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Nuevos Conocimientos Sobre Los Fundamentalismos Religiosos

Nuevos conocimientos sobre los fundamentalismos religiosos

El Foro albergó muchas sesiones interactivas simultáneas que permitieron discusiones y debates en grupos más pequeños y focalizados sobre una enorme variedad de temas que afectan a los derechos de las mujeres y la construcción de movimientos en el mundo actual.

En esta sección les presentamos las transcripciones editadas y resumidas de la sesión: "Nuevos conocimientos sobre los fundamentalismos religiosos"

Organizada por: AWID

Presentadoras/es: Shareen Gokal, Deepa Shankaran, Saira Zuberi, Cassandra Balchin y Juan Vaggione

Presentación de diapositivas:

Para más información sobre el programa Resistiendo y Desafiando a los Fundamentalismos Religiosos y para bajar copias de los estudios e informes relacionados con él, por favor visiten http://www.awid.org/ esl/Acerca-de-AWID/Iniciativas-de-AWID/Resistiendo-y-Desafiando-a-los-Fundamentalismos-Religiosos

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Shareen Gokal: Hemos escuchado algunas ideas sobre qué es el fundamentalismo religioso y quién es un o una fundamentalista de la religión. Me gustaría hablar un poco sobre el impacto que tienen las y los fundamentalistas de la religión sobre los procesos organizativos de las mujeres. En nuestro estudio queríamos entender con mayor profundidad dónde es que se siente ese impacto. Por eso formulamos esta pregunta como abierta y recibimos más de seiscientos ejemplos muy detallados del mundo entero, que intentamos clasificar en algunas categorías generales. Como hay tantos ejemplos, no puedo profundizar en cada uno pero lo que voy a intentar hacer es extraer algunos de los hilos comunes junto con los impactos más obvios.

Control sobre los cuerpos de las mujeres y en cuestiones de sexualidad: Casi el cincuenta por ciento de los ejemplos se centraron en los derechos reproductivos o los mencionaron como uno de los principales desafíos en términos de obstrucción de esos derechos en sus contextos: cosas como el acceso a los anticonceptivos, la penalización del aborto o la resistencia a cambios en cuanto a la legalización del aborto o la educación sexual. Pero también tenemos ejemplos que hicieron referencia a temas de salud en un sentido más general. Por ejemplo: tanto los fundamentalistas musulmanes como el Vaticano se han opuesto a la vacunación contra la polio, lo que produjo muchas muertes –algo que normalmente no relacionamos con los fundamentalismos religiosos. También se mencionaron con frecuencia cuestiones de moral y sexualidad. Vimos que esto cobra manifestaciones diferentes según las regiones, pero siempre hay una relación con el control sobre la moral y con la definición de normas en torno a la moral y la sexualidad. Las comunidades LGBTI son uno de los blancos más frecuentes, mencionados en casi el 75% de los casos que analizamos.

Violencia contra las mujeres: Recibimos muchos ejemplos descarnados de violencia contra las mujeres perpetrados por grupos religiosos fundamentalistas. Pero en los ejemplos también había referencias a situaciones de violencia más sutil en las que, por ejemplo, los grupos fundamentalistas alentaban a las mujeres a quedarse en situaciones de maltrato o no les permitían acceder a servicios de asesoría que les permitieran salir de esas situaciones de maltrato. Inclusive se mencionó el silencio de algunas autoridades religiosas que permiten que continúe la violencia en las comunidades.

Impacto negativo para el desarrollo: Sabemos que la religión en sus formas más positivas y progresistas puede ser una fuerza bastante transformadora, pero las interpretaciones muy fundamentalistas de la religión no desempeñan ese rol. Por el contrario, las religiones fundamentalistas han sido cómplices de las estructuras de poder vigentes y han contribuido a sostener las estructuras de poder injustas. Por eso tienen un impacto negativo para el desarrollo, pese a toda su retórica de ayuda a la gente pobre.

Impacto negativo para la sociedad civil: Recibimos muchos ejemplos en los que las/os fundamentalistas de la religión acosaron, amenazaron u obstruyeron de manera directa la participación de las activistas por los derechos de las mujeres en la sociedad civil. Pero las activistas por los derechos de las mujeres también nos hablaron de impactos indirectos – por ejemplo nos dijeron que para luchar contra esta reacción han tenido que desviar una parte considerable de su energía y que los recursos que hubieran podido dedicar a otras cosas - como las cuestiones de sostenibilidad, equidad, justicia económica- quedaron absorbidas por la lucha por los derechos reproductivos y la sexualidad.

Políticas públicas: es importante mencionar esto porque hay muchos ejemplos negativos de cómo los grupos fundamentalistas religiosos afectan las políticas públicas. El ejemplo que tenemos de los EEUU es sólo uno en términos de un líder que llega con tendencias muy fundamentalistas y promulga la Global Gag Rule -regla de la mordaza global- por ejemplo. Nos llegaron ejemplos de los efectos sobre las políticas públicas en una variedad de áreas como la reducción de la edad mínima para el matrimonio, la penalización del aborto, de las relaciones sexuales extramatrimoniales, de la pornografía, del trabajo sexual, etc.

Las activistas por los derechos de las mujeres también hablaron de la influencia divisiva que están teniendo los fundamentalismos religiosos, que socavan el pluralismo y la tolerancia, y de cómo esto se manifiesta en diferentes espacios. Por ejemplo, en India se expresa a través del incremento de las tensiones comunales y en Pakistán como violencia sectaria. En muchos países occidentales, por ejemplo, están luchando por escuelas y estructuras legales separadas, lo que muestra la naturaleza insular de los fundamentalismos. También está la creación de divisiones entre “las y los de adentro” - quienes siguen las normas establecidas por los grupos fundamentalistas- y “las y los de afuera” – quienes no lo hacen.

En último lugar está el impacto psicológico. Muchas activistas por los derechos de las mujeres se refirieron a esto en términos de cómo el fundamentalismo religioso reduce el espacio para que las mujeres puedan pensar y actuar. Esto obliga a las activistas por los derechos de las mujeres a amoldarse a un conjunto muy limitado de identidades. También utilizan la violencia psicológica, el miedo y la intimidación como no lo hacen otras fuerzas políticas.

Cassandra Balchin: Shareen habló del impacto muy negativo de los fundamentalismos religiosos pero me gustaría sugerir un poco de cautela en este punto. Creo que también necesitamos recordar que los fundamentalismos religiosos tienen otros aspectos. Entonces, por ejemplo, también están a favor de las personas pobres, hacen campaña contra la pobreza, brindan servicios esenciales, nos recuerdan la importancia fundamental de la familia en la sociedad humana, son también menos corruptos y más honestos que otras fuerzas políticas, defienden tradiciones nacionales y locales frente a la avalancha de la globalización. Después de todo, ¿no son una fuerza política como cualquier otra? ¿No tienen el derecho de operar en un espacio democrático? Nuestra investigación mostró que cada una de las afirmaciones que acabo de hacer son en buena medida mitos. Y hay muchos, muchos mitos que tienen las personas que defienden los derechos de las mujeres acerca de los y las fundamentalistas de la religión, y muchos mitos que las y los fundamentalistas de la religión querrían que la sociedad creyera acerca de ellas y ellos. En nuestra investigación nos concentramos en diez de los principales mitos. No tenemos tiempo de presentarlos todos en detalle, pero están en una de nuestras publicaciones.

Juan Marco Vaggione: Para decirlo brevemente, los dos primeros mitos son como las dos caras de una misma moneda. Uno consiste en hacernos creer que profesar una determinada religión es lo mismo que ser un o una fundamentalista de la religión. El otro mito, que es su opuesto, consiste en pensar que los fundamentalismos religiosos son una fuerza política como cualquier otra y que son de naturaleza sólo política. Es claro que el fundamentalismo religioso no sólo tiene que ver con la religión. Pero tampoco es una cuestión solamente política. El simbolismo, la presencia de textos y la apelación a lo divino son todos aspectos de los fundamentalismos religiosos. Es en esta dualidad de lo religioso y lo político donde las estrategias para enfrentar a los fundamentalismos religiosos ocupan un lugar importante.

Cassandra Balchin: Voy a centrarme con más detalle en el mito de que el fundamentalismo religioso es una fuerza política como cualquier otra y que debemos permitirles ingresar en espacios democráticos. La forma como esto opera es que muchas veces los gobiernos nacionales así como las agencias multilaterales insisten en que se les dé espacio a los y las fundamentalistas de la religión como parte de los espacios democráticos. Así, por ejemplo, una embajada extranjera en Bangladesh se reúne frecuentemente con grupos fundamentalistas religiosos contra quienes existen cargos penales graves. Cuando las defensoras de los derechos de las mujeres cuestionan esta práctica les dicen “Sí, pero ellos forman parte del espacio político democrático del país”. Quiero cuestionar en serio esta afirmación de que las y los fundamentalistas de la religión son una fuerza política como cualquier otra. Porque no lo son. La forma en la que operan es muy, muy diferente. Las y los fundamentalistas de la religión no son como cualquier otra fuerza política porque proclaman tener a Dios de su lado, y ésa es un arma tremendamente poderosa. Se hace muy difícil cuestionar algo cuando te dicen, por ejemplo, que los roles de género son algo natural y un don de Dios. Es muy difícil cuestionar eso porque no se pueden presentar pruebas empíricas. Las cuestiones metafísicas son muy difíciles de poner en tela de juicio. Entonces, por ejemplo, tenemos estos actos masivos y emocionales que organizan los grupos evangélicos en Brasil que congregan a la gente para que se respondan la pregunta del por qué de su existencia.. Esto no lo hacen otras fuerzas políticas. Esto no lo pueden hacer otras fuerzas políticas.

Los fundamentalismos de la religión no son fuerzas políticas comunes porque son absolutistas e intolerantes. También son extremadamente violentos. Ejercen la violencia contra sus opositores políticos, contra otras religiones, y contra los opositores y las opositoras políticas de su propia religión. También se oponen al pluralismo y a la democracia. Para darles apenas un ejemplo aislado: en India las y los fundamentalistas hindúes han intentado “limpiar” determinados pueblos de musulmanas/es expulsando de manera violenta a familias de esa religión. En otros contextos han polarizado a la sociedad entre las personas religiosas y aquellas que no lo son. Nos dieron muchos, muchos ejemplos de cómo las y los fundamentalistas de la religión han atacado el sistema de educación pública y han intentando crear en él divisiones basadas en la religión, para que la sociedad no pueda ser pluralista sino para que se mantenga atomizada y dividida.

También nos dieron muchos ejemplos concretos de cómo las y los fundamentalistas de la religión procuran dejar sin financiamiento a sus opositores y opositoras políticas. Por ejemplo en México, el Ministro de Salud influido por las y los fundamentalistas, obstruyó la asignación de fondos para todas las ONGs que trabajan en temas de lésbico-gay-transexuales-transgénero. En Bangladesh las y los fundamentalistas lograron, gracias a un gobierno de coalición, apoderarse del Ministerio de Bienestar Social y hacerle perder su registro legal a las ONGs progresistas. En Canadá, el gobierno conservador bajo la influencia evangélica recortó los fondos de las organizaciones que se dedicaban a exigir rendición de cuentas al gobierno canadiense.

Las y los fundamentalistas de la religión también atacan a las feministas y a quienes se organizan en forma colectiva. Pueden afirmar que reivindican la democracia o el activismo democrático pero atacan los intentos de organización colectiva. Por ejemplo: en los EEUU la iglesia progresista fue estratégicamente socavada por las y los fundamentalistas de la religión durante las décadas de 1980 y de 1990. Y en América Latina ha habido intentos de privar de su registro legal a Católicas por el Derecho a Decidir. El romance de las y los fundamentalistas de la religión con la democracia sirve a sus propios intereses.

 Juan Marco Vaggione: Otro mito tiene que ver con que los fundamentalismos religiosos sólo existen en determinadas regiones o religiones. Este mito tiene dos rostros diferentes. Por un lado, a veces se cree que es algo que sucede en otro lugar, en cualquier lado menos aquí, o que le sucede a otra gente. Por otro lado, existe la idea de que esto me sucede sólo a mí, a mi región, a mi gente, a mi lucha. Lo que resalta en nuestro estudio es que pese a las diferencias regionales y religiosas hay muchas similitudes en las opiniones y en las actitudes de las activistas por los derechos de las mujeres cuando narran sus experiencias o describen a los fundamentalismos religiosos. Creemos que estas conceptualizaciones similares abren espacios importantes para pensar estrategias transnacionales.

Deepa Shankaran: Otro mito es que los fundamentalismos religiosos defienden a la gente pobre y oprimida.. Esto es porque hacer flamear la bandera de la justicia es una forma muy poderosa de concitar apoyo para la causa fundamentalista. Los movimientos fundamentalistas cobran legitimidad mediante la prestación de servicios y la caridad y, en algunos casos, lo hacen también cooptando el lenguaje de los derechos humanos e inclusive el del género. Así consiguen el apoyo de los gobiernos y las agencias para la ayuda. Algunos inclusive son capaces de asociarse con organizaciones que se dedican al desarrollo y hasta con algunos grupos por los derechos de las mujeres. Debido a estas tácticas, resulta crucial deconstruir el activismo retórico de los grupos fundamentalistas y compararlo con sus acciones e impactos concretos. Si bien las y los fundamentalistas de la religión dicen defender a la gente pobre, en la práctica operan como parásitos acentuando el estrés económico y social que viven las comunidades. Muchas activistas por los derechos de las mujeres señalan que la prestación de servicios es una solución paliativa, superficial y de corto plazo. Estimulan la aceptación pasiva de las estructuras económicas existentes y exhortan a la gente a volverse hacia su interior en busca de la salvación en lugar de apoyar a las comunidades para que cuestionen las causas profundas de la pobreza y la desigualdad. Las y los fundamentalistas de la religión no protegen a la gente pobre ni defienden a los oprimidos. En el lenguaje de los derechos humanos, defender la justicia se entiende como sinónimo de promover y proteger el derecho a vivir libre de toda clase de discriminación y de proteger a las personas marginadas. Por el contrario, la investigación de AWID reveló que los grupos marginados – incluyendo a los grupos LGBTI – frecuentemente son tomados como blanco de ataques por los grupos fundamentalistas, que explotan los discursos étnico-nacionalistas, homofóbicos y racistas. Tomar a las mujeres como blanco también es una práctica común: más del 77% de las activistas por los derechos de las mujeres refieren haber sido objeto de agresiones verbales o físicas frecuentemente o algunas veces. Esto significa que están sometidas a la violencia fundamentalista por el solo hecho de ser mujeres.

Saira Zuberi: El siguiente mito que analizamos es el que dice que las y los fundamentalistas de la religión defienden nuestras costumbres tradicionales y nuestras identidades auténticas. Las y los fundamentalistas de la religión se describen y se posicionan como quienes defienden y sostienen “nuestro ser auténtico”, presentando sus interpretaciones particulares como representaciones de la “verdadera” iglesia, el Islam “puro” o la forma “correcta” de profesar el budismo, el judaísmo o el hinduismo. Afirman que estas ideologías son las que nos defienden de la dominación extranjera u occidental. A veces esas afirmaciones hacen que resulte difícil separar las ideologías de supremacía étnica, nacionalista o cultural de las fundamentalistas religiosas. El énfasis en cuanto a ser la forma “verdadera”, “correcta” o “auténtica” de cualquier religión puede hacer que resulte muy difícil cuestionar a los fundamentalismos religiosos. Pero en las respuestas al sondeo así como en las entrevistas que realizamos vimos muchos ejemplos de cómo las que se pretenden formas auténticas de profesar una determinada religión en realidad no tienen nada de tradicional. Con frecuencia son productos del siglo XX, y de organizaciones transnacionales poderosas como el Opus Dei, el Rashtriya Swayamsevak Sangh hindú, la Hermandad Musulmana y la World Jewish Union. Una y otra vez nuestra investigación hace que nos cuestionemos en qué medida estas ideologías fundamentalistas religiosas defienden las costumbres e identidades locales auténticas. Una persona que respondió a la encuesta señala cómo en las publicidades del movimiento Pro-vida en Puerto Rico se utilizan actores cuyo acento no es puertorriqueño. Así pueden ver cómo los materiales de esos anuncios se producen en un mercado distinto de aquél en que se difundirá el producto final – todo muy transnacional.

Shareen Gokal: El último mito que nos gustaría develar acerca de los fundamentalismos religiosos es uno muy bueno: que no son invencibles. Si bien no queremos minimizar la influencia de los fundamentalismos religiosos, tampoco queremos exagerarla. El hecho es que ellos quieren que se los presente como fuerzas sociales muy creíbles, legítimas e influyentes, pero con frecuencia no son nada de eso. Tenemos que tener cuidado de no darles crédito y legitimidad, y de no exagerar su influencia. Fueron las mujeres que estaban viviendo o habían vivido bajo los regímenes fundamentalistas religiosos más opresores las que nos dijeron que no debíamos pensar que estos eran invencibles o que se trataba de fuerzas con dimensiones épicas; que en la realidad, cuando llegaban al poder, muchas veces quedaban expuestos en lo que realmente eran: fuerzas ilegítimas, corruptas, en las que ni siquiera sus propios paladines podían vivir de acuerdo a lo que predicaban. Lamentablemente esa (exposición), en los casos en que tiene lugar, conlleva un precio enorme en términos de derechos de las mujeres y derechos humanos. Pero lo cierto es que no deberíamos permitirles que se adueñaran de una cuota demasiado grande de poder. Muchas veces al llegar al poder están sembrando las semillas de su propia destrucción, porque no pueden vivir de acuerdo a las ideas que ellos mismos predican. Al mismo tiempo, queremos recordarles también la fuerza de nuestros movimientos. Si bien nuestra investigación ha mostrado que el fundamentalismo religioso está creciendo, también nosotras – como movimientos por los derechos de las mujeres- hemos podido alcanzar muchos logros en cuanto a los fundamentalismos religiosos. Por eso no debemos olvidar estos logros que hemos obtenido. Con este espíritu más positivo me gustaría cerrar la sesión y darles a ustedes la oportunidad de contarnos lo que piensan sobre todo esto. ¿Les resuena lo que hemos dicho en términos de lo que ustedes viven en sus contextos? ¿Lo refleja en alguna medida? ¿Hay algo que deseen preguntarnos acerca de la investigación que realizamos?

Preguntas y discusión: Fragmentos editados

Participante: En cuanto al fundamentalismo como fuerza política y la reivindicaciones acerca de la democracia y de formar parte de un proceso democrático, veo un verdadero peligro cuando se intenta contrarrestar eso haciéndole el juego a quienes quieren neutralizar a otras fuerzas políticas que se consideran marginales o indeseables. Mi pregunta es: ¿cómo se les ocurre que se puede hacer frente a los fundamentalismos que se proclaman democráticos sin amenazar a otros grupos que consideran que sus leyes también son democráticas?

Participante: Soy la directora de Católicas por el Derecho a Decidir México. Quiero felicitar a AWID por esta investigación. Creo que lo que están haciendo es correcto, y quería preguntarles si investigaron algo sobre las estrategias para hacer frente a los fundamentalismos.

Participante: Dada la lista de mitos que ustedes presentaron, veo que lo que estamos llamando ‘fundamentalismos religiosos’ son sistemas de creencias y que la religión es sólo un componente de esos sistemas. Hay otras creencias que tienen que ver con sistemas culturales que prevalecen en nuestras comunidades o sociedades. La mutilación genital es un sistema de creencias que no es religioso pero sí tiene una perspectiva fundamentalista. Por eso creo que los fundamentalismos religiosos son sólo una parte del sistema de creencias y que de lo que estamos hablando es de fundamentalismo de las creencias.

Shareen Gokal: Puedo responder directamente a la pregunta sobre las estrategias. Este verano (boreal) difundimos una convocatoria para que nos hicieran llegar estrategias que emplean las activistas por los derechos de las mujeres para resistir y confrontar a los fundamentalismos y recibimos unas doscientas respuestas. A partir de ellas seleccionamos algunos estudios de casos. Once de las autoras están aquí en el Foro y mañana tendremos una sesión de dos bloques de duración sobre esto. Las y los invitamos a asistir a esa sesión. Para el año próximo esperamos tener una publicación que documentará esas estrategias así como otras doce de manera más breve, cubriendo distintas regiones y religiones.

Cassandra Balchin: ¿Cómo enfrentamos a los fundamentalismos religiosos que se proclaman democráticos? Precisamente dejándolos al descubierto como en los ejemplos que dimos y como en los ejemplos que ustedes conocen en sus propios contextos que muestran lo poco pluralistas, lo absolutistas y lo intolerantes que son. ¿Qué hacen ellos que socave la esencia de la democracia? La democracia puede tener sus manifestaciones específicas según el contexto pero necesariamente habrá ciertos patrones básicos que todas y todos reconoceremos como propios de la democracia. En cada contexto particular, ¿qué hacen las y los fundamentalistas de la religión que sea fundamentalmente antidemocrático? Encontramos algunos puntos comunes: están contra el pluralismo, contra los procesos de organización colectiva y lo que es más importante, al menos para mí, se esfuerzan mucho por privar a otros y a otras de financiamiento. De otras ideologías de derecha se puede decir que están contra el pluralismo pero encontramos ejemplos muy claros de fundamentalistas de la religión que intentan privar de su financiamiento a todos los demás. También el uso que hacen las y los fundamentalistas de la democracia es siempre para su propio beneficio y eso es algo que es bueno dejar en claro. .

 Juan Marco Vaggione: Quisiera agregar algo desde una perspectiva más latinoamericana en cuanto al tema de “bueno, dicen que son parte del espacio democrático, ¿qué debemos hacer?”. En América Latina la idea del laicismo o de los Estados laicos se ha convertido en una estrategia crucial para decir “¿Quieren entrar en lo público, quieren tener espacio en la democracia? Bien, pero la democracia exige ciertas dimensiones, como por ejemplo la separación entre iglesia y Estado. Entonces, sí, pueden entrar en lo público, pueden desempeñar un rol en la democracia, pero el rol de cualquier organización, de cualquier partido político, de cualquier individuo, tiene límites. La democracia tiene reglas que también las y los fundamentalistas de la religión deben obedecer”. Así, pensando en el contexto latinoamericano, es la propia democracia la que ofrece las estrategias para decir cuáles son las limitaciones a que deben ajustarse los actores fundamentalistas cuando actúan en el espacio público.

Cassandra Balchin: En cuanto a la tercera pregunta sobre los fundamentalismos religiosos como sistema de creencias, es claro que los fundamentalismos religiosos forman parte de un complejo más amplio de ideologías de derecha y eso lo admitimos. En algunos casos es muy difícil separar los fundamentalismos religiosos de otros fundamentalismos, especialmente de los étnicos. De nuevo menciono el ejemplo de Sri Lanka, que es un ejemplo muy claro de cómo operan juntos los fundamentalismos étnico-religiosos. En nuestro estudio quisimos centrarnos específicamente en los fundamentalismos religiosos porque parecen tener una forma particular de operar que es diferente (de los otros). Volvemos aquí al mito del que hablábamos antes, en el sentido de que pueden afirmar que ciertas cosas provienen de Dios. Eso hace que el impacto de los fundamentalismos religiosos sea bastante diferente y lo que quisimos hacer en la investigación fue analizar lo que hay en los fundamentalismos religiosos que resulta significativo para los derechos humanos de las mujeres.

Participante: Formo parte de la Red Informativa de Mujeres sobre la ONU (Women’s UN Report Network) y monitoreamos casos como estos todos los días. Puedo decir, sin faltar a la verdad, que en los últimos cinco años he visto un incremento en la polarización de los fundamentalismos religiosos que se mezclan con el poder gubernamental. Ya sea que se trate de cinco mujeres que son quemadas vivas en Pakistán o un crimen ‘por honor’, hay un profundo entrecruzamiento entre religión y política. Pero ningún gobierno quiere que lo avergüencen en público y una de las formas en que hemos conseguido avanzar en estos temas es documentando lo que sucede, difundiendo imágenes. Otra forma ha sido mantener la presión, día tras día. Este estudio es brillante pero difundirlo una vez no alcanza. Hay que seguir mostrándolo una y otra vez.

Licencia del artículo: Creative Commons - Titular de la Licencia de artículo: AWID

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