Shirin Ebadi: "Los Derechos Humanos No Se Tiran Sobre La Cabeza De La Gente Junto A Las Bombas De Racimo"
La premio Nobel de la Paz iraní acusó a Oriente y a Occidente de utilizar sus armas ideológicas como instrumentos de abuso de poder mundial.
La jueza y abogada iraní Shirin Ebadi defendió la compatibilidad entre el islam y los derechos humanos en una conferencia pronunciada este martes en la madrileña Casa Encendida. Sin pelos en la lengua, la premio Nobel de la Paz, estandarte de la lucha por los derechos de las mujeres en la República Islámica, acusó tanto a gobiernos orientales como occidentales del mal uso de armas ideológicas -la democracia- o religiosas -el islam- como pretexto para limitar las libertades civiles o sembrar la injusticia entre distintos sectores de la población. Ebadi, calificada de "tejedora" por su capacidad de hilar redes de personas dispuestas a apoyarse entre sí mismas y a aquellas más débiles, desplegó en su discurso borbotones de energía, contundencia y claridad de ideas sin miedo a alzar la voz, en un ejercicio refrescante en tiempos de ambigüedad.
por patricia c. serrano
Pocas personas han logrado que su voz sea oída en medio de tantas adversidades como a las que ha sido abocada Shirin Ebadi. Se convirtió en 1969 en la primera jueza iraní, y diez años después fue apartada de este cargo obra y gracia de la Revolución Islámica, que la relegó a tareas administrativas en el juzgado que antes presidió. Dicen de esta premio Nobel de la Paz que tiene poderes de maga, ya que siempre que la hacen desaparecer, ella reaparece multiplicada. Encarcelada en varias ocasiones, y finalmente admitida para ejercer la abogacía en su país, Ebadi tiene la fuerza de una mujer sin miedo y, por tanto, libre, lo que queda manifiesto en la claridad de sus ideas.
"Los derechos humanos no se tiran sobre la cabeza de la gente junto a las bombas de racimo", aseguró en su discurso, en referencia al abuso cometido por EEUU en Iraq. Shirin Ebadi no dejó títere con cabeza, y acusó tanto a gobiernos occidentales como islámicos del conocido choque de civilizaciones, en el que no cree la letrada.
Islam y derechos humanos
Ebadi aseguró que el islam y los derechos humanos pueden ir de la mano, pero son los intereses de algunos gobiernos islámicos los que lo impiden, al evitar una interpretación religiosa afín a las libertades civiles. Reiteró que la religión islámica se basa en la igualdad entre las personas, y advirtió que el islam está siendo manipulado y equiparado a la violencia. "El significado verdadero de la 'yihad' no es la violencia", por el contrario, explicó la jueza, "quiere decir una defensa legal del derecho de una persona en el caso de que el enemigo invada su casa y su tierra".
La visión difusa y manipulada de este tipo de gobiernos islámicos, constituidos por personas que, "con ojos y mente de sus antepasados buscan soluciones a problemas de hoy", se contagia hasta los grupos fundamentalistas, que esgrimen una comprensión incorrecta de la religión. Para ellos, y para todos los musulmanes, Shirin Ebadi pidió una educación, que sólo brotará de un verdadero cambio en la política islámica: "Se debe enseñar que se puede ser musulmán y vivir mejor, y que los atentados suicidas no son la llave del Paraíso".
Doble moral occidental
A Ebadi no le tembló tampoco la voz al acusar a EEUU de una doble moral con respecto al islam. Mientras con una mano invade a países musulmanes en nombre de la democracia, con la otra saluda a gobiernos antidemocráticos como los de Arabia Saudí, Emiratos Árabes o Kuwait. También recordó que Norteamérica usó la vertiente radical del islam para frenar la influencia comunista tras la caída de la URSS, alimentando a grupos como los talibán, que más tarde mordieron al amo.
La premio Nobel de la Paz culminó su elocución con un llamamiento a la creación de un instrumento internacional capaz de erradicar el abuso de poder en el mundo, e insistió en que los derechos humanos son internacionales y no entienden de posiciones geográficas ni de religión.



