajadoras no se tiene en cuenta como violencia contra las mujeres. La frase ‘¿Acaso no soy una mujer?’ desafía a las activistas regulares por los derechos de las mujeres a plantearse la misma pregunta respecto a las trabajadoras del sexo. En muchos círculos feministas, la prostitución es vista como violencia contra las mujeres aunque, si bien de hecho existe la violencia contra las trabajadoras del sexo, el pago de dinero a cambio de servicios sexuales no constituye violencia por sí mismo.

Algunos de los temas predominantes durante el encuentro fueron la necesidad de abordar la tendencia a equiparar el trabajo sexual con la trata, el abuso generalizado y rutinario contra los derechos de las trabajadoras del sexo y la necesidad de despenalizar el trabajo sexual.

Las defensoras de los derechos de las trabajadoras del sexo argumentan que hay confusión y ambigüedad cuando se aplica el paraguas general de ‘trata sexual’[5] a los infortunios de estas trabajadoras. Aunque es cierto que algunas niñas y adultas son víctimas de trata con fines sexuales, no debe suponerse que cada persona en el trabajo sexual es víctima de trata. Cuando a menudo las transacciones sexuales comerciales son uniformemente consideradas una explotación, a trabajadoras y trabajadores del sexo se les ve como víctimas. Por el contrario, estas personas, en su gran mayoría, se consideran a sí mismas agentes independientes e inteligentes y perciben que las leyes ‘protectoras’ son restrictivas e ignoran sus realidades.

Puede haber conexiones entre la trata, la prostitución y el trabajo sexual, pero no se les puede considerar una misma cosa.[6] La perspectiva de la condición de ‘víctima’ en la prostitución surgió en un contexto histórico particular y estimó que todas las transacciones sexuales comerciales eran parte del delito de trata. La explotación sexual comercial se conceptualiza como un producto de estructuras sociales, económicas y políticas que no deja espacio para la acción por parte de las ‘víctimas’. Por otro lado, las y los trabajadores del sexo perciben que las leyes ‘protectoras’ son un acoso, contribuyen a la perpetuación de condiciones laborales inseguras y violan sus derechos humanos.

Al igual que en el caso del trabajo sexual, la migración y la trata a menudo se fusionan en el discurso dominante, lo cual lleva a restringir la movilidad de mujeres que buscan empleo. Este punto de vista considera ‘trata’ toda la migración de mujeres en sectores no organizados. A veces, la ilegalidad del trabajo sexual y la inseguridad de las condiciones laborales obligan a las trabajadoras del sexo a identificarse a sí mismas como ‘víctimas de trata’. Ello crea un círculo vicioso en el que una mayor penalización genera condiciones inseguras y repetición del proceso. Las trabajadoras del sexo afirman que es más fácil abordar la trata si el trabajo sexual no es ilegal ni clandestino. Meena Saraswati Seshu,[7] de SANGRAM, dice: “Las activistas por los derechos de las mujeres deberían pronunciarse por el trabajo sexual como trabajo y ayudar a la sociedad a aceptar esto”. En su opinión, sólo entonces podrán las áreas donde se practica el trabajo sexual “ser extraídas de los espacios oscuros y descoloridos que ahora ocupan”.

Según las organizadoras del diálogo, algunos de los derechos y libertades a los cuales las trabajadoras del sexo tienen derecho, pero que regularmente se violan, son:

  • el derecho a vivir en un ambiente limpio y saludable;
  • una vida libre de explotación;
  • una vida libre de violencia por parte de la sociedad;
  • una vida libre de discriminación y estigma;
  • una vida libre de la acusación de ser traficantes o socias de éstos;
  • libertad de acudir a una estación de policía y presentar una queja contra quienes las explotan;
  • libertad de denunciar abusos, violencia sexual, explotación, coerción, cautiverio por deuda y prácticas similares a la esclavitud; y
  • libertad de tener acceso a cuidados de salud y asegurar el uso del condón.


Las defensoras de los derechos de las trabajadoras del sexo dicen que la despenalización del trabajo sexual traería numerosos beneficios. Aunque muchas injusticias se asocian a esta ocupación, es necesario fortalecer a las trabajadoras del sexo para que puedan combatirlas. “Encarcelar a unas cuantas personas inescrupulosas no hace más que confundir las cosas”, dice Seshu. “Debemos cambiar desde adentro, y un espacio criminal no logrará esto”.

Un resultado del encuentro fue la conceptualización de una campaña llamada ‘¿Acaso no soy humana? ¿Dónde estamos nosotras?’, que persigue ubicar la violencia contra las mujeres en la esfera de los derechos humanos y laborales, así como de organizaciones y donantes internacionales. La campaña, que será virtual, incluirá:

  • un estudio secundario de investigación sobre iniciativas relacionadas con la violencia contra las mujeres a fin de identificar brechas en cuanto a los derechos de las trabajadoras del sexo y formular sugerencias basadas en esta investigación;
  • la producción de un documento informativo sobre los derechos de las trabajadoras del sexo que pueda utilizarse como herramienta para gestoría y defensa a nivel nacional y global;
  • una petición y carta abierta acerca de los derechos de las trabajadoras del sexo que puedan ser enviadas a organizaciones internacionales, donantes y medios de comunicación; y
  • generación de mayor conciencia en la esfera pública en torno a los derechos de las trabajadoras del sexo a través de medios creativos tales como cortometrajes, medios impresos y sitios interactivos en Internet.


El singular diálogo en Bangkok abrió la puerta a una mayor comprensión y colaboración entre las trabajadoras del sexo y los movimientos de lucha contra la violencia hacia las mujeres. Geetanjali Misra, de CREA, dice: “Para algunas, el diálogo fue transformador, productivo en cuanto a avanzar para trabajar conjuntamente desde nuestros movimientos, reflexivo y una oportunidad de aprendizaje. También fue un reto para muchas”. A los movimientos de mujeres podría resultarles novedoso acoger a las trabajadoras del sexo, pero la verdadera libertad de todas las mujeres sólo será posible cuando todos los grupos marginados sean libres.

Notas:
1. Discurso completo de Sojourner Truth: http://www.israelnava.com/mundolibre/?p=551 (versión en inglés: http://www.fordham.edu/halsall/mod/sojtruth-woman.html). Ver también en Stürtze, Alizia: “Orgullosa de ser mujer y negra, Sojourner Truth, esclava fugitiva desde 1827, líder abolicionista y luchadora por los derechos de la mujer, dejó sus pechos al descubierto y gritó: ‘Ain’t I a woman?’ (‘¿Acaso no soy una mujer?’). Esto ocurría (...) ante una convención de mujeres blancas que, aunque feministas y anti-esclavistas, no querían dejarle hablar”, http://www.lahaine.org/sturtze/aint_mujer.htm.
2. CREA, http://web.creaworld.org
3. SANGRAM (sigla de Sampada Gramin Mahila Sanstha), http://www.sangram.org. Contacto: sangram.vamp@gmail.com.
4. VAMP (sigla de ‘Veshya Anyay Mukti Parishad’), una iniciativa de SANGRAM, es un colectivo de mujeres en la prostitución y el trabajo sexual cuyo objetivo consiste en consolidar una identidad común entre ellas y empoderarlas para que reclamen sus derechos y encuentren sus propias soluciones.
5. Ver, por ejemplo, ‘Los vínculos de unión entre la prostitución y la trata de seres humanos con fines de explotación sexual - Guía informativa’, de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres (CATW) y el Lobby Europeo de Mujeres (LEM), 2006, disponible en http://www.catwlac.org/Documentos.htm; y la hoja informativa de la ‘Campaña para rescatar y restablecer a las víctimas de la trata humana’, del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en http://www.acf.hhs.gov/trafficking/about/June9_tratasexual.htm.
6. Ver los trabajos de la socióloga Laura María Agustín (http://www.nodo50.org/Laura_Agustin/): ‘Atreverse a cruzar fronteras: migrantes como protagonistas’ (2006), http://www.vientosur.info/articulosabiertos/vientosur87-plural-prostitucion-LauraAgustin.pdf; ‘Mas allá de la victimización’ (2006), http://www.nodo50.org/Laura_Agustin/mas-alla-de-la-victimizacion; libro ‘Trabajar en la industria del sexo y otros tópicos migratorios’ (2004), http://www.nodo50.org/Laura_Agustin/libro-trabajar-en-la-industria-del-sexo; y ‘Trabajar en la industria del sexo’ (2000), http://www.nodo50.org/Laura_Agustin/trabajar-en-la-industria-del-sexo.
7. Ver una entrevista de AWID a Meena Saraswati Seshu, fundadora y Secretaria General de SANGRAM, ‘Empowering sex workers to assert their rights’ [‘Empoderando a las trabajadoras del sexo para que reclamen y ejerzan sus derechos’], octubre de 2006, en http://www.awid.org/eng/Issues-and-Analysis/Library/Empowering-sex-workers-to-assert-their-rights. Contacto: meenaseshu@yahoo.com.

 

Fuente:

Notas de los Viernes de AWID

Viernes, 27 de marzo de 2009
Traducción del inglés: Laura E. Asturias
Título original: Ain’t I a woman? Sex workers’ rights are women’s rights

http://awid.org/eng/Issues-and-Analysis/Issues-and-Analysis/Ain-t-I-a-woman-Sex-workers-rights-are-women-s-rights

Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: AWID

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